La última intervención de la aún presidenta de la Comunidad de Madrid vuelve a activar la crítica ante una sucesión de disparates impropios de una dirigente política. Viajar a México para criticarlo de forma burda no parece, desde luego, una gran idea.La figura de Hernán Cortés –conquistador de innegable astucia y acreditada crueldad– sigue vinculada a las heridas históricas más sensibles entre ambos países. Ayuso habría hecho bien en leer antes de ese viaje algunas de las obras que explican por qué la Conquista y la relación entre ambos países continúan generando incomodidad, debate y agria disputa política. Pero lo más relevante de la polémica no es solo la respuesta templada de la política, científica y académica Claudia Sheinbaum, sino la extraña actitud de quien intenta defender un relato que no comprende en absoluto y que, además, ideologiza desde un nacionalismo español trasnochado. Eso la deja en evidencia, como un títere al que le escriben los guiones, y revela, a mi juicio, una preocupante falta de preparación. Ignoro la razón última de esta maniobra, aunque cabe pensar en una mezcla de cálculo político, búsqueda de espacio en la derecha dura internacional y voluntad de incomodar a Feijóo que, a veces, parece actuar como si los golpes le vinieran de todas partes; otras, como si los buscara él mismo. Indigna también su respuesta a las críticas a tan absurdo viaje a su llegada a Madrid tras acortarlo. Contubernio entre México y Pedro Sánchez, dijo.
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