No intenten hallar respuestas sobre quiénes somos o de dónde venimos. Juan Luis Arsuaga (Madrid, 1954) despacha así las grandes preguntas de la humanidad. Para él, quedaron resueltas con Darwin hace siglo y medio: somos una especie más y venimos de otras anteriores. Punto y se acabó. La cuestión ahora es otra. O, al menos, debería serlo. Aunque Arsuaga prefiere reformularla a su manera: “¿Adónde vamos a ir a comer?”. Detrás de esa aparente trivialidad —qué comemos, con quién, a costa de qué— se abre un campo entero de dilemas contemporáneos, desde la ética de consumir animales hasta la sostenibilidad del planeta. 

Regresa con La respuesta. Después de más de cuatro décadas dedicado a la investigación, ¿siente que ha logrado responder a las grandes preguntas sobre quiénes somos y de dónde venimos, o más bien ha aprendido a formularlas mejor?

La pregunta de quiénes somos y de dónde venimos ya tiene respuesta. De hecho, la contestó Darwin. Somos una especie biológica y venimos de unos antepasados que conocemos muy bien. Si esa es la fran pregunta de la filosofía, estad tranquilos, que ya la hemos contestado.

Entonces, quizá deberíamos plantearnos hacia dónde vamos. 

Esa es la que nos queda por contestar. Yo prefiero la versión vasca de esa pregunta: ¿Adónde vamos a ir a comer? Esa pregunta encierra muchos problemas. Realmente, si la extiendes puedes construir un discurso: dónde vamos a ir a comer, con quién, qué vamos a comer… Ahí está todo. ¿Y vamos a comer animales? En ese sentido, ¿es ético comer animales?, ¿criarlos?, ¿hay maltrato? La filosofía vasca, al final… 

…Nos puede dar muchas respuestas, al parecer. 

¡Y muchas preguntas! 

"El auténtico protagonista de la historia es el planeta"

En este libro abandona el “usted”  para dirigirse al lector con más cercanía, como ese “viejo de la tribu” que transmite conocimiento alrededor del fuego. 

Eso es muy curioso, porque nunca lo he hecho. 

¿Qué le ha llevado a dar ese giro en la forma de contar la ciencia?

Para empezar, las ciencias históricas no dejan de contar historias. Los libros, normalmente, pueden tener una estructura diacrónica, temporal, pero no narrativa. La ciencia huye del relato, analiza, responde preguntas. Pero hay varias formas de abordarlas. En este caso, he adoptado esta perspectiva del relato, que sigue un orden temporal. Eso sí, con una diferencia. 

¿Cuál? 

En toda mi carrera científica ––y literaria–– no cuento la historia del ser humano, sino la de los ecosistemas. Mi visión no es antropológica, en tanto que esta es una ciencia que estudia la especie. A mí eso no me ha interesado nunca. No creo que sea la forma de entender los procesos históricos. 

¿Y por qué? 

Entiendo la historia de la humanidad como una representación: es un drama con unos personajes sobre el escenario. Pueden ser reyes o neandertales. Da igual. Los procesos y cambios históricos se desarrollan sobre unas tablas. El resto del planeta es, entonces, un telón de fondo. 

Pero usted lo entiende como el personaje más importante. 

El protagonista es ese telón de fondo. Esa visión se va imponiendo también en las ciencias históricas. Y es que la historia se construye en relación con un clima, con unos recursos naturales… Lo que yo he hecho es traer el telón de fondo al centro del escenario. Hasta ahora, en los libros de historia no ha habido ni una sola mención al resto del planeta. La historia se cuenta con César, Marco Aurelio… Y, ahora, sucede todo lo contrario: todo es geopolítica. Se lucha por el territorio, por los recursos. El  auténtico protagonista de la historia es el planeta. 

"Empiezo a creer que es verdad eso que se decía en broma: Trump quiere Groenlandia no por el territorio en sí, sino porque necesita el hielo para enfriar los centros de datos"

Cuénteme más… 

Empiezo a creer que es verdad eso que se decía en broma: Trump quiere Groenlandia no por el territorio en sí, sino porque necesita el hielo para enfriar los centros de datos. Los recursos naturales construyen la historia de la humanidad, y si no entendemos eso… 

No hemos entendido nada. 

Exacto. Pero la historia de un libro de historia no menciona el planeta. No hay ni una sola mención. Toda mi carrera ha consistido en poner a los humanos en el planeta. 

Sostiene que la evolución no solo explica nuestro origen, sino también nuestra manera de pensar y de actuar. ¿En qué momentos de la vida cotidiana cree que ese vínculo entre biología y comportamiento se vuelve más evidente?

A la hora de comer (ríe). La única manera de entender al ser humano es comparándolo con otras especies. Por ejemplo, ¿por qué dormimos de noche? 

Cuéntelo usted. 

Porque somos primates diurnos, de noche no tenemos nada que hacer. En un planeta en el que haya día y noche, habrá animales diurnos y nocturnos; en cualquiera que gire sobre su propio eje y de vueltas alrededor de una estrella. 

"Hay que estar siempre ocupado, en tensión, mantener el tono. Pero sin estrés, porque mata"

Hoy la ansiedad es casi una epidemia. Desde la perspectiva evolutiva, se entiende como un mecanismo de alerta frente al peligro, ¿me equivoco? 

Es una epidemia porque no estamos hechos para el estrés. No está en nuestra naturaleza, vamos en su contra. Un síntoma de que algo va mal, una enfermedad social. 

Explíquese.

Yo me describo una gaseosa, como un champán. No me agites, porque salgo como un volcán. Hay líquidos que no cambian, que son planos; yo tengo burbujas, y está muy bien, es más divertido y estimulante. Pero no me agites. Eso es, precisamente, lo que le ocurre al ser humano: tiene chispa, pero no lo agites. El ser humano, agitado, produce esa patología. No es nuestro estado natural. 

¿Y qué debemos hacer para regresar a ese estado natural? 

Esto de conceder quince entrevistas al día… No me gusta. A mí me encantaría aplicar la filosofía de los pueblos que he visitado. Hay que estar siempre ocupado, en tensión, mantener el tono. Pero sin estrés, porque mata. 

Se lo preguntaba porque, desde una perspectiva evolutiva, el cortisol es un mecanismo de alerta frente al peligro. 

Sí, pero no podemos estar produciendo cortisol todo el tiempo. Es un mecanismo de emergencia. Hay que cambiar eso, es lo principal. 

"Es muy fácil enfrentar a dos tribus, manipular a la gente para que se enfrenten. Facilísimo. Porque la identidad consiste en decir que eres diferente a los demás"

Los humanos  vivimos sabiendo que vamos a morir. 

Gran putada. 

¿Es esa conciencia de la muerte lo que verdaderamente nos define como especie?

Por supuesto. Es nuestro problema número 1. Es EL problema, porque… ¿Para qué todo? Tanto acumular dinero, tanto piso, tanto rollo… La gente que está muy estresada con muchos problemas va un día al médico y se entera de que tiene un cáncer horrible. Se le acaban los problemas al momento. Entonces, ¿para qué todo?

¿Y para qué la guerra? Una constante en la historia de la humanidad. 

La guerra es por el tribalismo. 

¿Somos propensos al conflicto? ¿Puede la evolución  explicar por qué guerreamos los humanos?  

No, somos propensos al rebaño, a identificarnos con una tribu hasta el final. Es muy fácil enfrentar a dos tribus, manipular a la gente para que se enfrenten. Facilísimo. Porque la identidad consiste en decir que eres diferente a los demás. 

Y eso genera conflicto. 

No tiene por qué, pero somos débiles frente a la manipulación. Al menos a la gente tribal, a quienes no tenemos tribu… 

Vaya, ¿no tiene tribu? 

No. Los viejos vascos no eran tribales. Eran vascos. Pero estas son mis reflexiones sobre mi estirpe. Habrá otras, pero esa es la mía.