El aeropuerto de Bilbao trata de contener el impacto de la huelga indefinida convocada en el servicio de asistencia en tierra de Groundforce en plena Semana Santa. Durante la mañana de este lunes, en el primer tramo de paros parciales, hasta el cambio de turno de las 11.00 horas, se han registrado las principales incidencias.
En ese tiempo, cuatro vuelos han sufrido retrasos. El más significativo ha sido el de una conexión con París, que ha acumulado una demora de hasta 70 minutos, mientras que otros tres han registrado retrasos de entre 20 y 25 minutos. Se trata de incidencias que, además, pueden tener “efecto arrastre” en las aeronaves por el resto de la jornada.
Vuelos protegidos
A partir de las 11.00 horas, con el relevo de turnos, la situación se ha estabilizado. La mayoría de los vuelos han permanecido “protegidos” por los servicios mínimos, lo que ha permitido mantener una relativa normalidad en la terminal vizcaina.
En ese contexto, la percepción entre los viajeros ha sido de alivio. Ramón Zaragoza y su pareja, recién llegados de un largo viaje desde Vietnam con escala en Ámsterdam, han explicado que temían retrasos tras ser avisados por la aerolínea, pero que finalmente “todo ha sido muy rápido”.
Sin incidencias relevantes
También Erika Sahjez y Zack James, procedentes de Lituania, han señalado que no han tenido que esperar en la recogida de equipaje. Como ellos, decenas de pasajeros consultados han explicado que, hasta ese momento, no habían sufrido incidencias relevantes.
Desde el comité de empresa de Groundforce han advertido, sin embargo, de que durante la mañana ya se están notando los efectos de la huelga en la puntualidad. “Está generando retrasos importantes, aunque se respetan los servicios mínimos”, han señalado.
El motivo, desacuerdo en el pago diferido del IPC
El conflicto laboral, motivado por el desacuerdo en el pago diferido del IPC dentro del nuevo convenio, se produce además en un contexto de alta presión operativa. Los trabajadores han explicado que se trata de un empleo con una elevada exigencia física y de estrés. “Un avión puede tardar diez minutos en descargarse y, en ocasiones, lo hacen solo dos empleados”, ha señalado Eneko Goikoetxea, del comité. Con nuevos paros previstos, la evolución marcará si las incidencias se mantienen puntuales o se intensifican en las próximas horas.