Los legendarios cantantes Peio Ospital y Pantxoa Carrere se encuentran actualmente inmersos en los escenarios con su gira de despedida Azken bira, un recorrido especial con el que el histórico dúo de Iparralde está repasando algunas de las paradas más simbólicas de su trayectoria antes de bajar definitivamente el telón.
Y precisamente una de las canciones más emblemáticas de su repertorio, Itziarren semea, cuya letra escribió Telesforo Monzón –quien durante la guerra fue consejero del lehendakari Agirre-, pudo haber tenido originalmente otro nombre: Arantzaren semea. El dato aparece en un testimonio firmado por Xubiltz, seudónimo de Xabier Soubelet Laskibar, escritor, pintor, cantante y autor de canciones nacido en Ziburu en 1953 y considerado integrante de la cuarta y última generación de la Escuela del Bidasoa. Vinculado desde hace décadas al ambiente cultural y político de Iparralde, Soubelet fue además testigo cercano de los círculos en los que se movía Monzón durante los años del exilio y la efervescencia política en Iparralde.
Según ese relato, Monzón frecuentaba en Donibane Lohizune la casa de su amigo Mikel Isasi, histórico dirigente del PNV exiliado en Iparralde y del que este año se cumplirán 30 años de su muerte. En aquella vivienda, situada en el Boulevard Thiers y convertida durante años en una referencia del nacionalismo vasco en el exilio, junto a la esposa de Isasi, Arantza Arrarte, se reunían miembros del entorno abertzale mientras la asociación Anai Artea ayudaba a refugiados y familiares de militantes de ETA. Fue en ese contexto donde Monzón habría escrito la letra de la posterior canción inspirada en un preso que jamás delataba a sus compañeros.
En esa etapa inicial, y en plena cercanía personal entre Monzón e Isasi, la canción habría sido concebida bajo el título de Arantzaren semea, en referencia directa a Arantza, esposa de Isasi. Sin embargo, según el testimonio de Xubiltz, ese título cambió precisamente cuando se deterioró la relación entre ambos dirigentes, momento en el que Monzón habría decidido eliminar esa referencia personal del nombre de la canción. A partir de esa ruptura, el tema pasó a transformarse en lo que hoy se conoce como Itziarren semea, tal y como se popularizó posteriormente en la voz de Peio eta Pantxoa.
La letra de Monzón, escrita en ese mismo contexto del exilio y la militancia política, nació a finales de los años 60 y se difundió rápidamente como una canción de denuncia contra la tortura y la represión. Inspirada en el caso del ondarrutarra Andoni Arrizabalaga, la pieza narra la historia de un joven detenido en varias ocasiones por las fuerzas franquistas y sometido a malos tratos durante los interrogatorios, pero que se niega a delatar a sus compañeros. Ese núcleo narrativo —la resistencia del preso que no traiciona pese a la presión— es el que estructura toda la fuerza simbólica de la canción.
Y, siempre según Xubiltz, el primer título no fue Itziarren semea, sino Arantzaren semea, en referencia directa a Arantza, esposa de Isasi y símbolo de la estrecha amistad que unía entonces a ambos dirigentes.
Treinta años contra el olvido. Tres décadas después de su muerte en Baiona, el nombre de Mikel Isasi sigue emergiendo entre las páginas más complejas de la historia política vasca contemporánea. Exiliado durante el franquismo, dirigente histórico del PNV, integrante del último Gobierno vasco en el exilio y protagonista de algunos de los episodios más delicados de la Transición y los años de violencia de ETA, Isasi murió el 5 de diciembre de 1996 dejando tras de sí una trayectoria marcada por la militancia, la clandestinidad, la mediación y la controversia. Su figura, respetada por amplios sectores del nacionalismo vasco y discutida por otros, permanece unida a una generación que vivió el exilio, la reconstrucción institucional de Euskadi y las contradicciones de una época atravesada por la violencia política.
Las manchetas de la época informaron de su muerte a los 65 años, consecuencia de una dolencia cardíaca que padecía desde hacía tiempo. Según aquellas comunicaciones, Isasi había sido ingresado días antes en un hospital de Baiona después de sufrir nuevos problemas coronarios. En los meses anteriores había sido sometido a varias operaciones de corazón y terminó falleciendo tras entrar en coma.
Nacido en Bilbao en 1931 —aunque algunas fuentes citan 1933—, Mikel Isasi desarrolló una larga trayectoria política ligada al PNV. Perito industrial de formación, ingresó muy joven en la militancia jeltzale y participó activamente en las estructuras juveniles de EGI. Fue detenido por el siniestro policía franquista Melitón Manzanas del Carmen —conocido en los ambientes antifranquistas simplemente como Del Carmen— y encarcelado por su participación en la huelga de 1951. Finalmente acabó exiliado en Iparralde en 1959, instalándose en Donibane Lohizune, donde residió durante décadas y mantuvo una intensa actividad política vinculada al nacionalismo vasco en el exilio.
Desde 1960 forma parte del Euzkadi Buru Batzar (EBB), la ejecutiva nacional del PNV, consolidándose como una de las figuras de referencia del nacionalismo vasco fuera de Hegoalde durante los años del franquismo. En Donibane Lohizune impulsó además la imprenta Axular, desde donde se editaron publicaciones culturales y también propaganda clandestina vinculada al nacionalismo vasco. Aquella actividad se completaba con otra faceta menos conocida: la coordinación de artículos y noticias para la emisora clandestina La Txalupa, una radio vinculada al exilio vasco que emitía desde Venezuela.
Las crónicas publicadas tras su muerte recordaban además que entre 1975 y 1978 integró el Gobierno vasco en el exilio, sustituyendo a Martín Ugalde que había dimitido. Posteriormente pasó a formar parte del Consejo General Vasco presidido por Ramón Rubial cuando muere Juan de Ajuriaguerra, donde asumió responsabilidades relacionadas con Industria y Comercio, participando también en la constitución de las primeras instituciones autonómicas tras la Transición.
Es recordado como miembro del “último Gobierno vasco en el exilio”, y del Euzkadi Buru Batzar. Sin embargo, el último año de su vida estuvo marcado por la polémica. En mayo de 1996 —es decir, siete meses antes de fallecer— fue detenido en Iparralde junto al exdirigente de ETA Juan José Etxabe, en el marco de la investigación sobre el secuestro del empresario Julio Iglesias Zamora. La jueza francesa Laurent Le Vert investigaba supuestas labores de Isasi como enlace entre ETA y las familias afectadas.
El exdirigente admitió haber intervenido “en muchas ocasiones como intermediario entre empresarios vascos extorsionados y ETA”, aunque insistía en que aquellas gestiones se realizaban “siempre a petición de las familias”. En Deia, Isasi defendía que su papel había sido únicamente el de mediador ante reclamaciones del llamado “impuesto revolucionario”, actuando “siempre a instancia de los afectados”.
Tras aquella operación policial, Isasi, su esposa y una hija quedaron en libertad pocas horas después. La familia negó cualquier vinculación directa con actividades terroristas y rechazó cualquier implicación en el secuestro investigado. Su detención provocó además una reacción inmediata dentro del nacionalismo vasco. El entonces presidente del PNV, Xabier Arzalluz, salió públicamente en defensa de Isasi y cuestionó la actuación de las autoridades francesas.