606 asesores a su entera disposición en La Moncloa. Otros 653, pululando a su alrededor. 79,4 millones de gasto al año por sus servicios. Ninguno de ellos ha sido capaz de decirle una sola vez de manera directa o inducida a su jefe máximo, Pedro Sánchez, que quizá, pudiera ser, acaso, igual, tal vez una persona llamada Leire Díez, al parecer concejal del PSOE en Cantabria, está tratando de buscar favores por medio Madrid para mitigar los efectos judiciales y políticos de las causas abiertas en el entorno familiar del presidente. Lógicamente, ante semejante ausencia de información, ya no solo fidedigna sino rumoreada, el líder del Gobierno y secretario general socialista asegura que desconoce por completo las artimañas de tan peculiar personaje por las cañerías policiales y mediáticas. El paradigma de ese jefe que no sabe lo que pasa allá donde manda. Sánchez se sacude siempre cualquier responsabilidad que le erosiona sin mover un músculo de la cara. Está habituado. Lo acaba de hacer al irse difundiendo una inacabada avalancha de abominables tropelías a cargo de ese dúo desternillante Leire-Cerdán. Le ocurre con cierta frecuencia. Cuando Adriana Lastra le hacía llegar las zancadillas, incluso machistas, del siniestro dirigente navarro en Ferraz, el intocable líder del PSOE hacía oídos sordos. Cuando Carmen Calvo, horrorizada, le enumeró por primera vez las despendoladas orgías de Ábalos, el presidente miró para otro lado, aunque no se descarta que en ese momento recordara los golpes de sueño del titular de Transportes durante más de un Consejo de Ministros. Ahora, cuando le llega el desbordado hedor de las cloacas de su propio partido, se pone solemne y afirma rotundo que jamás las hubiera permitido. Sus asesores siempre han preferido no darle disgustos. Queda ya poco margen para las sorpresas destellantes. Con la UCO todo es posible. Jamás un ser humano pensó en Zapatero urdiendo con su escasa preparación económica una rocambolesca trama societaria siquiera para ayudar al porvenir de sus hijas. Mucho menos acumulando joyas de honrada tradición familiar lejos de su domicilio, aunque fuera provisionalmente mientras vive de alquiler durante la reforma de su nuevo chalet. Por todo ello, resulta poco descabellado prever que la catarata de desmanes seguirá ofreciendo jugosas nuevas entregas para mantener los decibelios de la atención informativa y del desquiciamiento político. Quedan muchas conversaciones por escuchar, móviles por descifrar y correos electrónicos por leer. Bien lo saben los afectados, dentro y fuera del PSOE, y la legión de interesados.

EL PAPA, FLORENTINO Y EL MUNDIAL

Siempre hay a mano una distracción necesaria bajo la tormenta. Al menos Sánchez las encuentra. La visita del Papa le proporcionará mucho más que una tregua ante el desasosiego permanente por la corrupción atribuida a los suyos que sigue desgastando su credibilidad, principalmente en casa. Le permitirá compartir con León XIV en la proyección internacional de mensajes de hondo calado sobre cuestiones trascendentales como la inmigración, la paz y el mal tentador del tecnofascismo. Tres días apurando al máximo una cuota de protagonismo inevitable por el que también pujarán Ayuso y Almeida, pero desde ángulos bien antagónicos. La juanadearco madrileña lo intentará por su desmedida ambición política y personal después de haber hecho bandera de su agnosticismo. El caso del alcalde, en cambio, queda justificado por sus conocidas creencias religiosas. Para entonces, el Real Madrid ya conocerá a su elegido presidente. Bien es cierto que solo una derrota de Florentino Pérez podría destronar de las tertulias mañaneras el lucimiento de Leire. En el caso de una más que previsible derrota del neófito candidato Riquelme, ha bastado su oposición para desvelar los recelos soterrados entre acrisoladas estirpes financieras por mantener intacto su conexión con el adictivo mundo de negocios que concita el palco del Bernabéu. Y a la espera de que ZP comparezca ante el juez, siempre quedará el Mundial. Nadie como Sánchez desea una marcha triunfal de la selección de Luis de la Fuente. Supondría el mejor antídoto sobrevenido para aplacar la intensidad de las iras ciudadanas ante la sucesión bochornosa de tantas impunidades. Toda disculpa será bienvenida. Valen los trampantojos. Sirva de ejemplo el inesperado anuncio de presentar unos Presupuestos en el Congreso. Solo corajudos como Sánchez son capaces de encarar en su estado de debilidad apuestas tan desafiantes. Quizá el jefe solo conoce la realidad que imagina.