La derrota ante el Valencia Basket en los cuartos de final del play-off de la Liga Endesa sirvió para que el Surne Bilbao echara el telón a una buenísima temporada. Por eso, Miribilla se puso en pie para despedir a su plantilla, que fue pasando uno por uno, y de acuerdo al orden numérico de sus dorsales, por el centro de la cancha.
Todos cogieron el micrófono para despedirse. Desde Margiris Normantas, el 2; hasta Stefan Lazarevic, el 73. Sin embargo, sin querer entrar en debates ni celos, sin lugar a dudas el jugador más aplaudido fue Melwin Pantzar.
El base sueco abandona la factoría bilbaina, en la que jugó esta temporada cedido, para irse al club que le fichó el verano pasado: el Unicaja de Málaga. Atrás deja tres campañas a las órdenes de Jaume Ponsarnau.
Dos FIBA Europe Cup, más de 100 partidos con la camiseta del Surne y, lo más importante, el corazón del Bilbao Arena. Eso es lo que se lleva Pantzar de su experiencia en la capital vizcaina. Y él lo sabe.
El discurso de Pantzar
Por eso, jaleado por un pabellón que le pedía -casi le imploraba- que no se fuera, el base saltó al parqué con unos folios en los que se intuía que estaba escrito su discurso de despedida. Ni los miró. No le hizo falta.
Porque lo cierto es que habló poco, lo que le dejó el nudo de su garganta; pero lo que dijo, lo dijo de corazón: “No puedo hablar demasiado porque si no voy a llorar. Muchas gracias por estos tres años. Desde el principio habéis estado como familia, apoyándome en las buenas y en las malas”. “Bilbao siempre estará en mi corazón, ojalá nos veamos en el futuro. Muchas gracias”, se despidió el sueco.
¿Adiós de Bagayoko?
Antes de eso, Bassala Bagayoko dejó uno de los discursos más emotivos de la despedida de la temporada. Y es que todo parece indicar que, aunque todavía no hay nada oficial, el joven pívot hará las maletas la próxima temporada para poner rumbo a la liga universitaria estadounidense.
“No tengo palabras para vosotros, de verdad. Muchas gracias por todo, por aceptarme como uno más de la familia. Os lo agradezco muchísimo. Pero gracias sobre todo por hacerme sentir como un jugador otra vez”, concluyó el aún jugador del Surne Bilbao, visiblemente emocionado.