El 6 de abril se cumplieron 145 años del fallecimiento del urretxuarra José María Iparragirre, autor de Gernikako Arbola, melodía que ha acompañado la identidad vasca y ha resonado en todo tipo de lugares. Un ejemplo han sido los frontones de todo el mundo. Con motivo de esta efeméride, un grupo de músicos y agentes culturales –Gontzal Mendibil, Gorka Knörr, Jose Mari Esparza, Anni Obiag, Iñaki López de Luzuriaga y Endika Iriso– ha firmado un manifiesto en favor del himno como símbolo de unidad “sin menoscabo alguno a los himnos oficiales ya existentes”, matizan los firmantes. Tras seis años impulsando esta iniciativa, convocan a todas las personas euskaldunes a reunirse el sábado 18 de abril en Urkiola, donde –como hizo Iparagirre- se interpretará colectivamente y se definirán los pasos a seguir para tratar de consolidar su estatus como himno de referencia, oficial. Según los firmantes, el acto marca un momento histórico:Euskal Herriak escogió un himno nacional mucho antes que la mayoría de los países del mundo, y no se pretende dejar pasar desapercibido este elemento unificador”, valoran en el manifiesto porque la partitura “conecta pasado, presente y futuro, y ofrece un símbolo común más allá de divisiones territoriales o políticas”.

Una cronología de Gernikako Arbola en los frontones del mundo:

El 13 de junio de 1854, en la festividad de San Antonio, José María Iparragirre estrenó en Urkiola (Abadiño), ante sus paisanos, el emotivo canto vasco Gernikako Arbola. En 2026, el 18 de abril, se va a replicar aquel acontecimiento ocurrido hace ya 172 años. Será en el lugar que actualmente se encuentran una placa conmemorativa y un roble, junto a la famosa roca de Urkiola que –ni meteorito ni casadera– mandó colocar ahí Benito Vizcarra Arana, rector del Santuario de los Santos Antonios, hermano del histórico sacerdote franquista que consiguió que el denominado Día de la raza pasara a llamarse Día de la Hispanidad. Continuando con efemérides, la persona lectora puede a continuación saber más sobre una cronología de frontones aportada por Esparza.

1884

Plaza Euskara, Buenos Aires (Argentina)

En noviembre de aquel calendario se inauguró el frontón más famoso de América del Sur, con pared izquierda y un retoño del Árbol de Gernika. Francisco Lapitz, navarro, bendijo la apertura, donde se entonó Gernikako Arbola con acentos porteños. La presencia de numerosos vascos en aquella diáspora había extendido la construcción de frontones, y en Cuba ya existía la sociedad El Juego de Pelota desde el año 1881. En estos espacios, el himno abría los partidos y despertaba ‘herrimina’, la nostalgia del pueblo.

1893

Beti Jai, Madrid (España)

La inauguración del frontón Beti Jai en la capital española atrajo la atención de la prensa estatal, que difundió la letra y la historia del himno. La Ilustración Nacional sugirió que Gernikako Arbola podría sustituir al Himno de Riego, mientras que El País propuso su adopción como himno nacional, evidenciando la importancia simbólica del canto en la cultura vasca.

1902

Frontón de La Habana (Cuba)

En La Habana, el Diario de la Marina relataba cómo la fiesta en honor a los pelotaris comenzó con el himno, coreado por los concurrentes. Siempre según información aportada por el editor Jose Mari Esparza, el frontón Jai Alai se llenaba de trabajadores vascos con camisa blanca, faja roja y boina, mientras la música entonaba el himno “como clarín de guerra”. Al año siguiente, en un partido de Chiquito de Eibar, el himno se cantó al inicio y al final, intercalándose con canciones locales.

1912

Frontón de Donibane Lohizune (Lapurdi)

En este Jai Alai labortano, el Eco de Navarra destacó la devoción de los asistentes que cantaban el himno descubiertos durante un “acto de carácter regionalista, demostrando la vitalidad de la tradición”.

1922

La Bombonera, La Habana (Cuba)

Inaugurado como “el mayor frontón femenino del mundo, con 1.800 asientos”, La Bombonera acogió a la jugadora Josefina Otaola. En la apertura se interpretaron el himno nacional cubano y Gernikako Arbola, consolidando la práctica de comenzar los partidos masculinos y femeninos con el canto euskaldun.

1924

Palacio de los Gritos, La Habana (Cuba)

En este frontón, Gernikako Arbola se convirtió en preludio de grandes eventos deportivos y culturales. Crónicas describen cómo miles de personas aplaudían y coreaban el himno, reflejando la integración de la cultura vasca en la vida de la ciudad.

1941

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Rainbo Gardens, Chicago (EE.UU.)

Martha Gellhorn, periodista y corresponsal estadounidense, recordaba la interpretación del himno en el frontón Rainbo Gardens durante los años 20. “Es un canto que va directo hacia lo alto… escuchándolo, sientes ganas de llorar”, escribió, reflejando la pasión con que la diáspora vivía su identidad cultural.