Liverpool 2-3 Atlético Madrid

El héroe inesperado

Oblak aguanta las embestidas del Liverpool y Llorente, que había sustituido al ineficaz Diego Costa, anota dos goles que sirven para eliminar al campeón en su templo de Anfield

12.03.2020 | 08:19
Morata celebra así el segundo gol de Llorente, que grita su felicidad, frente al fondo donde estaban los hinchas colchoneros.

Liverpool 2

Atlético Madrid 3

LIVERPOOL: Adrián; Alexander-Arnold; Van Dijk, Gomez, Robertson; Henderson (Min. 106, Fabinho), Wijnaldum (Min. 106, Origi), Oxlade-Chamberlain (Min. 81, Milner); Mané, Firmino (Min. 113, Minamino) y Salah.

ATLÉTICO DE MADRID: Oblak; Trippier (Min. 90, Vrsaljko) Felipe, Savic, Lodi; Koke, Thomas, Saúl, Correa (Min. 106, Giménez); Costa (Min. 56, Llorente) y Félix (Min. 103, Morata).

Goles: 1-0: Min. 43; Wijnaldum. 2-0: Min. 94; Firmino. 2-1: Min. 97; Llorente, 2-2: Min. 105; Llorente. 2-3: Min. 120; Morata.

Árbitro: Danny Makkelie (P. Bajos) amonestó a Morata.

Incidencias: Anfield, lleno absoluto.

liverpool - Con un Jan Oblak inconmensurable, un trágico error de Adrián San Miguel y un doblete de Marcos Llorente, el héroe inesperado, el Atlético de Madrid aguantó la adrenalina de un eléctrico Anfield para pasar en la prórroga y ante el último campeón, el Liverpool, a los cuartos de final de la Liga de Campeones.

Llorente, con los tantos ya en el marcador de Wijnaldum y Firmino, aprovechó un terrible fallo de Adrián y una contra perfectamente ejecutada para inclinar la eliminatoria a favor de los madrileños tras 97 minutos de puro sufrimiento ante la afición inglesa.

No presentó ésta nada nuevo sobre el césped respecto a lo visto el año pasado ante el Barcelona; sólo quizá la fuerte lluvia caída sobre el campo, que ya estaba mojado, porque el propio Liverpool lo había regado antes de comenzar. Esto favorecía la fluidez de pases de los de Klopp, pero también los errores. Al minuto de juego, apareció Joao Felix, se aprovechó de la lentitud de la defensa red y filtró un pase para que Costa, lento, controlase y lanzase una fogonazo a la izquierda de Adrián San Miguel.

Durante ese instante y la primera media hora de juego, el Atlético desapareció. Entró en juego el miedo escénico de Anfield y la incapacidad de los rojiblancos de dar tres pases seguidos. El Liverpool estaba a gusto, pero se encontraba con una defensa de cinco en ataque, al ayudar Correa en el lateral de Robertson. Los centros laterales y frontales eran un caramelito para Savic y Felipe, pero solo por inercia el Liverpool llegaba.

Media hora le costó al Atlético entrar al partido y darse cuenta de que en muchas ocasiones la presión inglesa era fruto de la adrenalina del escenario. Que era desordenada y podían romperla con tres pases.

Saúl y Koke le dieron un poco de calma en el medio, pero ahí llegó el cuchillazo del Liverpool. Oxlade-Chamberlain se abrió hueco, ganó línea de fondo y sacó un centro que Wijnaldum, en un dejavú del partido del año pasado contra el Barcelona, cabeceó picado a las redes de Oblak.

El descanso, lejos de beneficiar a los del Cholo, estuvo a punto de noquearlos y el Liverpool disfrutó de 15 minutos de total arrase, manteniéndose en la eliminatoria por Oblak.

Una contra, en la que Joao Felix se plantó solo en la frontal y su disparo lo sacó Adrián, mandó el aviso de que el Atleti también estaba. Anfield cantaba un gol que nunca sucedió porque un cabezazo de Robertson, a dos metros de la portería se estrelló en el larguero, y porque un remate de Alexander-Arnold desde la frontal fue anulado con una palomita de Oblak.

El Liverpool estaba usando una estrategia de tierra quemada, dándolo todo, sin pensar en una prórroga que estaba muy cerca. Lanzándose sin conocimiento a la meta de Oblak.

El segundo del Liverpool estuvo a punto de llegar antes en las botas de Salah, en un eslalon maravilloso; y en dos chilenas de Mané, pero con el 1-0 al final del tiempo reglamentario se llegó a la prórroga.

Lo inesperado Si el Atlético seguía vivo, era por el eslovaco, que se lució en el tiempo extra negándole el gol a Wijnaldum. Pero poco pudo hacer en la siguiente, otra vez los laterales ganaban la partida. Alexander-Arnold puso un centro templado, Firmino se elevó solo, se encontró con la madera de primeras, pero el rechace le cayó muerto al pie para colocar el 2-0.

Fue un jarro de agua fría que arreglaría Adrián. El portero sevillano se equivocó en una salida de balón, le regaló el cuero a Joao Félix, este se lo dio a Marcos Llorente y el medio alojó la pelota en una esquina.

Iba a ser su noche. Llorente en un contraataque llevado a la perfección por Morata sentenció el choque con un enorme disparo desde fuera del área. Hasta Oblak subió a celebrar el tanto que coronaba al Atlético en cuartos, en frente de una grada The Kop que no se creía que las infinitas remontadas que siempre habían visto. Con los aficionados marchándose de Anfield, Morata dio la última estocada, en un contraataque, sellando un triunfo de gran prestigio.