Formarse, adaptarse y transformarse: la clave y el reto del talento que necesita Euskadi
Hablar de desarrollo en Euskadi es hablar de personas preparadas, flexibles y capaces de evolucionar en un mercado laboral cambiante. Y en esa tarea, la FP juega un papel primordial
En un momento de profundos cambios económicos, tecnológicos y sociales, Euskadi afronta uno de sus mayores desafíos: atraer, formar y retener talento y a profesionales cualificados. La transformación de la industria, la digitalización de las empresas y la irrupción de tecnologías como es le caso de la IA están modificando la manera de trabajar y también los perfiles profesionales que demanda el mercado laboral tanto actual como futuro.
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En ese escenario, la Formación Profesional se ha convertido en una herramienta estratégica para construir el futuro económico y social del país.
La FP vasca lleva años demostrando que es mucho más que una vía educativa. Es un modelo conectado con la realidad empresarial, capaz de responder con agilidad a las nuevas necesidades del tejido productivo y de generar oportunidades laborales de calidad y de primer nivel. Hoy, las empresas buscan perfiles técnicos especializados, sí, pero también personas capaces de adaptarse, trabajar en equipo, resolver problemas y seguir aprendiendo durante toda su vida profesional.
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Precisamente esta idea centró la intervención del viceconsejero de Formación Profesional del Gobierno Vasco, Jon Labaka, ayer durante la apertura de la jornada organizada por DEIA sobre el talento. “El talento es uno de los principales activos estratégicos para el futuro de Euskadi”, defendió, poniendo el foco en la necesidad de contar con personas preparadas, cualificadas y capaces de responder a los nuevos retos que plantea un entorno en constante transformación.
Una jornada de lo más interesante que tuvo lugar ayer en el Palacio Euskalduna y que, además de contar con esta apertura institucional sirvió para dar forma a una mesa redonda en la que participaron Inge Gorostiaga Luzarraga, directora general de Transformación Digital y Aprendizajes Avanzados del Gobierno Vasco; Ángel Javier Vicente, Chief People Officer de Ayesa Digital; José Luis Zayas, director Zona Norte de Michael Page; Eugenio Díez, director de Politeknika Txorierri y y Hostaizka Sainz, Directora de Estrategia de Maristak Durango.
Todos ellos tuvieron su turno de réplica bajo la batuta y moderación de Jon Gómez y ante un numeroso público entre los que destacaban varias decenas de jóvenes estudiantes que mostraron su interés por este foro organizado por DEIA acerca de la realidad de la formación y del mercado de trabajo que viene y que vendrá.
Además de formar perfiles técnicos, Euskadi necesita construir un ecosistema que favorezca el desarrollo del talento a largo plazo
¿Qué se busca en un candidato a un puesto de trabajo?
El mercado laboral ya no demanda únicamente conocimientos técnicos. Las empresas necesitan profesionales flexibles, con capacidad de adaptación y pensamiento crítico. Personas que entiendan la tecnología, pero que también sepan interpretar los cambios que se avecinan, tomar decisiones en momentos clave y aportar valor humano a procesos cada vez más automatizados.
Precisamente, la irrupción de la inteligencia artificial está acelerando esa transformación que no tiene visos de parar; al contrario. Herramientas capaces de automatizar tareas, analizar datos o agilizar procesos ya forman parte del día a día de muchas empresas. Sin embargo, el desarrollo tecnológico no elimina la necesidad del factor humano; al contrario, la refuerza.
La IA puede optimizar procesos, pero sigue siendo imprescindible la capacidad humana para interpretar contextos, aportar creatividad, aplicar criterio ético y tomar decisiones complejas.
Por eso, uno de los grandes retos de la formación actual es combinar competencias técnicas avanzadas con habilidades personales y sociales. La capacidad de adaptación, la comunicación, la iniciativa o el aprendizaje continuo se han convertido en competencias tan importantes como los conocimientos específicos de cada sector.
En ese sentido, la FP de Euskadi lleva tiempo evolucionando para anticiparse a los cambios. Tal y como destacó al inicio Jon Labaka, uno de los grandes propósitos de la Formación Profesional vasca es precisamente “detectar, desarrollar y acompañar el talento de las personas, conectándolo además con las necesidades reales del tejido económico y empresarial de Euskadi”.
Ese vínculo entre formación y empresa es una de las grandes fortalezas del modelo vasco. La colaboración estrecha con el tejido empresarial permite adaptar los contenidos formativos a las necesidades reales del mercado laboral y preparar perfiles alineados con los sectores estratégicos del país. Industria avanzada, digitalización, energías renovables, automatización, ciberseguridad o fabricación inteligente son algunos de los ámbitos donde la demanda de profesionales sigue creciendo.
Pero además de formar perfiles técnicos, Euskadi necesita construir un ecosistema que favorezca el desarrollo del talento a largo plazo. Un talento que pueda salir, conocer otras realidades, internacionalizarse y adquirir nuevas experiencias, pero que también encuentre razones para regresar y contribuir al desarrollo económico y social del territorio.
La colaboración estrecha con el tejido empresarial permite adaptar los contenidos formativos a las necesidades reales
irse, con la idea de volver
La internacionalización es precisamente otra de las líneas estratégicas que marcarán el futuro de la FP vasca. Conocer otros modelos productivos, trabajar en entornos multiculturales y adquirir experiencia internacional son elementos cada vez más valorados tanto por las empresas como por los propios profesionales.
Y es que la movilidad y la apertura al mundo forman parte ya del nuevo concepto de talento y de las nuevas ambiciones que plantea un entorno en constante transformación.
educación par todos y todas Sin embargo, formar talento también implica construir una educación inclusiva y diversa. Uno de los desafíos pendientes sigue siendo aumentar la presencia de mujeres en ámbitos industriales y tecnológicos, sectores tradicionalmente masculinizados. La transformación industrial y digital necesita incorporar todas las miradas y todo el potencial disponible.
Cada vez son más las mujeres que optan por estudios relacionados con la automatización, la mecatrónica, la fabricación avanzada o las tecnologías digitales, pero todavía queda camino por recorrer. Impulsar referentes femeninos, eliminar estereotipos y fomentar vocaciones desde edades tempranas resulta fundamental para construir un mercado laboral más equilibrado y competitivo.
En este punto, la FP tiene también un papel clave en la inclusión social. No todas las personas parten de las mismas oportunidades, y garantizar itinerarios formativos accesibles, flexibles y adaptados a diferentes realidades es esencial para no dejar a nadie atrás. Hablar de talento es también hablar de oportunidades.
En esa construcción del trabajador del mañana, la formación a lo largo de la vida adquiere una importancia central. Los cambios tecnológicos son tan rápidos que los conocimientos necesitan actualizarse constantemente.
Aprender ya no es algo limitado a una etapa concreta de la vida, sino un proceso continuo a lo largo de toda la vida de una persona.
En consecuencia, la estrategia actual de la FP de Euskadi apuesta por la innovación aplicada, la actualización permanente de competencias y la adaptación constante a los nuevos perfiles profesionales que demanda el mercado laboral. Una visión que entiende la formación como un proceso dinámico y conectado con la realidad económica y social.
Durante su intervención, Jon Labaka recordó también el compromiso histórico de la Formación Profesional vasca con la sociedad y con las empresas de Euskadi. Un compromiso que, según subrayará, no solo busca formar profesionales, sino también generar oportunidades, innovación y bienestar para el conjunto del territorio.
Ese compromiso se traduce en un modelo capaz de ofrecer respuestas reales a quienes buscan una salida laboral, una especialización o incluso una reorientación profesional. “La FP ya no es vista como una alternativa secundaria, sino como un camino sólido, práctico y con altas tasas de inserción laboral”, defendía.
Rompiendo estereotipos: una FP cada vez más femenina
En un contexto donde muchas empresas tienen dificultades para encontrar determinados perfiles, fortalecer la conexión entre formación y empleo resulta más importante que nunca. Euskadi necesita seguir construyendo una economía competitiva, innovadora y sostenible, y eso solo será posible si cuenta con personas preparadas para liderar esa transformación.
La tecnología seguirá avanzando, aparecerán nuevas profesiones y cambiarán muchas de las actuales. Pero hay algo que seguirá siendo imprescindible: las personas. Personas con capacidad de aprender, de colaborar, de adaptarse y de aportar pensamiento crítico en un mundo cada vez más automatizado, global y digitalizado.
Porque el futuro no se construye únicamente con máquinas o algoritmos. Se construye con talento. Un talento preparado, diverso, conectado con el mundo y comprometido con el desarrollo de Euskadi.
Porque formar personas preparadas para afrontar los cambios no es solo una responsabilidad educativa o empresarial, sino un compromiso colectivo con dar pasos acertados hacia ese progreso económico y social.