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Más allá de la técnica: el valor del talento STEAM

¿Qué opinan los profesionales sobre el talento STEAM?

Estas fueron las principales reflexiones de los ponentes que participaron en el encuentro organizado ayer por DEIA

¿Qué opinan los profesionales sobre el talento STEAM?Gaizka Portillo

Más allá del dominio de fórmulas, códigos o herramientas digitales, el verdadero valor del talento STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas) reside en su capacidad para conectar conocimiento, creatividad y propósito.

Ante esta importancia, DEIA quiso organizar otro año más un interesante encuentro entre profesionales, que fueron los que nos ayudaron de manera didáctica a conocer más de cerca este modelo de formación donde se dan la mano dichas disciplinas antes mencionadas.

“Hay que hacer visibles a las grandes profesionales que tenemos”

Cristina Abalde

Cristina Abalde: Directora de Delivery de BBVA Technology

La primera en romper el hielo en esta jornada fue Cristina Abalde. “El talento ya no puede medirse únicamente por la cantidad de conocimientos técnicos que acumula una persona. Saber mucho es importante, pero no suficiente. Lo que realmente marca la diferencia es la capacidad de adoptar una visión estratégica, de entender el contexto, anticipar escenarios y conectar distintas áreas de conocimiento para aportar soluciones con impacto real. El talento se construye cuando a la base técnica se suman cualidades interpersonales como la comunicación, el trabajo en equipo, la empatía y la capacidad de liderazgo”, remarcaba antes de añadir que la actitud también se convierte en un factor decisivo.

“La curiosidad, el espíritu de iniciativa y la voluntad de proponer ideas nuevas son rasgos cada vez más valorados en cualquier organización. Esa mentalidad proactiva es la que permite transformar el conocimiento en innovación”, defendía.

Durante su intervención, esta profesional no se olvidó de un reto importante en el escenario del talento STEAM y es el de la necesidad de abrir más espacio a las mujeres y animarlas a formar parte de estos sectores. “El problema muchas veces radica en que estas niñas y adolescentes no tienen referentes en los que fijarse. No se imaginan en determinadas profesiones porque no ven a mujeres ocupando esos roles, pero la realidad es que esos referentes existen: hay grandes profesionales liderando proyectos, investigando, diseñando tecnología y transformando industrias. El reto está en darles mayor visibilidad, contar sus historias y acercarlas a las nuevas generaciones”, alentaba esta ingeniera informática con una sólida carrera a sus espaldas.

“El reto está en hacer atractivo el sector y que sea inspirador”

Noemí Alonso

Noemí Alonso: responsable Global Smart Grids Innovation Hub de Iberdrola

“La Smart Grids Academy es una iniciativa formativa especializada en redes eléctricas inteligentes que nace con el objetivo de preparar a los profesionales que liderarán la transformación del sistema energético”, comenzaba su exposición Noemí Alonso.

En un contexto en el que la electrificación, la digitalización y la integración de energías renovables avanzan con rapidez, contar con talento cualificado se ha convertido en un factor decisivo para garantizar un modelo energético más eficiente, sostenible y resiliente y es ahí donde empresas como Iberdrola ponen sus miras de cara a un futuro no tan lejano.

Esta academia se enmarca dentro del programa Bizkaia with the Talent, impulsado por la Diputación Foral de Bizkaia, una estrategia orientada a atraer, desarrollar y fidelizar perfiles altamente cualificados vinculados a sectores tecnológicos e industriales estratégicos.

“La Smart Grids Academy se articula además a través del Global Smart Grids Innovation Hub que Iberdrola tiene en Bilbao, un centro de referencia mundial en innovación en redes eléctricas inteligentes. Desde este hub se impulsan proyectos tecnológicos punteros relacionados con la digitalización de las redes, la automatización, la integración de generación distribuida, el almacenamiento energético y la gestión avanzada de datos”, detallaba la propia Noemí que lidera esta iniciativa como responsable de este centro y que añadía que, en este sentido, la relación con el talento STEAM es directa.

“La transición hacia redes inteligentes requiere personas con base en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, pero también con capacidad creativa, pensamiento crítico y habilidades para colaborar”.

“Hay una alta demanda de perfiles profesionales”

María Antonia Gómez

María Antonia Gómez Gil, HRBP Manager de Aeroespacial y Defensa de Sener

“En el mercado laboral actual existe una gran demanda de profesionales cualificados capaces de impulsar proyectos complejos y estratégicos en sectores clave como la ingeniería, la tecnología, la energía o las infraestructuras”, adelantaba esta profesional de los recursos humanos. Muchas organizaciones cuentan con iniciativas innovadoras listas para desarrollarse, pero necesitan talento preparado, con visión global y capacidad de adaptación para convertir esas ideas en realidades que generen impacto.

Aquí, las personas se han convertido en el verdadero motor del progreso. “En empresas como Sener, situar a las personas en el centro ya no es solo una declaración de intenciones, sino una forma de trabajar. Especialmente desde la pandemia, se ha reforzado la importancia del bienestar, la escucha activa y la creación de entornos laborales más humanos, flexibles y sostenibles”, matizaba María Antonia Gómez acerca de un talento que no se entiende únicamente como conocimiento técnico, sino también como compromiso, creatividad y capacidad de colaborar en equipos multidisciplinares.

“En este escenario, uno de los grandes retos del mercado es, además, romper la brecha de género. Sectores como la ingeniería y la tecnología, tradicionalmente masculinizados, necesitan incorporar cada vez más mujeres. No solo por una cuestión de equidad, sino porque la diversidad enriquece la toma de decisiones, impulsa la innovación y refleja mejor a la sociedad a la que sirven los proyectos. Fomentar vocaciones STEAM en niñas y jóvenes, visibilizar referentes femeninos y garantizar igualdad de oportunidades es clave”, sentenciaba.

“La competitividad no solo la define la tecnología”

Alicia Ballesteros

Alicia Ballesteros, responsable global de la cuenta Iberdrola Redes en Minsait (Indra Group)

Durante años se ha repetido que la tecnología es el gran motor de la competitividad empresarial. Y es cierto: las herramientas digitales, la automatización, la inteligencia artificial o el análisis de datos han transformado la manera en que las organizaciones producen, venden y se relacionan con sus clientes. Sin embargo, como señalaba ayer en su turno de palabra Alicia Ballesteros, la tecnología por sí sola no garantiza el liderazgo. De hecho, en muchos sectores, la tecnología es precisamente lo que iguala a las compañías. El verdadero valor diferencial sigue estando en las personas y en talento de estas como ella misma remarcaba en la jornada organizada por DEIA.

En su participación en la primera mesa redonda, esta profesional de Minsait (Indra Group) recordaba que en la actualidad el acceso a la tecnología se ha democratizado. “La ventaja competitiva ya no está en tener tecnología, sino en cómo se utiliza. Y ahí entran en juego la anticipación, la rapidez y, sobre todo, el talento”, matizaba al tiempo que mencionaba la anticipación como la capacidad estratégica para estar preparado ante problemas o riesgos; la rapidez como la habilidad de transformar esa anticipación en acción a una velocidad adecuada y el talento no solo como acumulación de conocimientos, sino como el hecho de contar con perfiles que sepan interpretar la complejidad y actuar con criterio.

“Los perfiles STEAM suelen destacar por su pensamiento crítico, su habilidad para resolver problemas complejos y su enfoque interdisciplinar”, concluía Alicia Ballesteros. “En un mundo donde la tecnología tiende a igualar a las empresas, es el talento —especialmente aquel que combina ciencia, pensamiento crítico y creatividad— el que construye ventajas competitivas”.

“El ámbito STEAM va mucho allá del conocimiento”

Asier Zubizarreta

Asier Zubizarreta, subdirector de Planes de Estudio en la Escuela de Ingeniería de Bilbao. 

La educación STEAM busca capacitar al alumnado para afrontar los desafíos científicos y tecnológicos del presente y del futuro sin perder de vista la creatividad ni la capacidad de análisis crítico. “En un entorno donde el conocimiento evoluciona a gran velocidad, la actualización constante se vuelve imprescindible. Por ello, las escuelas de ingeniería como es nuestro caso mantienen una relación estrecha con el tejido social y productivo, identificando las competencias que demanda el entorno para incorporarlas de forma progresiva en sus programas académicos”, recordaba Asier Zubizarreta con el que contamos una vez más para este interesante encuentro.

“Dentro de este marco, las metodologías basadas en proyectos, conocidas como Project Based Learning (PBL), ocupan un lugar destacado. La enseñanza STEAM requiere una base conceptual sólida, pero también experiencias prácticas que acerquen al alumnado a la complejidad de los retos tecnológicos reales. En este sentido, los proyectos PBL plantean desafíos ambiciosos —como diseñar y construir vehículos, dispositivos aeroespaciales o embarcaciones— que, a primera vista, parecen inalcanzables”, apuntaba Asier que añadía que la clave es el trabajo colaborativo que, además, obliga a aplicar los contenidos teóricos en situaciones reales, estimulando la iniciativa y la resolución creativa de problemas.

“La innovación debe ser una obligación en la estrategia”

Juan Carlos Suárez

Juan Carlos Suárez Cebreiros, gerente de Recursos Humanos en Indra Group

Como quedó a modo de reflexión en la jornada de ayer de ayer, el avance de tecnologías emergentes está impulsando una nueva etapa de transformación empresarial, en la que la innovación se convierte en un elemento esencial para mejorar la eficiencia de los procesos, optimizar los modelos de negocio y reforzar la posición competitiva de las organizaciones.

“No se trata solo de incorporar herramientas nuevas, sino de integrar la gobernanza de la innovación en el núcleo de la estrategia empresarial, utilizándola como motor de autonomía tecnológica e impulso industrial. “Las compañías que entienden esta visión y la aplican con coherencia son las que terminan liderando sus mercados”, apuntaba Juan Carlos Suárez en su intervención.

Inteligencia artificial, robótica avanzada, las futuras redes 6G, la computación cuántica, la supercomputación y los enfoques predictivos en ciberseguridad... Adoptar estas soluciones no es suficiente por sí mismo: la verdadera innovación aparece cuando estas tecnologías transforman las capacidades de la organización, cambian la manera de operar y generan valor tangible. Y esto es algo clave cuando se habla de un entorno de cambio constante, influido por factores económicos, sociales, geopolíticos y tecnológicos.

La competitividad, como señalaba este profesional de Indra Group, depende cada vez más de la agilidad para adaptarse, experimentar y ajustar el rumbo. Pero esta capacidad no reside únicamente en la infraestructura tecnológica, sino sobre todo en las personas. “Los profesionales ya no pueden limitarse a dominar conocimientos técnicos; también necesitan desarrollar habilidades junto con una actitud de aprendizaje continua durante toda la carrera laboral”, afirmaba al final.

“Las empresas buscan perfiles que sigan aprendiendo”

Javier Moratinos

Javier Moratinos, director estratégico de Calasanz Lankide Ikastegi

La responsabilidad de preparar a los jóvenes para un mundo laboral en constante transformación no recae únicamente en ellos mismos. Los entornos y sistemas educativos, como el que representa Javier Moratinos, desempeñan un papel clave como puente entre el aprendizaje y la realidad profesional, pero también deben actuar como agentes de cambio capaces de influir en el propio mercado.

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"No se trata solo de adaptar a los estudiantes a lo que hoy demandan las empresas, sino de formar personas con capacidades tan sólidas y versátiles que sean también las organizaciones las que evolucionen gracias al talento que incorporan”, remarcaba ante los numerosos jóvenes que había entre el público asistente a esta jornada.

“Vivimos en un contexto donde los perfiles puramente técnicos o exclusivamente humanísticos ya no son suficientes por sí solos. El tejido productivo demanda perfiles híbridos: personas que combinen competencias tecnológicas y científicas con habilidades sociales, pensamiento crítico, creatividad, comunicación y sensibilidad ética. Por eso, la educación no puede limitarse a transmitir contenidos; debe fomentar la capacidad de aprender de forma continua, de resolver problemas complejos y de adaptarse a entornos cambiantes”, exponía este profesional con muchos años formando a las nuevas generaciones.