Todo es disfrute, diversión y alegría a día de hoy en el Surne Bilbao. Todo marcha viento en popa en un equipo al que solo hace falta ver actuar en cancha, con qué solidaridad se expresa en ataque y se exprime en defensa, para comprobar, y saborear, el nivel de satisfacción y eficacia que alcanza cada vez que salta a cancha, cuando la situación exige competitividad máxima como el pasado sábado ante el Joventut o cuando el compromiso es a todas luces asequible como el de este martes ante el Prievidza. El conjunto vizcaino actuó contra los eslovacos con la contundencia acostumbrada en las últimas citas y protagonizó otro monologo continental (93-51) incontestable sin necesidad de pisar el acelerador más de lo necesario.
Desde el despiste en el arranque de la FIBA Europe Cup ante el Peristeri, los de Jaume Ponsarnau no han vuelto a descuidarse ni lo más mínimo. Al contrario, se han empleado con un llamativo nivel de autoexigencia que no hace más que demostrar el gran deseo que existe en el seno de esa plantilla para repetir corona. Tras su parcial de 5-0 en esta segunda fase, acabar en la primera posición del Grupo M está en su mano. Sería ya un hecho si el PAOK Salónica tropieza este miércoles en su cancha ante el Sporting de Portugal, pero si los anfitriones ganan, resultado más lógico, lo lograría la próxima semana en tierras helenas perdiendo por menos de 22 puntos, gracias al 95-73 registrado en el Bilbao Arena en el enfrentamiento directo de la primera vuelta.
Reparto
El duelo ante los de Gareth Murray, como podía esperarse, careció de toda historia competitiva. Los hombres de negro lo pusieron a su favor con un 12-0 de salida y ya no volvieron a mirar atrás. Ni siquiera necesitaron exprimirse porque la diferencia de calidad y nivel competitivo entre ambos bloques es abismal. Bastó con el gran deseo para trabajar en defensa que exhibe este grupo humano para marcar diferencias insalvables, con el buen hacer en ataque repartiendo con pulcritud el balón y el notable acierto en el triple de la primera mitad haciendo el resto, con Justin Jaworski (19 puntos) como principal ejecutor. Después del ecuador de la cita cogió su relevo un Martin Krampelj que hizo de las suyas a base de mates. Bassala Bagayoko realizó un fantástico trabajo, con ocho rebotes y cinco asistencias, y Urko Madariaga y Bingen Errasti, que se retiró con molestias en su tobillo izquierdo, dieron relevos muy productivos, con once minutos de juego para cada uno.
Gran arranque
El Surne Bilbao se activó dispuesto a dejar muy clara su indudable superioridad y en apenas tres minutos de encuentro dominaba ya con un rotundo 12-0 en el luminoso gracias a dos triples de Jaworski, dos canastas de Aleix Font tras robo de balón y un mate de Bagayoko. Intentaron activarse los eslovacos, a los que Murray pedía revoluciones y no jugar tanto en estático, pero a los anfitriones, que perdieron algo de filo ofensivo, les bastaron dos nuevos misiles lejanos de Krampelj y otro de Margiris Normantas para mantener una magnífica distancia de seguridad que se disparó hasta el 24-8 tras un nuevo triple de Errasti, activado ya por Ponsarnau junto a su compinche canterano Madariaga.
Más y más
Con Jaworski con ganas de cachondeo baloncestístico, la brecha no hizo más que aumentar sin descanso. El estadounidense inauguró el segundo cuarto con siete puntos en menos de dos minutos y la ventaja de los hombres de negro siguió creciendo (31-10). Los eslovacos lo intentaban, pero para ellos la defensa bilbaina suponía un muro imposible de cruzar, con las distancias cortas e intermedias totalmente minadas y con el punto de mira desviado desde el perímetro. Así las cosas, el partido fue quedando dinamitado por su propio peso. Apariciones de Melwin Pantzar, el incansable y solidario Bagayoko, Darrun Hilliard, Normantas... El monologo de los hombres de negro era absolutamente incontestable, con Jaworski negándose a dejar de propinar nuevas dentelladas y el colectivo luciendo un nivel de implicación defensiva llamativo pese a lo escandaloso del marcador con el que se llegó al descanso, 47-19, después de que los anfitriones llegaran a mandar hasta por 31 puntos.
Triples y contras
La dictadura de los pupilos de Ponsarnau se explicaba claramente a partir de su excelente 9 de 16 en lanzamientos triples y el brutal 11-0 en puntos al contraataque, con dos nombres propios destacadísimos incluso dentro del gran rendimiento global de los pupilos de Ponsarnau: Jaworski, que llevaba ya 16 puntos anotados a esas alturas de la película, y Bagayoko, brillante en funciones reboteadoras y de distribución de bola.
Sin freno
Y tras el ecuador de la cita las cosas siguieron por el mismo derrotero. El partido carecía ya de todo sentido desde el punto de vista competitivo y el objetivo no era otro que alcanzar la meta con el mínimo desgaste posible y sin daños que lamentar. Y pese a ello el Surne Bilbao no se relajó, sino que siguió jugando con notable efusividad, con Luke Petrasek con ganas de sumarse al epígrafe del lucimiento ofensivo. En ese ecosistema, las ventajas fueron todavía a más y el 72-31 en el luminoso a diez minutos del final era un perfecto resumen de lo acontecido en cancha.
Rozando plusmarcas
El conjunto vizcaino coqueteó con volver a establecer récords de derrota más abultada y de menos anotación en contra, pero se permitió caer en la relajación en los últimos tres minutos para saborear lo logrado. Octava victoria consecutiva entre Liga Endesa y FIBA Europe Cup para un colectivo que atraviesa por un momento de juego y resultados excepcional.