Lo que se ha visto este martes en Miribilla no se pareció en absoluto a lo que se podía esperar de la reedición de la última final de la FIBA Europe Cup. El Surne Bilbao, actual poseedor de la corona de laurel continental, redujo a cenizas (95-73) al vigente subcampeón, un PAOK Salónica que aterrizó en Miribilla amenazante con sus últimos flamantes fichajes y con sueños de gloria de la mano de su nuevo y multimillonario propietario pero que abandonó el recinto con el rabo entre las piernas, absolutamente aniquilado por unos desatados hombres de negro que continúan subidos a la ola de los buenos resultados y siguen sin hacer prisioneros en Europa. Tres de tres en esta segunda fase de grupos.
El choque tuvo poquísima historia porque los pupilos de Jaume Ponsarnau se encargaron de que así fuera, sepultando cualquier ánimo de revancha con el que pudiera comparecer su contrincante. Pusieron el partido a su favor con un arrollador parcial de 22-0 en el primer cuarto, aguantaron la amenaza griega facilitada por sus problemas a la hora de cerrar el rebote defensivo, su única tara durante toda la contienda, y acabaron rubricando la paliza tras el descanso, primero a lomos del magnífico Melwin Pantzar y, a continuación, abrazados a la prodigiosa muñeca de Aleix Font, autor de 24 puntos merced a un magistral seis de siete desde la distancia triple. Precisamente, ocho puntos seguidos del catalán certificaron el destructivo 86-57 a cinco minutos del final, antes de que los anfitriones decidieran tener un mínimo de clemencia, levantar el pie del acelerador y concentrar cuerpos y mentes en la batalla del próximo sábado ante La Laguna Tenerife.
Defensa diferencial
El conjunto griego fue un juguete a manos del Surne Bilbao, destructivo desde la seriedad y el esfuerzo defensivo, hasta el punto de facturar la friolera de 24 puntos a partir de las pérdidas provocadas al rival. Además, el 14 de 32 desde la distancia triple fue otro condimento diferencial para poder degustar un magnífico encuentro, con Justin Jaworski y Luke Petrasek brillando también en la faceta anotadora y Bassala Bagayoko y Tryggvi Hlinason creando tremendos quebraderos de cabeza a sus pares, sobre todo el primero gracias a su apreciada movilidad.
Autoridad
El Surne Bilbao arrancó la contienda con poco acierto y filo en ataque, por lo que fueron los visitantes los que se hicieron fugazmente con el control del marcador gracias a los triples de Tomas Dimsa y Timmy Allen y la muñeca desde la media distancia del motivado Marvin Jones (4-10). Sin embargo, la activación de la segunda unidad hizo saltar el encuentro por los aires muy pronto. Abrieron brecha dos misiles lejanos de Jaworski y Font, le siguió una actividad defensiva excelente, que permitió a los hombres de negro jugar al galope gracias a la acumulación de robos de balón en primera línea de pase con Bagayoko afiladísimo en los dos contra uno, y la guinda llegó con más suministro de puntos por parte del estadounidense y el catalán, con dos nuevos triples.
¿El resultante? Un parcial de destrucción masiva de 22-0 que volteó los acontecimientos. Una canasta de Nikos Persidis sacó a los suyos del agujero negro en el que se encontraban metidos, pero el 31-16 al término de los diez primeros minutos seguía siendo un resultado excelente para los intereses locales.
Resistencia
Sin embargo, la reacción griega no tardó en llegar, sobre todo porque la defensa bilbaina comenzó a sufrir muchísimo a la hora de cerrar su rebote defensivo, proporcionando a su contrincante numerosas oportunidades de lanzamiento que fueron aprovechadas para acercarse hasta el 34-27 porque, además, los locales entraron en una fase de desacierto a la hora de buscar el aro rival. Acudieron al rescate de los suyos Darrun Hilliard y sobre todo Jaworski para volver a inflar el colchón hasta el 44-29, pero el ecosistema general del duelo era algo más equilibrado. El PAOK Salónica encontraba buenas situaciones para anotar y amenazaba con seguir incomodando en el luminoso (44-36) con Cleveland Melvin entrando en calor desde la distancia triple, pero los hombres de negro se las arreglaron para alcanzar el ecuador de la contienda con dobles dígitos de ventaja: 49-39.
Destrozo
Tras el regreso de vestuarios, al Surne Bilbao le tocó lidiar con el acierto de los visitantes desde la línea de 6,75 y con más problemas a la hora de cerrar el rebote defensivo, aunque su excelente hacer en ataque le permitió frenar en seco la efusividad inicial de los griegos hasta el punto de conquistar su mayor ventaja del encuentro gracias a seis puntos seguidos de Pantzar: triplazo y dos más uno para el 67-50 a 4:28 del final del tercer cuarto. La llamada a capítulo a los suyos de Zdovc no tuvo excesivo efecto. De hecho, Font se sumó a la fiesta para colocar un extraordinario 70-50, Petrasek reclamó su ración de protagonismo con un tres más uno y el 74-54 a diez minutos de la bajada de telón era un magnífico tesoro.
Font, desatado
De hecho, al PAOK no le quedó más remedio que enarbolar la bandera blanca porque en el arranque del acto final se le vino encima otra tromba de puntos, un parcial de 12-3 coronado con seis puntos seguidos del infatigable Font que colocó el 86-57 con el que los locales decidieron que era ya momento de dejar de hacer sangre. Los de Ponsarnau demostraron galones de campeón, redujeron con impresionante autoridad al vigente subcampeón y siguen abriendo camino en su intento de volver a alcanzar cotas lo más elevadas posible en su singladura continental.