Los miedos y las preocupaciones de los ciudadanos del Estado español son numerosos y variados. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha preguntado por ellas y ha elaborado un informe en el que llama la atención el temor a que estalle una guerra nuclear.
El trabajo, realizado entre el 20 y el 27 de febrero, en los días previos al ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, revela que el 78,9% de los encuestados cree que es posible una guerra en la que se utilicen armas nucleares. ¿Esto supondría el fin de la humanidad? El 41,7% cree que sí.
Ante este escenario apocalíptico, un 67,7% de los encuestados opina que es necesario contar con unas Fuerzas Armadas “bien dotadas y entrenadas” para “evitar ser objeto de una agresión o abuso por parte de otro país”, como ha ocurrido en Oriente Próximo.
Respecto a los conflictos sociales, un 89,9% piensa que están aumentando cuestiones como la violencia, la polarización o los enfrentamientos, frente a un 9% que cree que no.
El 76,6% de los encuestados cree además que la democracia ha sufrido “mucho o bastante deterioro”, mientras que un 20,2% asegura que no lo ha sufrido. Asimismo, un 77,1% considera que los medios de comunicación están contribuyendo a aumentar la sensación de miedo en la sociedad, frente a un 20,1% que opina que no.
Pérdida de un familiar
Perder a un familiar cercano es el mayor miedo al que se enfrentan los ciudadanos, con un 8,18 de media. Quienes más temor expresan a perder a un padre, una madre o una pareja son los más jóvenes y los mayores de 75 años. La media entre los jóvenes de 18 a 25 años es de 8,38, mientras que alcanza el 8,56 entre quienes tienen más de 75 años.
El segundo gran miedo es “perder la salud”, con un 7,85. También genera temor la posibilidad de perder la vista y, en cuarto lugar, “contraer un cáncer”, con un 7,39 sobre 10.
La posibilidad de una guerra mundial genera también un alto nivel de temor entre los encuestados y se sitúa en 8,01, seguida del miedo a “ser juzgado o perseguido por un delito que no ha cometido”, con un 7,33, y muy cerca el miedo a “una crisis económica”, con 7,30.
Pese a todo, solo un 13,8% dice que estos miedos y preocupaciones les dificultan el sueño, frente a un 62,3% que afirma que ocurre “rara vez o nunca”.
Además, el 80,4% de los encuestados asegura que “pocas o ninguna vez” experimenta sentimientos de miedo o angustia sin una causa concreta, mientras que el 18,5% dice hacerlo con “mucha o bastante frecuencia”.
Seguridad ciudadana
Con respecto a la sensación de seguridad en su entorno, el 67,6% reconoce que se siente “muy o bastante seguro” al caminar solo por determinadas zonas del lugar donde vive después del anochecer, mientras que un 29,8% afirma sentirse “poco o nada seguro”.
Por sexos, el 40,2% de los hombres manifiesta sentirse “muy seguro”, frente al 20,3% de las mujeres. En cambio, el 39,6% de las mujeres afirma sentirse “poco o nada segura”, frente al 29,8% de los hombres.
Por edades, son los jóvenes quienes manifiestan mayor sensación de inseguridad: el 39,2% de los jóvenes de entre 18 y 24 años asegura sentirse “poco o nada seguro”.
Apoyo emocional
Sobre el temor a quedarse sin apoyo emocional en momentos difíciles, el 32% de los encuestados reconoce tener “mucho o bastante temor”, frente al 67,4% que asegura tener “poco o ninguno”. De hecho, el 90,1% afirma que cuenta con personas con las que puede hablar abiertamente de sus miedos y temores, mientras que solo un 9,2% dice no tenerlas.
Además, un 86,8% asegura tener la sensación de que, haga lo que haga en su vida, existen factores externos que escapan a su control, frente al 11,2% que no comparte esa percepción. A pesar de ello, el 79,4% se considera en general “más bien optimista”, un 15,5% “más bien pesimista” y un 3,5% afirma sentirse “equilibrado, ni optimista ni pesimista”.
¿Y dentro de 10 años…?
El 37,2% de los participantes en el estudio considera que sus condiciones de vida serán peores dentro de diez años, un 29,7% cree que serán mejores que ahora y otro 37,2% considera que se mantendrán iguales.