El sueño en familia de Aitzol Elu en la 'Antiguako Ama'

El remero de Ondarroa, que compartió con su hermano y su primo a bordo De la trainera el triunfo en zierbena, destaca la importancia de lo logrado

13.07.2021 | 00:07
Los integrantes de la 'Antiguako Ama' celebran su victoria del domingo en Zierbena.

EL 11 de julio de 2021 quedará grabado en la historia del club de remo de Ondarroa. Zierbena fue testigo de la primera bandera en la Eusko Label Liga de la Antiguako Ama. Fue el triunfo de una tripulación acostumbrada a reinventarse constantemente en los últimos años, que pelea cada curso por sacar un bloque de garantías para pelear en la exigente ACT. En esos proyectos, la gente de casa es fundamental. Son el alma de la trainera y la constante que se repite pese a las adversidades. Entre esos remeros se encuentra Aitzol Elu (Ondarroa, 1996). El ondarrutarra todavía recuerda aquellos años en los que solo el hecho de sacar la trainera al agua en la ARC-2 ya era toda una aventura. Creció junto al club, siempre con la aspiración de dar un paso más y el domingo en aguas galipas cumplió un sueño perseguido durante muchos años.

Fue una jornada llena de emociones que comenzó por la mañana en el agua y se alargó en Ondarroa por la tarde. "Fue un día muy bonito, pero también muy duro para el cuerpo. Después de hacer una regata tan dura y tras la celebración que tuvimos en Ondarru, que fue espectacular, estábamos todos deseando ir a la cama y despertarnos para ver que no estábamos soñando", comenta Elu, que reconoce la importancia de lo conseguido: "Es histórico para un club como Ondarru y para el pueblo. Hace unos cinco años era impensable que estuviéramos en la máxima categoría". Este resultado sirve a Ondarroa para alejarse considerablemente de los puestos peligrosos de la clasificación y asentarse en la segunda tanda en busca de otro de esos días en los que el buen trabajo y la suerte se junten en su beneficio.

Ondarroa venció en una regata marcada por el viento. La Antiguako Ama fue la más rápida de su tanda e impuso su jerarquía ante Tirán, Lekittarra y Zarautz. Fue entonces cuando las ráfagas se incrementaron y los ondarrutarras comenzaron a creer que podía ser un día especial. "Al acabar la tanda, solemos comentar a ver si sube el tiempo. Esta vez empezó a subir y subir y en la siguiente nos dijeron que Cabo había terminado 19 segundos detrás. Empezamos a pensar que íbamos a estar ahí ahí", afirma Elu. La historia se repitió con las embarcaciones de la tanda de honor. Los largos se sucedieron y el tiempo de Ondarroa siguió marcando la referencia. Fue una cuenta atrás llena de tensión, sin llegar a creérselo hasta el último momento. "Estábamos todos con el cronómetros. Veíamos que a falta de veinte segundos todavía les quedaba mucho. Luego diez, cinco y ahí ya empezamos a gritar, a llorar y a todo. Fue eufórico", añade Elu.

Este momento fue especial para Ondarroa y también para la familia Elu. Aitzol compartió trainera con su hermano Ugaitz y con su primo Josu. "Era una trainera inédita. Mi hermano y yo este año de dos y de tres casi no hemos andado. Aunque es mayor que yo, llevo más temporadas en la trainera y también le intento ayudar. Cuando acabamos y nos dijeron que habíamos ganado, lo primero que hicimos fue abrazarnos y disfrutar. Si alguien nos lo hubiera dicho hace diez años, ni él ni yo nos lo hubiéramos creído", afirma Aitzol.

el crecimiento
 

El propio remero ondarrutarra ha vivido la progresión del club de primera mano. Los sueños cumplidos poco a poco hasta llegar a la cima. "Para mí llegar a la ACT ya fue una experiencia extraordinaria, porque cuando empecé a remar fue cuando la trainera descendió a ARC-2 y casi no había ni para sacar trainera. Fuimos mejorando y ascender en 2016 ya fue un sueño, luego cuando entramos en la Bandera de La Concha en 2019 no sabíamos ni qué pensar y lo del domingo fue espectacular", declara. Pero no todo ha sido un camino de rosas. En Ondarroa tuvieron que sufrir mucho, sobre todo el anterior verano, y por eso la bandera se convirtió en algo más que un sueño, en un deseo al que agarrarse para mantener la motivación. Cumplida esa meta, los remeros de la Antiguako Ama no se conforman y tienen claro que seguirán luchando por dar la sorpresa: "Si hemos ganado una bandera en el segundo fin de semana por qué no otra más adelante si conseguimos pulir la remada y mejorar nuestros tiempos".

"Es histórico para el club y para el pueblo. Hace cinco años era impensable que estuviéramos en la máxima categoría", dice Aitzol Elu


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