Biribilketa

Una foto en Waterloo

08.02.2020 | 02:44
columnista Iñaki Gonzalez

nAPOLEÓN acudió a Waterloo a asegurarse el control de Bruselas. Buscaba impedir la llegada de más refuerzos británicos a la campaña europea. Sus movimientos anunciaban sus intenciones y, contra lo que dictaba la lógica militar del momento, Wellington no se movió de Waterloo pese a que la posición era, en principio, poco afortunada. Todos sabemos cómo acabó la cosa, con el duque británico resistiendo a la caballería pesada francesa y desbaratando por fin el cuerpo central de Napoleón amparado por los refuerzos prusianos en su flanco. Dicho lo cual, ¿a qué va Inés Arrimadas a Waterloo? Lo ha anunciado en vídeo a través de las redes sociales, que es la forma en la que debe de hacerse la política moderna. Arrimadas quiere aprovechar para obtener foco ahora que parece llamada a la primera fila de la estructura de Ciudadanos tras hacer guardia en Catalunya mientras Albert Rivera asentaba sus reales en Madrid. Va a hacerle poco más que un escrache a Carles Puigdemont, quien no se retira, sino que ofrece una reunión a la de Ciudadanos. Pero Arrimadas no quiere hablar con Puigdemont sino contra Puigdemont. Para eso necesita los flashes en exclusiva. No presentará batalla ni habrá más escaramuza que la foto de la estrella ascendente de la nueva derecha. No necesita romper la defensa de Puigdemont ni corre el riesgo de que le dispersen su discurso. Le basta con amagar, sacarse la foto y volver triunfante. Porque sabe que el flanco de Puigdemont, aunque cubierto por ese mariscal Blücher que parece ser la justicia alemana, no tiene movilidad política. Se puede uno hacer el valiente con él.