Sánchez denuncia que le espían para fastidiar a ERC y... a Ayuso

03.05.2022 | 06:28
Sánchez habla por un teléfono seguro (o vaya usted a saber)

El veredicto unánime de Diestralandia sobre el presunto espionaje al presidente del Gobierno y a la ministra de Defensa es que Sánchez se lo ha inventado todo. ¿Para qué? En este caso, hay teoría que coinciden, y otras, a gusto de cada cabecera. La Razón, por ejemplo atruena en primera (y no como opinión sino como información) lo que sigue: "Sánchez busca desactivar a ERC siendo víctima del espionaje". Vamos, que se está haciendo un Bartolín€ o un autoenvío de balas en un sobre, referencia también bastante utilizada hoy por los opinateros.

Lo gracioso es que tras ese titular, el editorial del periódico azulón va por otro lado, el del supuesto ridículo que e hace al reconocer haber sido víctima de los fisgones: "No hay precedentes, al menos nosotros no los hemos encontrado, de que un gobierno reconozca que ha tenido los teléfonos de su presidente y de su ministra de Defensa intervenidos y, lo que es asombroso, afirme que se ha dado cuenta del hecho un año después". Bueno, precedentes, hay unos cuantos. Y con nomnres de mucho pedigrí.

¿Y quién ha sido? Ya conocen las teorías más difundidas. La que más cachondo le pone a Jorge Fernández Díaz es la que imaginan, Putindemont: "Solo faltaría que esas intrusiones ilícitas en los móviles gubernamentales mediante esa todopoderosa herramienta Pegasus tuviera su origen en los servicios secretos sucesores del KGB, especialistas consumados en el espionaje. Sería una prueba más del conocido partenariado político existente entre el entorno de Puigdemont y el entorno de Putin. Esto no es una hipótesis irreal de trabajo del año pasado".

Hablando de teorías, ABC no se para tanto en ver quién espió sino en por qué se anunció la cosa ayer. Sí, justo ayer que era día de lucimiento para la emperatriz de Lavapiés y el mesías del noroeste: "El Ejecutivo conocía desde hace meses la intrusión en los teléfonos móviles de Sánchez y Robles. Que el domingo recibieran el informe definitivo sobre este espionaje no es más que una excusa, porque no había necesidad de dar a conocer de forma tan precipitada e insuficiente el resultado de la investigación. Faltó explicar la razón de tanto retraso, y la elección del 2 de Mayo -festivo en buena parte de España y con un aluvión de encuestas preelectorales muy favorables al Partido Popular- para dar a conocer los hechos. Alberto Núñez Feijóo, mostró su apoyo al Gobierno, no sin expresar su sospecha de que el día elegido tenía un propósito político".

Pedro J. Ramíez también ve gato encerrado en la elección del momento del anuncio, y así dejan constancia en El Español: "Partiendo de que todo sea cierto, resulta preocupante la tranquilidad con que se ha dado publicidad a las vulnerabilidades del Estado. Ya sea para rebajar los ánimos airados de los extremistas y vestirse con el mismo ropaje de víctima, y de hacerlo muy probablemente pensando en el sacrificio de una servidora pública como la directora del CNI; ya sea para contrarrestar los actos de unidad y celebración del nuevo Partido Popular o por la sola vocación informativa, se trata de un movimiento absolutamente desproporcionado".

"Sánchez, a salvarse hundiéndolo todo", lleva por título el editorial de El Mundo, que también abunda en especulaciones sobre los motivos de la revelación: "Estamos ante la burda estrategia del calamar. Sánchez opta por ponerlo todo bajo sospecha e instrumentalizar las instituciones para intentar salir al paso de la amenaza de sus sostenes independentistas de dejarle caer. Ningún Gobierno digno de tal nombre puede equiparar algo tan delicado como el posible espionaje por parte de un tercer Estado con el caso del golpismo catalán, del que todavía no se sabe casi nada ni podría considerarse espionaje si estuviéramos ante una investigación con respaldo judicial con la que el Estado trató de protegerse de quien lo amenazaba, como es su obligación".

Para Miquel Giménez (Vozpópuli), el episodio es una mezcla de autobombo de Sánchez y patada a seguir: "Lo que haga falta con tal de proseguir un mes, una semana, un día, un minuto más en los despachos oficiales. Que los servicios de inteligencia queden como unos cocheros por no haber prevenido tal posibilidad le da igual a quienes nos gobiernan. Lo importante es que Sánchez aparezca siempre inmaculado, siempre inocente, siempre surgiendo de las aguas impoluto cual Venus de Botticelli".

El que está muy enfadado con todo esto es el habitualmente mesurado José Antonio Zarzalejos. Su pieza de El Confidencial rezuma bilis contra los mensajeros. Según él, la comparecencia a deshora de Bolaños y Rodríguez pretendía "burlarse de los supuestamente 'espiados' por el CNI mediante una obscena maniobra de distracción hacia ellos, hacia las comisiones del Congreso que deben esta semana recabar información al respecto y hacia la ciudadanía a la que se quiere distraer su atención de los graves errores que el Gobierno perpetra. El efecto fue el contrario: el cachondeo popular inundaba los foros digitales y las redes sociales".

En El Debate, Antonio R. Naranjo aprovecha para recordar el sucedido de las balas enviadas por correo: "A los golpistas se les espía, se les detiene, se les condena y no se les indulta. Pero Sánchez prefiere perdonarles, pedirles perdón y denunciar ahora que hace un año él fue espiado. ¿No suena a las cartas con balas de la campaña de Madrid?".

Y dejo para el final la humorada negra entreverada de ETA que se casca Pablo Planas en Libertad Digital: "Por mucho menos, en Rusia habría un repunte de los suicidios entre los actores de estas tramas de espionaje de serie B. Pero esto es España, que no es una democracia plena porque se permiten los homenajes a asesinos etarras y Bildu y ERC acaban de ser admitidos en la comisión de secretos oficiales",

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