Donde antes hubo un garaje en Alameda Mazarredo, 33, ahora se abre un nuevo y moderno espacio de arte que acoge algunas de las obras de la colección Alkar Contemporary, fundada hace 20 años por Fernando Arriola y Yolanda Zugaza. “No es una galería, ni un museo, aquí no se vende arte. Sólo lo mostramos para compartirlo con el público”, explican estos abogados economistas, socios fundadores del Grupo Adakar, que han proyectado su pasión por el arte reuniendo uno de los fondos privados de arte contemporáneo más impresionantes del Estado. Su nómina de artistas incluye nombres como Anselm Kiefer, Richard Serra, Louise Bourgeois, Georg Baselitz, Olafur Eliasson o Tracey Emin

Yolanda Zugaza y Fernando Arriola han hecho préstamos a museos como el Reina Sofía, el Guggenheim o el Pompidou y la Fundación ARCO les concedió el año pasado el Premio A al Coleccionismo. “Cuando el Guggenheim realizó la exposición sobre Alice Neel trajeron las obras desde todas las partes del mundo. Nosotros tenemos uno de sus cuadros, que ahora se puede ver en este espacio, a solo 15 kilómetros del museo, en Amorebieta”, explica Fernando Arriola.

Por amor al arte

En sus primeros años, estos coleccionistas se centraron en artistas locales como Ignacio García Ergüin, Txomin Badiola y Eduardo Chillida, cimentando su identidad con un fuerte compromiso hacia el arte vasco. Posteriormente, la colección amplió su enfoque, incorporando obras de renombrados creadores estatales como Miquel Barceló, Luis Gordillo y Antonio Saura, consolidando así su relevancia dentro del panorama contemporáneo estatal y marcando un diálogo entre las expresiones artísticas locales y estatales. Desde entonces, han incluido obras de figuras icónicas como Baselitz, John Baldessari, Louise Bourgeois, Anselm Kiefer, Richard Serra, Olafur Eliasson o Tracey Emin. 

“Aunque parezca utópico, nuestra colección nació por amor al arte. La primera obra que adquirimos fue en 1992, un cuadro de Ignacio García Ergüin, de la serie Nueva Orleans con un trompetista de jazz”, cuenta Yolanda Zugaza. 

Según recuerdan, les parecía una inversión enorme para su economía de entonces y la compraron con bastante temor. “Durante 8 o 10 años nos mantuvimos comprando en un ámbito local, un poco lo que íbamos viendo en algunas exposiciones. Y a partir del año 2000 la colección empezó a tomar velocidad, acudimos a la feria de ARCO y nos quedamos impresionados por lo que vimos. No sabíamos que había tantos artistas y a partir de ahí comenzamos a visitar la Feria de Basilea, la de Miami... Al año, acabamos visitando seis o siete ferias. Comprábamos básicamente lo que nos gustaba. También tenemos el apoyo y las recomendaciones de galeristas, artistas, curadores y de gente en general que nos ayuda mucho y de una manera desinteresada”, explica Yolanda Zugaza.

Empezaron a adquirir arte porque les gustaba y terminaron creando una de las colecciones privadas más importantes del Estado. Hay una frase que resume bastante bien su forma de coleccionar: “Descubrir, aprender y compartir”. Y, precisamente, para compartir sus obras han abierto este nuevo espacio en Bilbao, donde presentan por primera vez una selección de su colección, que incluye casi 500 obras. Concretamente, se exponen 53 obras de artistas vascos, estatales e internacionales que se pueden ver hasta junio de 2027 en visitas guiadas con reserva previa. A lo largo del tiempo, el proyecto acogerá distintas selecciones de las obras que integran la colección, articulando un programa expositivo que favorece la relación directa con las obras y los artistas. 

Un espacio impresionante diseñado por Juan Herreros

El impresionante espacio que acoge las obras ha sido diseñado por el arquitecto Juan Herreros, autor del Museo Munch de Oslo, que ha transformado un antiguo taller mecánico-garaje del ensanche de Bilbao en un espacio de 1.300 metros cuadrados distribuidos en tres plantas. El edificio alberga salas de exposiciones, una biblioteca, un archivo y un pequeño anfiteatro para encuentros y proyecciones. La intervención mantiene la memoria industrial del lugar y la adapta a un recorrido concebido para favorecer la concentración y la relación directa con las obras.

On being Human, que es como se titula la exposición, propone una mirada sobre la condición humana a través de obras de distintas generaciones, procedencias y lenguajes artísticos. El recorrido reúne artistas vascos, estatales e internacionales en un diálogo que atraviesa cuestiones como la memoria, el cuerpo, la identidad, la fragilidad o la belleza, ofreciendo al visitante una lectura plural de algunas de las preocupaciones centrales del arte contemporáneo.

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Se pueden ver entre otras obras, un impresionante Kiefer que estos coleccionistas adquirieron al museo Hermitage, además de un Baselitz, obras de Barbara Kruger, Alice Neel, Pello Irazu o Christian Boltanski. Ocupan también un papel protagonista las esculturas de June Crespo, una artista con la que los coleccionistas mantienen una relación muy especial de admiración desde el principio de su trayectoria.

Las visitas guiadas se celebrarán los martes por la mañana y los jueves por la tarde. El precio de las entradas para el público en general será de 10 euros, 5 para estudiantes y mayores de 65 años y para los menores de 18 años el acceso será gratuito. El importe de las entradas se destinará íntegramente a financiar el programa de mediación y visitas guiadas de la institución.