Netanyahu sitúa la guerra en Irán “a medio camino” mientras Trump insta a sus aliados a “tomar” Ormuz
El presidente estadounidense desmarca a EE.UU. y empuja a sus aliados a asumir el control de la crisis energética
En esta quinta semana desde que se desatara el conflicto entre EE.UU. e Israel contra Irán, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu asegura que el conflicto se encuentra "a medio camino". Sin embargo, ese camino está empedrado con una devastación civil sin precedentes en la región y un pulso estratégico por el control del estrecho de Ormuz, con el presidente Donald Trump lanzando un ultimátum a sus aliados: si quieren petróleo, deben "tomar" el estrecho por su propia cuenta.
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En una entrevista concedida este martes a la cadena estadounidense Newsmax, Netanyahu se ha mostrado optimista sobre el desarrollo de la contienda. Según el mandatario, la misión para desmantelar las capacidades iraníes ha avanzado de forma "significativa", logrando mermar la capacidad balística de Teherán, destruir fábricas clave y eliminar a científicos nucleares esenciales.
"Hemos superado el ecuador en cuanto al éxito de la misión", afirmó el primer ministro israelí, aunque rechazó fijar un calendario para el fin de las hostilidades, que siguen teniendo, asegura, el objetivo primordial de impedir que Teherán adquiera armas nucleares. En este momento, las operaciones se centran en la incautación y retirada de las reservas de uranio enriquecido, una exigencia directa del presidente Trump.
Netanyahu también destacó el impacto político de la ofensiva. Con la cúpula de la Guardia Revolucionaria golpeada y los principales líderes del país eliminados, el primer ministro israelí augura un colapso interno. "El 80% de los iraníes querían echar a la cúpula porque los odian", aseguró, subrayando que el régimen terminará derrumbándose desde dentro mientras Israel y EE.UU. emergen "fortalecidos" del conflicto.
La ruptura con los aliados
Sin embargo, el frente diplomático presenta fisuras profundas. Donald Trump ha utilizado su red social, Truth Social, para arremeter contra aquellos países que se han negado a participar en la ofensiva, iniciada el mes pasado sin consultas previas con los aliados. El mandatario fue especialmente duro con Francia, calificándola de "poco colaboradora" tras prohibir el sobrevuelo de aviones estadounidenses cargados con suministros militares destinados a Israel.
"Francia no permitió que aviones con destino a Israel sobrevolaran su territorio. ¡Estados Unidos lo RECORDARÁ!", advirtió Trump, refiriéndose también al fallecido ayatolá Alí Jamenei como el "Carnicero de Irán".
La tensión se extiende también al Reino Unido y otros socios de la OTAN. Ante el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán —una medida de represalia que ha interrumpido el flujo global de crudo—, Trump ha dejado claro que EE.UU. no tiene interés en liderar la reapertura de esta vía estratégica. Su argumento es puramente energético: Washington tiene abundancia de crudo y está menos expuesto a la región.
"Tengo una sugerencia para ustedes: compren petróleo a los EE.UU. o reúnan ese coraje tardío, diríjanse al estrecho y simplemente TÓMENLO", escribió el presidente. Trump insistió en que los países afectados deben "aprender a luchar solos", sentenciando que "lo más complicado ya está hecho" con la aniquilación esencial de las capacidades iraníes.
Esta postura fue reafirmada por la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien recordó que la prioridad de Washington es acabar con el desarrollo nuclear y naval iraní, no garantizar el tránsito internacional en Ormuz. A pesar de que el precio de la gasolina en EE.UU. ha superado los 4 dólares por galón por primera vez desde 2022, la Administración republicana confía en que los precios se "desplomarán" una vez concluya la guerra.
Estrategia militar: la "imprevisibilidad"
En el Pentágono, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, defendió la estrategia de la administración de mantenerse "impredecible". Aunque Trump ha asegurado haber aprendido las lecciones de Irak y Afganistán para evitar una invasión a gran escala, Hegseth no descartó un despliegue terrestre. Actualmente, EE.UU. cuenta con 50.000 efectivos en la región.
Además, informaciones filtradas sugieren que el plan consistiría en "operativos quirúrgicos" de varias semanas, utilizando fuerzas especiales para degradar capacidades desde el terreno. "No se puede ganar una guerra si se revela lo que uno está dispuesto a hacer", señaló Hegseth, instando al resto del mundo a "dar la cara" en las vías marítimas críticas.
Y mientras los líderes políticos discuten estrategias, el impacto humanitario de la guerra es sobrecogedor. Según datos de UNICEF, tras un mes de conflicto, al menos 340 niños han muerto en la región (Irán, Líbano, Israel y Kuwait). El episodio más negro ocurrió en la escuela de Minab, en Irán, donde un ataque el primer día de la guerra segó la vida de 168 menores.
Pero la cifra total de fallecidos sigue siendo objeto de disputa. Mientras las autoridades iraníes confirman más de 2.000 muertos —incluyendo al líder supremo, Alí Jamenei, y a los ministros de Defensa e Inteligencia—, la ONG opositora HRANA eleva la cifra a 3.492 fallecidos, de los cuales 1.574 serían civiles.
Desde Teherán se denuncia además una "ola de ataques" contra infraestructuras sanitarias e industriales. Entre los objetivos destruidos figura la farmacéutica estatal Shasta, crucial para la producción de medicamentos contra el cáncer y anestésicos. El ministro de Trabajo iraní, Ahmad Meidari, calificó este bombardeo como una "grave amenaza contra el derecho fundamental a la vida" mientras la Media Luna Roja ha reportado daños en más de 113.000 viviendas, 307 centros sanitarios y 760 escuelas en todo el país.
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