TIENE un nombre poco común en Colombia: Aurelijus Rutenis Antanas Mockus Sivickas. Y es que el candidato que está haciendo temblar al uribismo con su ola verde es un personaje poco común: matemático y filósofo con estudios en Francia, es de ascendencia lituana, aprendió a leer a los dos años y el día de su boda llevó a sus invitados al circo, donde posó subido a un elefante. El candidato del Partido Verde saltó a la fama por sus excentricidades y su forma de hacer política, primero como rector de la Universidad Nacional -en 1993 fue forzado a dejar su puesto por bajarse los pantalones ante un grupo de estudiantes que protestaban- y luego como alcalde de Bogotá. Su mensaje está basado en la moral y la educación ciudadana como una forma de transformación social que lideró como alcalde capitalino entre 1995-1998 y 2001-2004.

Durante su gestión ordenó las finanzas de la ciudad y estableció dos medidas con las que combatió exitosamente, contra todo pronóstico, la violencia y las muertes por accidentes de tráfico: la llamada hora zanahoria, que restringió los horarios de bares, y el toque de queda masculino, por el que un día a la semana las noches de la ciudad estaban reservadas a mujeres. Durante ese tiempo era habitual ver al alcalde vestido de Superman o hablando de los avances de su plan frente a la violencia con una zanahoria gigante del brazo. Sin embargo, todas estos actos de notoriedad han dado paso a un nuevo Antanas Mockus, más serio, pero con el mismo objetivo: una lucha frontal a la corrupción y la violencia mediante la educación.

Frente a la Seguridad Democrática del Gobierno de Uribe y su delfín, Juan Manuel Santos, Mockus apuesta por la legalidad democrática. Trata de evitar la polarización entre uribistas y antiuribistas, y por ello no duda en alabar los "avances" de la política del actual mandatario. "Hoy la ola verde rompe la lógica electoral Uribe-anti-Uribe, despolariza, muestra que con tres ideas centrales se puede abrir la política", señala.

Trabajo en equipo El carisma de Mockus está arropado por otros tres personajes clave en este éxito: los ex alcaldes de Bogotá, Enrique Peñalosa y Lucho Garzón, y el de Medellín, Sergio Fajardo, que se unió al equipo hace dos semanas, tras el varapalo sufrido en la elecciones legislativas de este año. Garzón, ex sindicalista y antiguo miembro del izquierdista Polo Democrático, desvela el funcionamiento de este equipo: "Mockus es un hombre obsesivo con la vida y los recursos públicos como objetos sagrados. Fajardo es persistente en su proyecto por la educación. Peñalosa le da frescura a la campaña con sus programas sociales posmodernos. Y yo soy un convencido de la política social".

La propuesta verde se ha apoyado en las redes sociales de internet, al estilo Barack Obama, y ha logrado atraer a un electorado urbano, de jóvenes universitarios, de clase media-alta, alejado del uribismo. Para sus rivales, principalmente desde la izquierda, los verdes no son más que una continuidad del uribismo y le acusan de derechizarse "para quitarle votación a Santos". "Mockus no está planteando un progrma de equidad social, es neoliberalismo", critica Gustavo Petro, candidato del Polo.

El actual mandatario tampoco ha dudado en entrar en campaña electoral para arremeter contra Mockus. Uribe, que condecoró al candidato verde en 2003 por su lucha contra los grupos violentos, recuerda ahora que cuando asumió la presidencia en 2002, cuando Mockus gobernaba la capital, fue víctima de un atentado de las FARC. Y es que, por primera vez, el uribismo está nervioso.