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El desafío de Aronimink

Jon Rahm llega en buen momento a un PGA Championship que siempre se ha mostrado esquivo

El desafío de AroniminkJosé Méndez

Jon Rahm tiene un desafío en Aronimink donde desde hoy afronta la 108ª edicion del PGA Championship, el segundo major de un año en el que el golfista de Barrika ha elevado su juego hasta convertirse en el dominador del LIV Golf, el circuito en el que acumula grandes resultados con una regularidad incomparable. Precisamente, sus retos aparecen fuera de él, en los grandes torneos que le miden con gran parte de los mejores del mundo que en su día no abrazaron la fuente del dinero saudí, que a partir de agosto dejerá de manar. Ganador del Masters en 2023, Rahm tiene pendiente volver a brillar en los majors y esta semana tiene otra buena oportunidad.

Hace un año, en la edición disputada en Quail Hollow, Rahm estuvo muy cerca de la victoria, tanto que en la última jornada llegó a igualar en el liderato a Scottie Scheffler antes de cerrar su participación con cinco golpes sobre par en los últimos tres hoyos por arriesgar en busca de la victoria que fue para el texano, número 1 del mundo entonces y ahora. Esa mentalidad le va a acompañar esta semana en Aronimink, como siempre: “Me da igual si acabo el segundo o el décimo. Las decisiones van encaminadas a buscar la victoria”.

Rahm recordó que el golf es “un deporte donde el jugador con más victorias de la historia ganó el 30% de las veces. A veces, un quinto puesto puede ser una muy buena semana. Hay que valorar las victorias de otra manera. No todas significan levantar un trofeo. En mi mejor momento alcancé un porcentaje de victorias del 10%, lo cual, por suerte, ha sido suficiente para ganar prácticamente todos los años que he jugado, salvo uno, y debería considerarme muy afortunado de poder lograrlo”.

Torneo pendiente

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El PGA Championship es el grande que le falta al golf estatal y Jon Rahm espera saldar esa cuenta algún día. Esta semana no aparece como uno de los grandes favoritos en un torneo que normalmente ha sido dominado por los estadounidenses. De todas formas, al margen de Scheffler como campeón defensor, el otro gran favorito, otra vez, es Rory McIlroy, al que un problema en el dedo le ha dado la lata en los días previos. El norirlandés quiere enlazar su segunda victoria en el Masters a la tercera en el PGA Championship y los dos primeros días tendrá a su lado a Jon Rahm, con el que últimamente ha tenido un cruce de palabras en la distancia a cuenta del futuro del LIV Golf y de la Ryder Cup. A ambos les suelen preguntar por el otro en busca de una polémica que hasta ahora no ha llegado a nada. El de Barrika fue cuestionado de nuevo en Aronimink, pero despejó el asunto como en anteriores citas: “Mi trabajo es jugar al golf, afortunadamente en ese lado de la cuerda, y eso es en lo que me centro”, afirmó sin arrepentirse de la decisión que tomó hace dos años de abandonar el PGA Tour.

Junto a Rahm y McIlroy en uno de los partidos estelares estará Jordan Spieth, que busca completar el Grand Slam de carrera con el único grande que le falta y que, como le ocurrió al norirlandés en Augusta, parece que ha puesto una maldición sobre él. Cameron Young, Xander Schauffele, el triple ganador Brooks Koepka o Bryson DeChambeau pueden ser otros candidatos en un campo de par 70 que puede favorecer a los pegadores a poco que se muestre receptivos en las calles y los greenes.