La revista Viajar ha publicado una clasificación de las mejores tortillas de patata de cada territorio, y el representante de Bizkaia es el Bar Nashville, ubicado en el número 24 de la calle Licenciado Poza de Bilbao, en el barrio de Abando. El pintxo que lleva años sirviendo este bar de barrio ha bastado para que la publicación lo elija por encima del resto de las tortillas vizcainas.
"No es líquida, aunque sí poco cuajada, con la patata fina y crujiente y un color fuerte que atrae a locales y turistas a este bar de éxito consagrado. En la famosa calle Pozas de Bilbao, el Bar Nashville ha hecho de la clásica tortilla un pintxo imperdonable entre los bocados de la ciudad", ha afirmado la publicación.
Se puede pedir con o sin cebolla y la tortilla del Nashville tiene un punto de cocción muy concreto, ni cruda ni excesivamente cuajada.
Un plato con origen inconcreto
El hecho de que sea precisamente Bilbao una de las capitales de la tortilla de patata tiene su propia historia, aunque también parte de leyenda. La versión más extendida atribuye la invención del plato al general carlista Tomás de Zumalakarregi, que durante el sitio de Bilbao en la Primera Guerra Carlista habría improvisado una mezcla de huevos y patatas para alimentar a sus tropas. En algunas versiones de la leyenda fue él mismo quien la preparó; en otras, fue una campesina navarra quien la cocinó para él con lo poco que tenía en casa.
La historia, sin embargo, no tiene respaldo documental sólido. El propio Benito Pérez Galdós, que narró la vida del general en sus episodios, no menciona ningún invento y solo se refiere a la patata como alimento de los más pobres. La Real Academia de Gastronomía ha señalado que el origen de la tortilla de patata es, con toda probabilidad, imposible de atribuir a una sola persona o lugar.
La referencia escrita más antigua con base documental se encuentra en Villanueva de la Serena, Extremadura. El investigador Javier López Linage, del CSIC, localizó un texto del 27 de febrero de 1798 firmado por Joseph de Tena Godoy y el marqués de Robledo que describe una preparación de huevos con patatas en aquella comarca. Antes, en 1767, el agrónomo José Antonio Valcárcel ya había escrito que las patatas "se emplean en guisados y tortillas", aunque sin detallar la receta. Y un documento navarro de 1817, conocido como el Memorial de la ratonera, recoge cómo las mujeres campesinas hacían tortillas "grandes y gordas con pocos huevos, mezclando patatas".
Lo que sí está claro es el contexto en el que nació el plato: la patata llegó a Europa desde América en el siglo XVI con los conquistadores, pero tardó más de dos siglos en incorporarse a la dieta. Durante generaciones fue considerada alimento de pobres y de animales. Solo cuando las hambrunas del siglo XVIII y XIX obligaron a buscar alternativas nutritivas y baratas se popularizó su cultivo. La tortilla de patata fue, en su origen, una solución de subsistencia, un modo de estirar los huevos mezclándolos con un ingrediente abundante y barato.