Oyarzabal acalla las dudas de España
El atacante de la Real marca dos goles y asiste a Lamine en la goleada de la selección española frente a la débil Arabia Saudí
El empate a cero que firmó España frente a Cabo Verde en su debut en el Mundial fue, sin duda, un toque de atención para el equipo dirigido por Luis de la Fuente. El propio seleccionador quedó señalado por las decisiones que adoptó de inicio y también a lo largo del transcurso del choque. Con casi todos los futbolistas muy lejos de su verdadero nivel, con un ritmo muy bajo de juego y sin apenas ocasiones, el combinado español tropezó en su estreno en la cita norteamericana al firmar un empate totalmente sorprendente, pero se desquitó de lo lindo contra Arabia Saudí en lo que era una final.
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Mikel Oyarzabal, que luce su mejor versión cuando juega para la selección española, guio el triunfo de España frente a un muy pobre combinado árabe, que fue un muñeco a manos de su rival. De la Fuente refrescó el equipo dando entrada a cuatro caras nuevas, con cambios en todas las parcelas del campo a excepción de la portería, donde Unai Simón es inamovible, y el dinamismo de Dani Olmo, Álex Baena pero, sobre todo, el de Lamine Yamal, le vino de perlas a la selección española. Además de ellos, la otra novedad fue la presencia de Pedro Porro en el lateral derecho.
VERBENA DEFENSIVA
Todo lo que le faltó frente a Cabo Verde lo exhibió España en la primera media hora del choque ante Arabia Saudí, a la que borró del mapa. Recuperaciones rápidas de balón, transiciones veloces y ritmo, mucho ritmo para atacar a la poblada pero desajustada defensa saudí. Ya avisó en la previa su técnico, el griego Georgios Donis, que su equipo adoptaría una postura defensiva. Quizá entendió que sería la mejor manera de contrarrestar a rival. Si echarse atrás le funcionó a Cabo Verde, ¿por qué no a su selección?
Laporte coge su cuota de protagonismo
Para empezar, porque una cosa es adoptar una postura defensiva y otra hacerlo como si se tratara de una verbena de barrio. Bastaban un par de pases rápidos cerca de su área o un control orientado, cuestión en la que Olmo es todo un experto, para que el entramado defensivo del país asiático se viniera abajo como un castillo de naipes. Si a eso se le añade una especial atención sobre la figura de Lamine Yamal, que tuvo siempre a dos rivales encima, y ninguna atención en el resto de la defensa, el resultado es el que se dio: tres goles en 24 minutos.
El primero lo firmó el joven extremo del Barcelona, quien pese a las dudas por su lesión, demostró que estaba para jugar al menos 45 minutos. Oyarzabal, que recuerda por momentos a la mejor versión de Raúl González, le envió un medido pase al segundo palo, donde Lamine, libre de marca tras un buen desmarque, solo tuvo que empujar el balón al fondo de la red. Corría solo el minuto 10 y, gol al margen, que resultó vital, las sensaciones en comparación a la primera jornada eran totalmente distintas.
OPORTUNISMO
Después de no tocar ni un solo balón en los primeros 30 minutos del choque frente a Cabo Verde, un récord en un Mundial desde que en 1966 empezaran a registrarse estos datos, el delantero de la Real Sociedad marcó dos goles de auténtico pillo para darle la tranquilidad a la selección española, cuyo triunfo nunca corrió peligro por la incapacidad de Arabia Saudí.
El eibartarra fue el más listo en el área en ambos tantos. Primero, se adelantó a su par tras recoger un balón rematado de cabeza por Aymeric Laporte. En un visto y no visto, con un par de rápidos toques con el exterior de su pierna izquierda, le hizo el lío a la zaga árabe. En el segundo le sirvió con estar cerca de la línea de gol para rematar, también sin oposición y sentenciar el choque.
España dejó visto para sentencia el partido en solo 25 minutos. Si el plan era sellar la victoria por la vía rápida y poder estar tranquilos pensando ya en el definitivo partido de la tercera jornada ante Uruguay, la selección dirigida por De la Fuente lo bordó. De hecho, se permitió el lujo de bajar las pulsaciones tras la primera pausa de hidratación. Eso sí, antes del descanso pudo perfectamente marcar otro par de goles, pero Oyarzabal se encontró con el larguero tras un error del guardameta, y en la última acción del primer tiempo remató desviado.
CONTEMPORIZAR
La renta de tres tantos con la que España llegó al entretiempo se intuía suficiente. Y así fue. Al combinado español le tocó contemporizar, minimizar riesgos, guardar fuerzas y realizar el clásico carrusel de cambios. Lamine Yamal y Oyarzabal, los dos grandes protagonistas del choque, muy activos en la primera mitad, dejaron su hueco a Yeremy Pino y Ferran Torres, respectivamente a la vuelta de vestuarios. De la Fuente puedo proteger a su gran estrella y Oyarzabal, que venía de tener algún problema a lo largo de la semana, pudo descansar también.
Después entraría Nico Williams, que necesita coger ritmo competitivo con cierta urgencia y que apenas pudo lucir en un encuentro en el que a los cuatro minutos de la reanudación Marc Cucurella estuvo a punto de marcar el que hubiera sido el primer tanto de un futbolista del Real Madrid con la selección española en este Mundial, como así se apresuraron a señalar los comentaristas, pero el tanto fue claramente en propia puerta. La volea del lateral fue rechazada por el portero árabe, pero de la misma, mientras el balón se marchaba fuera de la portería, este golpeó en Hassan Altambakti y acabó en el fondo de la red.
Por si hubiera alguna duda, ahí se acabó el partido. Lo que vino después fue otro encuentro bien distinto. España se dedicó a amasar la posesión del balón pero sin perder la verticalidad. Eso sí, sin la intensidad inicial. Ferran Torres pudo marcar el quinto, pero no acertó en un mano a mano y cuando sí vio portería, se lo anularon por fuera de juego. España acalló sus dudas gracias a un sensacional Mikel Oyarzabal y ya vuelve a entrar en las quinielas para llegar muy lejos en el Mundial.
