QUÉ hacen dos países que son referencias mundiales en innovación, Singapur y Finlandia, para identificar sectores emergentes? Actuar con visión y realismo. Y ¿cómo se quiere afrontar este tema en Francia, un país con una productividad similar a la vasca? Con contundencia y con recursos.
Para aproximarse con mayor garantía a este campo, Finlandia y Singapur han puesto en marcha intensos procesos prospectivos, mantenidos en el tiempo, en los que además implican a los agentes públicos y privados, generando, así, análisis de detalle sobre el impacto de las nuevas tendencias y tecnologías emergentes, en los diferentes sectores de actividad.
Pero, en estos dos países, no se trata sólo de identificar sectores, sino sobre todo de bucear en sus oportunidades, desde el conocimiento de la realidad de sus propias empresas, tratando de identificar nichos reales de oportunidad para ellas.
En otras palabras, es crítico identificar en qué campos se atisban nuevas oportunidades, pero debe hacerse desde el conocimiento profundo de la propia realidad económica, social, educativa y cultural, y desde la correcta evaluación de las capacidades, de todo tipo, con que se cuenta (por cierto, muy elevadas en el País Vasco, como señalaba Josu Jon Imaz, acertadamente, el 20 de diciembre pasado, en un artículo publicado en El País)
Esto es lo que tenemos que hacer, con más fuerza, en Euskadi: construir nuestro futuro, desde la realidad de nuestro presente, especialmente del empresarial. Porque, si los grandes grupos tractores de nuestra economía no sacan partido de estas apuestas por los sectores emergentes ¿quién se beneficiará de ellas? Con lo que aporten pequeñas empresas y start-ups no será suficiente.
Haciendo referencia específica a Finlandia, el 22 de septiembre pasado, participé en Barcelona en una presentación con coloquio, a la que habían invitado también a Esko Aho, actual vicepresidente de Nokia y ex primer ministro de aquel país, que fue pionero en asumir la I+D+i como una máxima prioridad en la agenda del Gobierno finlandés, y que hoy es uno de los expertos mundiales en innovación.
La receta que Esko Aho proponía para Europa era sencilla y tiene cinco ingredientes:
1º) Construir sobre los puntos fuertes ya existentes. Las apuestas de futuro no se pueden sembrar sobre terreno baldío. Sólo se pueden cultivar en lugares que ya están creciendo y podrían florecer. El País Vasco que ya acredita un 1,96% de I+D sobre PIB es uno de ellos. España (1,35% de I+D sobre PIB) tiene mucho terreno para mejorar y poco tiempo para hacerlo.
2º) Concentrar los recursos en hacer unas pocas cosas realmente bien. No dispersar el dinero. Euskadi no puede dedicarse a todo.
3º) Ser abiertos. Coordinación, dentro de un esquema global.
4º) Realizar estudios comparativos, supervisar y ser transparentes.
5º) Visión y acción de largo plazo. "Los políticos no deben obsesionarse con la próxima elección", insistía Esko Aho… cuestión especialmente difícil, como todos percibimos.
¿Estamos aplicando estas 5 indicaciones en Euskadi? No del todo
Situándonos ahora en Francia, Nicolas Sarkozy presentó el 14 de diciembre pasado un vasto plan de modernización para colocar a Francia en la avanzadilla de las nuevas tecnologías, es decir, del futuro, dotado con 35.000 millones de euros, a invertir por el sector público en cinco sectores de futuro (más otros 25.000 millones de otras fuentes):
1. La universidad y la formación, a la que dedicarán 11.000 millones de euros. "Nuestro objetivo es simple", dijo Sarkozy, "queremos las mejores universidades del mundo". (Y nosotros ¿qué queremos?)
2. La investigación (8.000 millones), centrándose en las aplicaciones industriales, la biotecnología y la lucha contra enfermedades, como cáncer, alzheimer y sida.
3. La renovación y competitividad industrial (6.500 millones), con prioridad en los sectores de la industria aeronáutica y espacial, el automóvil no contaminante (con el advenimiento del coche eléctrico), el transporte ferroviario de alta velocidad y la construcción naval.
4. El desarrollo sostenible (5.000 millones), con el impulso de nuevos proyectos de energías renovables y la cuarta generación de reactores nucleares.
5. Finalmente, la potenciación de la denominada economía digital (4.500 millones) para "garantizar la cobertura de todo el territorio francés con la banda ancha".
Las cifras anteriores pueden servir para situarnos en el gran esfuerzo que deberíamos realizar aquí, con el propósito de articular una respuesta coherente, "para preparar a Euskadi cara a los desafíos futuros", parafraseando la expresión textual de Mr. Sarkozy.
Tenemos que aprender de los países líderes en innovación, a los que me acabo de referir, y de otros, de forma que el análisis en profundidad de las tendencias y de los resultados de los estudios prospectivos, permita identificar oportunidades, tras su contraste con la realidad vasca, para ocupar un espacio propio en determinados sectores, que sean "alcanzables" para nosotros y cuenten con fuerte potencial de crecimiento y capacidad para crear empleo cualificado, en el marco de una economía globalizada.