Un mercado en pausa

Los agentes FIFA Mikel Abete y Egoitz Basurto relatan para Deia el nuevo escenario que podría abrirse en el mundo del fútbol, que vive con incertidumbre la crisis del coronavirus

06.04.2020 | 00:22
Iñaki Williams festeja un gol en San Mamés junto a varios de sus compañeros.

En condiciones normales, sin la crisis derivada por la pandemia del coronavirus, las principales ligas europeas darían por concluida la presente temporada el próximo 30 de junio, fecha en la que expirarían un montón de contratos que darían paso a otros tantos nuevos el 1 de julio. Lo de todos los años, vaya. En el escenario actual, sin embargo, la incertidumbre es total. El fútbol, si bien es extensible al resto de disciplinas deportivas, atraviesa por una situación inédita, llena de interrogantes y con un futuro incierto a día de hoy. Hablar de fechas concretas sobre el comienzo y el final de las competiciones que están paradas resulta una osadía y el mercado de fichajes, tan vivo a estas alturas en años pretéritos, está en pausa.

"A día de hoy se podría decir que está parado. Obviamente hay algunas cuestiones que siguen su curso, pero en términos globales está en pausa", relata Mikel Abete, director de la agencia You First Sports en el País Vasco. Egoitz Basurto, de EGGO Asesores Deportivos, coincide con su colega de profesión y relata la importancia del trabajo que se realiza en primavera, en la antesala de la apertura del mercado estival: "Ahora está parado. Los agentes seguimos haciendo nuestro trabajo y los directores deportivos también, aunque estos no saben el respaldo económico que tendrán y el trabajo se queda en un cajón. Marzo, abril y mayo suelen ser meses de mucho trabajo después del cierre del mercado invernal y de que en febrero se limen algunos asuntos que puedan quedar abiertos, especialmente en mercados extranjeros. Estos meses los valoramos mucho porque son la antesala del mercado estival, en los que los directores deportivos nos exponen sus necesidades y nosotros las damos soluciones".

Con el verano asomando a la vuelta de la esquina, el trabajo de un representante a estas alturas pasaría por buscar acomodo los futbolistas que acaban contrato en junio –situación esta que permite a los jugadores firmar por cualquier club desde el 1 de enero–, así como tratar las ampliaciones de contrato pendientes. A la espera, eso sí, de posibles traspasos entre clubes, que se concentran especialmente dentro de las ventanas habilitadas para ello. "Ese debería ser el funcionamiento normal, pero ante esta situación de incertidumbre se podría decir que casi lo único que tratamos son las negociaciones de los contratos que los clubes quieren revisar", agrega Abete.

La comunicación con los clubes, eso sí, es muy fluida. "Nosotros, desde nuestra agencia, seguimos hablando con los responsables deportivos de los equipos por si les encajara algo de lo que podemos ofrecerles. En este sentido es donde menos afectación tiene la crisis del coronavirus porque es un trabajo continuo", relata Abete. Las reuniones, que antes eran físicas y ahora se realizan de manera telemática, pegados a la pantalla de un ordenador, dan forma a buena parte del día a día del confinamiento hogareño de ambos. Reuniones cuyo contenido, como apunta Egoitz Basurto, acaban archivadas en un cajón a la espera de que todo regrese a la normalidad. Aunque esta sea la realidad, él mismo asegura que "con los directores deportivos hacemos el mismo trabajo. Les hacemos llegar nuestra propuestas ante sus futuras necesidades para completar las plantillas, aunque a día de hoy al estar parado el mercado no tenemos más noticias. Ellos empatizan con nosotros".

Si bien resultaría aventurado dibujar un escenario concreto sobre cómo quedarán los mercados una vez concluya la crisis del coronavirus, todo indica que habrá cambios. ¿Mayores? ¿Menores? "Depende de las pérdidas que tengan los equipos. Aunque no podemos pasar por alto que esto es un poco como la Bolsa, fluctúa y tiende a volver a la misma situación en la que estaba antes. Aunque sí creo que podría tardar un tiempo en estabilizarse", expone Basurto.

Mikel Abete, por su parte, va más allá y se atreve con un posible panorama de cara a un futuro próximo: "En los jugadores que popularmente se conocen como top no creo que haya mucho cambio, pero tal vez sí en futbolistas de otro perfil. Lo que sí parece es que los precios serán más acordes a la realidad. Es posible también que los intercambios de jugadores entre clubes se normalicen, así como las cesiones. También creo que la apuesta por futbolistas jóvenes y con buena proyección puede ser importante, para lo que podría jugar un buen papel contar con un buen director deportivo".

Ambos coinciden en señalar que los cambios que pudieran darse en el mercado de fichajes a nivel global, aunque centrado especialmente en lo que acontezca en Europa, con mucha diferencia donde más dinero se mueve, no debería tener tanta afectación en el Athletic: "Su ámbito de captación es el que es, es un club saneado y con buena economía. Tienen a los jugadores atados con buenas cláusulas y es probable que ante la situación en la que queden los clubes no haya equipos dispuestos a tentarles".

más que un agente Por último, tanto Abete como Basurto recalcan la importancia que juegan los agentes en una situación de incertidumbre como la actual. "Ahora, más que nunca, los jugadores necesitan un buen asesor. Tenemos que transmitirles tranquilidad a nuestros clientes y asesorarles a nivel económico y jurídico ante posibles ERTE o bajada de salarios", apunta el primero. El segundo, en una línea similar, apunta a la necesidad de que el agente ejerza de "amigo y confidente". "Hay que hablar con el futbolista, pero también con su entorno más cercano, como las personas que están conviviendo con él. Hay muchos enigmas y tenemos que tratar de tranquilizarles". Las dudas de un mercado en pausa.

En breve

Contratos que expiran en junio. Una de las incertidumbres que rodean al fútbol gira en torno al regreso de las competiciones y del tiempo necesario para la conclusión de las mismas. Así las cosas, podría darse el caso de que un jugador cuyo contrato acaba el 30 de junio próximo se vea ante la tesitura de acabar el curso con su club o bien quedar libre. Son varias las preguntas al respecto y a las que la FIFA deberá dar respuesta. ¿Se les pagará el tiempo extra que sigan en sus respectivos equipos? ¿Qué pasa si un jugador se niega a jugar porque queda libre? ¿Y si ya se ha comprometido con otro club de cara a la próxima temporada? La FIFA tiene trabajo.

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