La capital vizcaina se convertirá a finales del mes de mayo en el epicentro del rugby europeo de clubes, como ya lo fue hace ocho años. Un evento que moverá a miles de aficionados de distintas partes de Europa a Bilbao y, al igual que se reportó en la celebración de las finales de mayo de 2018, hoteles, apartamentos turísticos y otros tipos de alojamiento experimentan un fuerte incremento de la demanda. Un factor que se traduce en una subida generalizada de los precios respecto a un fin de semana habitual, en línea con lo que ocurre en la ciudad durante la celebración de grandes acontecimientos.
Aquellas personas que no hayan reservado con anterioridad su alojamiento y quieran alojarse en Bizkaia en general, y Bilbao en particular, tendrán que rascarse el bolsillo: si dormir en alguno de los hoteles de la villa el fin de semana anterior supone un desembolso de 500 euros, hacerlo el fin de semana de la final de Champions y Challenge Cup supone un pago de más de 1.000 euros situándose en más de 2.000 euros. En algunos casos, la misma habitación con los mismos servicios aumenta hasta en nueve veces su precio. Una práctica que, como sucedió con la final de la Europa League de San Mamés, se extendió a diferentes municipios de Bizkaia.
Respecto a esto, el gerente de la Asociación de Hostelería de Bizkaia, Héctor Sánchez, señala que los precios funcionan igual en Bilbao que en cualquier otra parte del mundo. “A mayor demanda hay un crecimiento de precios, menos demanda hay una bajada de precios. A partir de ahí si lo que buscamos es una habitación de hotel a tres días vista, cuando evidentemente está ya no en 90 sino casi en 98, 99% de la plaza cerrada vamos a encontrar unos precios muy altos”, apunta. En este sentido, añade: “Yo estoy convencido que habrá gente de Bilbao que tendrá reservado ya alojamiento para Sevilla. Por si acaso. Luego hay un número de habitaciones que se desbloquean porque muchas de las reservas son con cancelación gratuita previa a una determinada fecha”.
90% de ocupación
“No hay que criticar a todos los alojamientos de Bizkaia porque trabajen como en el resto del mundo”, apostilla Sánchez indicando que es la alta ocupación lo que sube los precios. De la misma forma que sucede con las entradas, donde la venta de las mismas, en el caso de la final de la Champions Cup, alcanza el 80% –según informa la propia organización del torneo–, la ocupación que se espera en San Mamés se traslada a los alojamientos. En algunos casos, como es el del Hotel Ercilla, la ocupación hotelera supera el 90% a tres meses vista de este macroevento de dos días que concentrará en la villa a amantes del deporte. “La previsión es que sea un evento como ya lo fue en su día”, señala el director del Ercilla, Iñaki Etxeguren, quien apunta que, en este caso, la del rugby es “una afición que sigue mucho el propio deporte así que aunque todavía no se sepa quiénes van a ser los finalistas ya hay un volumen de aficionados que quieren acudir al evento importante”.
En su caso, todavía tienen algunas habitaciones disponibles. “Si alguien se quiere quedar a dormir todavía tiene sitio”, bromea Etxeguren. En concreto, la llegada de las finales de rugby a Bilbao provoca que la ocupación hotelera de la villa supere en algunos casos, como es el del Hotel Ercilla, el 90% de ocupación a más de tres meses vista de este macroevento en el que se contará con gran presencia de aficionados al deporte del oval.
Como ya se vio en las finales de 2018, la acogida de un evento de estas características supone un gran retorno económico en el territorio. Concretamente, en el caso de hace ocho años, la inversión pública realizada por las instituciones vascas –Gobierno Vasco, Diputación Foral de Bizkaia y Ayuntamiento de Bilbao– ascendió a 525.000 euros, una cifra ampliamente compensada por el retorno económico obtenido. En este sentido, la celebración de las finales del 2018 en la capital vizcaina supuso un notable impulso económico tanto para Bizkaia en particular como para Euskadi en general. “Es un evento que da mucha ocupación a Bilbao”, afirma el director del Hotel Ercilla, quien matiza que no solo se quedará en el territorio vizcaino sino que los aficionados al rugby que no encuentren lugar en el que dormir durante esos días lo harán en lugares próximos como Donostia y Gasteiz.
“No hay que criticar a los alojamientos de Bizkaia porque trabajen como en el resto del mundo”
Según los datos oficiales disponibles, el impacto económico total generado alcanzó los 37,66 millones de euros en Euskadi, de los cuales 28,18 millones se concentraron directamente en Bilbao y Bizkaia. Este retorno económico se derivó, principalmente, del gasto realizado por los asistentes, equipos, medios de comunicación y organización del evento. Más allá del impacto directo, el evento dejó un importante retorno en términos de imagen, promoción turística y posicionamiento internacional, reforzando la estrategia de Bilbao y Bizkaia como sede habitual de grandes eventos deportivos y culturales. Según informó el Ayuntamiento de Bilbao, y recogió la federación estatal de rugby, más de 60.000 personas visitaron las tres zonas de ocio instaladas para las y los aficionados y la ocupación hotelera fue total y supuso un revulsivo importante para la actividad económica de la capital vizcaina.
Del mismo modo el presidente de la asociación europea de clubes, Simon Halliday, consideró que fue un fin de semana de rugby “maravilloso” por la “gran implicación” de las instituciones y los ciudadanos. En el terreno de la seguridad los aficionados dejaron una muy buena impresión y demostraron los valores que diferencian al deporte oval, ya que según los datos conjuntos de la Policía Municipal de Bilbao y la Ertzaintza las incidencias por esta gran concentración de personas fueron mínimas.
¿Qué aficionados podrían llegar?
En las finales disputadas en el mismo escenario hace ocho años, se dio la casuística de que llegaron a la fase final del torneo equipos de cuatro países diferentes: Leinster (Irlanda), Racing 92 (Francia), Gloucester (Inglaterra) y Cardiff Blues (Gales). Aficionados de distintos países, con el rugby en común, que disfrutaron de la fiesta del rugby en la que se convirtió Bilbao durante un par de días.
Un San Mamés abarrotado en ambas jornadas, con más de 84.000 espectadores a lo largo de ese fin de semana de mayo de 2018, con una elevada presencia de público internacional, especialmente procedente de otros países europeos, que permitió demostrar la capacidad del territorio para acoger eventos de estas características. Algo que se ha visto en los últimos años, con partidos como la final de la Europa League o la final de la Champions League femenina.
En el caso de la competición de este año, se podría repetir este mismo escenario ya que, tras haber superado la fase de grupos, quedan vigentes conjuntos de estos cuatro países. No obstante, cabe la posibilidad de que lleguen a alguna de las finales conjuntos escoceses, sudafricanos e italianos. Aunque la posibilidad en algunos casos sea ínfima, de lo que no hay duda es de que Bilbao se convertirá en el epicentro europeo del rugby de clubes ocho años después.