En un contexto marcado por la aceleración tecnológica, la transición ecológica y la transformación digital (algo que se replica en prácticamente todos los sectores productivos), los perfiles STEAM se han convertido en actores clave de la innovación, la competitividad y la sostenibilidad. Sin embargo, su aporte va mucho más allá de la técnica: implica pensamiento crítico, visión sistémica y una profunda capacidad de adaptación.

Esto es, más allá del dominio de fórmulas, códigos o herramientas digitales, el verdadero valor del talento STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas) reside en su capacidad para conectar conocimiento, creatividad y propósito.

En el valor del talento STEAM, su verdadera fuerza está en combinar conocimiento técnico con creatividad, pensamiento crítico y capacidad para resolver problemas reales en contextos complejos.

Ante esta importancia, DEIA ha querido organizar otro año más un interesante encuentro entre profesionales, que serán los que nos ayudarán a conocer más de cerca este modelo de formación donde se dan la mano dichas disciplinas antes mencionadas. Ellos serán Cristina Abal de Reyes, directora de Delivery de BBVA España; Noemí Alonso, responsable Global Smart Grids Innovation Hub de Iberdrola; Juan Carlos Suárez Cebreiros, gerente de Recursos Humanos en Indra Group; Alicia Ballesteros Follente, responsable global de la cuenta Iberdrola Redes en Minsait (Indra Group); María Antonia Gómez Gil, HRBP Manager de Aeroespacial y Defensa de Sener; Javier Moratinos, director estratégico de Calasanz Lankide Ikastegi y Asier Zubizarreta, subdirector de Planes de Estudio en la Escuela de Ingeniería de Bilbao. 

Un espacio de debate y reflexión que será moderado por el periodista Jon Gómez. 

STEAM: motor de innovación

La innovación actual no se ciñe solo a avances aislados en un laboratorio o a todo tipo de mejoras que se vayan dando en procesos industriales. Cuando se habla de innovación también se está hablando de la confluencia de disciplinas; donde la ingeniería va de la mano en un diálogo con el diseño, la ciencia de datos no se mantiene muy alejada de conceptos éticos y la tecnología se asocia con las necesidades sociales y medioambientales. 

Es precisamente en ese cruce donde los perfiles STEAM muestran su mayor fortaleza. Un ingeniero que demuestre cierta sensibilidad por el impacto social de sus soluciones planteadas, una científica de datos que sea capaz de comunicar sus resultados a públicos sin conocimientos técnicos o un desarrollador que integre principios de diseño centrado en el usuario son ejemplos de cómo el enfoque STEAM amplía el alcance de la innovación.

No se trata solo de crear tecnología más avanzada, sino de crear tecnología más útil, accesible y responsable. Además, la innovación contemporánea está profundamente ligada a la capacidad de trabajar en equipos multidisciplinares. 

Los grandes retos —desde la movilidad sostenible hasta la medicina personalizada— exigen profesionales capaces de comprender distintos lenguajes técnicos y colaborar con especialistas de múltiples áreas. El talento STEAM sirve, entonces, de puente orgánico entre mundos que antes actuaban de manera aislada e independiente. 

Ingeniería que no se concibe al margen de la sostenibilidad

Ingeniería y sostenibilidad forman un binomio inseparable en este siglo marcado por la crisis climática, la escasez de recursos y la necesidad de modelos productivos más responsables que han puesto sobre la mesa la necesidad de volver a definir las prioridades del desarrollo tecnológico. 

Aquí, los perfiles STEAM desempeñan un papel central al diseñar soluciones que buscan el equilibrio entre eficiencia, viabilidad económica y respeto ambiental: desde el desarrollo de energías renovables hasta la optimización de redes eléctricas inteligentes, pasando por la construcción de infraestructuras resilientes o el diseño de materiales biodegradables.

El análisis de datos ambientales, la simulación de escenarios climáticos o la gestión inteligente de recursos hídricos son campos donde se unen matemáticas, tecnología y ciencias naturales. Sin estas competencias sería imposible avanzar hacia los objetivos globales de desarrollo sostenible de manera realista y eficaz. 

FECHA: 3 de febrero

HORA: 10:00 horas 

LUGAR: Escuela de Ingeniería de Bilbao

La digitalización y las nuevas fronteras del talento

La digitalización de muchos entornos productivos no ha hecho sino multiplicar la demanda de perfiles STEAM especializados en tecnologías digitales. Inteligencia artificial, computación en la nube, internet de las cosas o robótica avanzada ya no es algo que suene con tintes futuristas, sino que son elementos más a añadir de la economía actual.

Una digitalización que está transformando todos los sectores, incluidos aquellos tradicionalmente alejados de la tecnología como pueden ser la agricultura, la sanidad o la educación. Esto amplía aún más el campo de acción de los perfiles STEAM, que deben ser capaces de adaptar soluciones tecnológicas a contextos específicos y ofrecer competencias en entornos altamente tecnológicos.

Y en este ecosistema hiperconectado y super digitalizado, la ciberseguridad se ha convertido en una prioridad estratégica. La protección de infraestructuras críticas, datos personales y sistemas empresariales requiere profesionales con una combinación de conocimientos técnicos profundos y una comprensión clara de riesgos, marcos regulatorios y comportamiento humano. 

No basta con saber programar sistemas que sean totalmente seguros; es necesario anticiparse a posibles amenazas, analizar vulnerabilidades y diseñar arquitecturas resilientes ante esos riesgos futuros que puedan producirse.

Formación interdisciplinar

Los planes de estudio centrados exclusivamente en contenidos técnicos, aunque siguen siendo fundamentales, resultan insuficientes para preparar a los profesionales que demanda el mercado laboral actual. 

Integrar humanidades, economía, diseño o gestión de proyectos en las titulaciones STEAM permite formar perfiles más completos, capaces de comprender el contexto en el que se aplican las soluciones tecnológicas. Del mismo modo, introducir competencias digitales y científicas en estudios no técnicos favorece una cultura general más preparada para convivir con la tecnología.

Por ello, las universidades se enfrentan al desafío de adaptar sus planes de estudio a un mercado laboral en constante transformación. Más allá de impartir conocimientos, la universidad desempeña un papel estratégico como generadora de talento STEAM y como puente entre el ámbito académico y el tejido empresarial. 

En la actualidad, la elección de estudios universitarios relacionados con STEAM refleja tanto la creciente demanda de competencias tecnológicas como los desafíos persistentes en la atracción de estudiantes, especialmente mujeres, hacia estas áreas. Esto responde a las necesidades tecnológicas del mundo actual, pese a que todavía existen retos importantes en términos de equidad de género, retención estudiantil y alineación con las expectativas del mercado laboral global.

Por tanto, a través de la investigación aplicada, la transferencia de tecnología y el emprendimiento, las instituciones de educación superior contribuyen directamente a la innovación y al desarrollo económico. La colaboración con esas empresas, centros tecnológicos y startups se vuelve esencial para identificar tendencias emergentes y ajustar contenidos formativos a esa realidad tan cambiante.

Además, la incorporación de metodologías activas, como el aprendizaje basado en proyectos, prácticas o retos reales planteados por organizaciones, acerca la formación académica a la realidad profesional. Estas experiencias permiten a los estudiantes desarrollar no solo conocimientos técnicos, sino también habilidades de gestión, comunicación y trabajo (en colaboración) en entornos inciertos.

Asimismo, la actualización continua de contenidos —por ejemplo, en áreas como inteligencia artificial, análisis de datos o ciberseguridad— es crucial para evitar que la formación recibida en esos años quede obsoleta. 

Te puede interesar:

Al mismo tiempo, la universidad tiene la responsabilidad de formar profesionales con una visión ética y social de la tecnología. En un mundo donde las decisiones técnicas tienen consecuencias globales, el talento STEAM debe estar guiado por principios de responsabilidad, sostenibilidad e inclusión.

En definitiva, el valor del talento STEAM no se limita a su capacidad técnica, sino que reside en su potencial para conectar disciplinas, anticipar desafíos y diseñar soluciones que mejoren la vida de las personas y la salud del planeta. En síntesis, el talento STEAM es motor de innovación, sostenibilidad y resiliencia; aspectos esenciales para construir un futuro más próspero, seguro y equilibrado.