Las acciones de Tubos Reunidos repuntaron hoy un 2,28%, después de que el mercado bursátil interpretase en clave positiva el anuncio de ayer, cuando la compañía comunicó a la CNMV que no descartaba acogerse a un concurso de acreedores. Esta fórmula, aunque confirma que los mecanismos que ha adoptado la empresa para revertir la situación no están funcionando, al mismo tiempo otorga cierta tranquilidad a los inversores, puesto que la vía concursal se perfila, de esta manera, como una posible solución para reordenar la deuda total -que ronda los 265 millones de euros- y facilitar la entrada en la compañía de un hipotético inversor. 

El lunes, horas después de que la cotización de Tubos Reunidos se desplomase un 37,5%, Tubos Reunidos hizo pública la información que había transmitido a la CNMV, y en la que resaltó que se encuentra en una situación que “compromete su viabilidad” y que podría exigir la “adopción de medidas adicionales” como resultado del deterioro experimentado “sin que pueda descartarse la solicitud de declaración de concurso voluntario”.

Tubos Reunidos señalaba, asimismo, que la reducción de su actividad “se ha agravado tras la falta de acuerdo” con el comité de empresa sobre el ERE en las plantas de Amurrio y Trapagaran y que tampoco se han alcanzado acuerdos con con determinados acreedores ni se han dado nuevos avances para lograr nueva financiación. No obstante, la compañía insistió en que sigue analizando “alternativas” para la reestructuración de su deuda, al mismo tiempo que “continúa trabajando, como viene haciendo en los últimos meses, en un Plan de Viabilidad”. El pronunciamiento pareció calmar ayer a los inversores, aunque está por ver en qué medida.

De momento, el consejero de Economía del Gobierno Vasco, Mikel Torres, aseguró que la caída de la cotización bursátil no es más que el reflejo de la propia situación en que “tristemente” se halla la empresa. Torres explicó que el ERE que se estableció para redimensionar la plantilla “se ha cumplido solo de una forma parcial”; en cuanto a la reestructuración de la deuda, “está pendiente”, al igual que la búsqueda de un socio inversor”. 

Desde la parte social, ELA subrayó que el anuncio de un posible entrada en concurso de acreedores es una “medida de presión” por parte de la empresa, mientras que UGT pidió a la empresa que abra “una negociación real” para “desbloquear” la situación.