Previa del partido del Athletic Girona, una de la tarde. El director de fútbol, a pregunta de la periodista a pie de campo, responde: “Estamos a tiempo de hacer un gran año”. Los que estábamos allí –hacía un frío tremendo– no solo nos quedamos helados, que ya lo estábamos, sino que además nos recorrió un escalofrío intenso por el cuerpo. Cuando en tu mente solo está la posibilidad de meterte en Europa de cualquier manera, la posibilidad de hacer estas declaraciones y quedarte más ancho que largo evidentemente entra perfectamente en tu cabeza, en la mía no.

El camino tortuoso por el que está transitando el Athletic esta campaña nos está haciendo mella no solo en lo mental sino también en lo físico. Las derrotas duelen y castigan el cuerpo. Los aficionados dudan del equipo; razón no les falta. La irregularidad mostrada desde el primer partido, independientemente de los primeros resultados, anticiparon lo que luego nos íbamos a encontrar. Un equipo desdibujado, sin juego y sobre todo trasmitiendo muy poco desde el terreno de juego. Encontrar noventa minutos redondos en cualquiera de los torneos disputados es un ejercicio de pericia mental.

Entrar en competición europea está mas barato que nunca. Es más, hay que hacerlo muy mal para no estar en esa pelea hasta el último momento. Hay gente que se mosquea cuando se habla de esto, pero es que no hay más que mirar a la tabla. Lo sorprendente es precisamente eso pese a que tan solo Sevilla, Mallorca, Levante y Oviedo han perdido más partidos que los leones; aun así, la opción europea es real. Claro que de ahí a hablar de un gran año va un mundo. Como decía la publicidad de unos grandes almacenes: “Yo no soy tonto”.

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Arrancar y parar, este podría ser el eslogan del Athletic en este curso. En San Mamés, con tu gente y la responsabilidad de sacar adelante los partidos, el equipo responde. Lo de fuera de casa ya es otro cantar. Ante el Getafe otra oportunidad perdida y sensación de pérdida de identidad total. Si los rojiblancos pierden la intensidad sus opciones de éxito bajan. Una vez más, el único recurso en la segunda parte fueron balones a Nico Williams y a ver que se inventaba. Así es muy complicado. Es la tónica de la temporada.

Tiempo y partidos hay para acabar de la mejor manera posible, pero por favor, cuando haya alcachofa de por medio, respuestas sinceras y realistas. Está muy bien querer salir airoso siempre, pero hay veces que es imposible. Los veteranos del lugar ya saben de sobra que el Athletic tiene años buenos, malos y regulares, todos somos conscientes de la dificultad.