El sacacorchos

Media sonrisa y la ‘basuraleza’

09.02.2020 | 05:07
columnista jon mujika

LA risa ella sola ha cavado más túneles útiles que todas las lágrimas de la tierra. (Julio Cortázar).

No es esta una historia que se mueva con el motor de las carcajadas, pero si es cierto que cada buena noticia alrededor del TAV en el País Vasco dibuja una media sonrisa entre la gente interesada en que la modernidad ferroviaria llegue a nuestra tierra de una vez por todos. Una media sonrisa, digo. El faro que anuncia la llegada de la felicidad.

Las matemáticas tienen un don: la precisión. Así, si la decisión de abrir cuatro frentes a la vez para crear el túnel de desembocadura obedece a un plan, acabar la obra en 35 meses, hay que soñar en que ya estará abierta la puerta de entrada en menos de tres años. Contra las matemáticas, ¡ay Dios!, se levantan los imprevistos de obra, tan poco deseados e imprevistos como comunes. Mejor no hacer cálculos. Mejor que no salga, por ahora, la luna llena de la carcajada. Mejor dejarlo, de momento, en la media luna de la sonrisa. Tiempo habrá.

Hubo un tiempo en que se excavaba en busca de oro, plata o hierro, tesoros de la madre naturaleza que poco a poco han ido esquilmándose. Hoy los túneles no buscan, porque no los hay, esos minerales sagrados: lo que persiguen es abrirse paso hacia el futuro, hacer la vida más cómoda a los usuarios. Está llamada a ser la obra de ingeniería estrella del TAV en nuestra tierra, algo así como el Eurotúnel que sobrevuela o bucea el Canal de La Mancha; el túnel bajo San Gotardo que surca los Alpes suizos -es el túnel ferroviario más largo y profundo del mundo...- o el túnel Seikan, allá en el lejano Japón, que conecta las islas de Honsh? y Hokkaido por una ruta terrestre. He ahí la mano del hombre, mejorando, para su provecho, lo que da la naturaleza.

Entremos en este delicado asunto. No fueron pocas las voces que protestaron dejando entrever que el TAV abre una cicatriz en la corteza terrestre. Debieran detenerse a reflexionar y visto que la humanidad es más nómada que sedentaria, más viajera que pasiva, el tren arrastra consigo una menor carga de basuraleza. ¿Qué es la basuraleza, se preguntarán algunos de ustedes, poco familiarizados con término de batalla en la defensa a ultranza del medio ambiente? Es el término acuñado para referirse a todos esos residuos generados por el ser humano y abandonados en la naturaleza. El TAV, a toda pastilla, ahorra esa descargas que tanto daño hacen.