El consejo del IMQ rechaza el interés de Sanitas sin conocer su oferta

La dirección alude a la "exclusividad" con Adeslas para cerrarle la puerta

26.01.2022 | 00:19
La presidenta de IMQ y representantes de Adeslas.

El consejo del Igualatorio Médico Quirúrgico ha rechazado iniciar contactos con Sanitas para que este grupo formalice una oferta de compra de la compañía vasca. Desde hace semanas, suenan varios nombres de aseguradoras interesadas en participar en el proceso y la dirección de IMQ, en un mail enviado a los accionistas, reconoció ayer martes que Sanitas ha llamado a su puerta para competir con SegurCaixa Adeslas (SCA) y comprar acciones del grupo.

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"Hemos recibido del Grupo Sanitas una carta de intenciones sin propuesta concreta, mostrando interés en participar en el proceso de reordenación accionarial en el que estamos inmersos", señala el comunicado. A continuación informa de que no se ha atendido su requerimiento debido a que la junta de accionistas del pasado 30 de junio apostó mayoritariamente por la oferta planteada Adeslas y por definir los detalles finales.

El consejo respondió ayer mismo a Sanitas, también a través de una carta, y recordó a los médicos que SCA tiene "exclusividad" mientras continúen las negociaciones abiertas. Ya han pasado casi siete meses de la votación y sigue sin concretarse la oferta de la aseguradora de Mutua Madrileña y CaixaBank. De hecho, la junta extraordinaria en la que está previsto aprobar definitivamente la operación, que iba a celebrarse antes de fin de 2020, se ha retrasado, en principio hasta finales de este mes de marzo.

Crece entre los médicos la sensación de que la negociación no es tan fácil como esperaba el consejo. Y de forma paralela, se ha interiorizado en algunos círculos que ha sido un error centrar todo el proceso en un solo aspirante. Tanto por la posibilidad de lograr un precio de venta más alto como por tener capacidad de decisión en cuestiones tan importantes como garantizar el control de la compañía por parte de los médicos que quieren quedarse y no vender sus acciones.

Ha sido significativo en este sentido el viraje de Eduardo Zabala, ex presidente de la Plataforma de Accionistas del IMQ (PAI). Zabala y otros médicos fueron los que pusieron sobre la mesa el debate sobre la liberalización de acciones.

Una posibilidad rechazada por el consejo de administración de entonces (junio de 2019), pero que generó una marea imparable entre los médicos que se llevó por delante a los consejeros que defendían el modelo del Igualatorio. Otros, como la actual presidenta, Beatriz Astigarraga, cambiaron de bando, pero la PAI paso a controlar de facto el consejo.

Sin embargo, tras la última junta, la que dio oficialmente carta blanca para negociar con SegurCaixa Adeslas, Eduardo Zabala fue expulsado de la PAI por defender la necesidad de buscar otros posibles compradores. Zabala y su círculo de confianza llevan meses defendiendo que SCA tiene la sartén del precio agarrada por el mango y que está ofreciendo el rango más bajo de los posibles. Esa opinión la comparten otros médicos que no tenían en principio la intención de vender, pero que ahora estiman que el camino trazado por la dirección y Adeslas no es el más adecuado para lograr el mayor rendimiento.

El consejo, por su parte, se siente legitimado por la última votación para mantener el rumbo, a pesar del interés de otras aseguradoras. El documento firmado por la Sociedad de Médicos y Adeslas tiene de hecho un apartado dedicado a la "exclusividad". En él se señala textualmente: "SCA espera que, durante el periodo que ambas partes establezcan de común acuerdo para desarrollar las negociación que culminen la operación, Sociedad de Médicos adquiera el compromiso de no solicitar o negociar ofertas de cualquier tercero con objeto similar al de la presente oferta".

Algunos médicos, tras consultar con abogados expertos en la materia, opinan que esa cláusula no permite al IMQ ser activo en la búsqueda de nuevos compradores o negociar las propuestas que lleguen, pero que el consejo debería admitir la entrega de nuevas ofertas y ponerlas en conocimiento de los socios de cara a su confrontación con la que definitiva de Adeslas. Más allá de matices en la lectura de ese párrafo dedicado a la exclusividad, en estos momentos la única vía para que puedan presentarse nuevas ofertas pasa por un rechazo de los accionistas a la propuesta final de Adeslas. Poner el contador a cero e iniciar una negociación abierta.

la oferta de adeslas

255.000

euros por 1.000 acciones. El preacuerdo aprobado en junio del año pasado con Adeslas fija un precio por paquete de acciones –1.000 títulos– de 255.000 euros en las dos primeras ventanas de compra. Algunas auditorías han marcado un valor cercano a los 280.000 euros.

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