20 años de experiencia al servicio a la música vasca. Así se presenta el sello discográfico, de management y contratación Baga Biga Faktoria, por el que han pasado Gose, Etsaiak, Gatibu, Esne Beltza, Vendetta y su abanderado actual, En Tol Sarmiento (ETS). Siempre con “Euskal Herria como territorio natural”, este sábado por la tarde ofrecerán el espectáculo 20 Urte Oholtza Berean en el Urban Hall de Euskalduna. Algo más de mil personas disfrutarán con la presencia de ETS, Reincidentes, La Furia, Doctor Deseo, Mikel Urdangarin, Modus Operandi, Zarama o Sorotan Bele, que ofrecerán una canción por banda. “Hemos abierto la puerta a muchos músicos y grupos jóvenes y emergentes en dos décadas”, explica Arkaitz Ormaetxe, el productor del sello, responsable de las grabaciones y conciertos.

¿Cómo surge el proyecto, hace ahora 20 años? La industria ya empezaba a dar síntomas de agotamiento.

Sí, es cierto, se estaba poniendo mal la cosa ya. La idea partió entre Agus Barandiaran, de Korrontzi, socio de Baga Biga en sus inicios, y de mí, de mi militancia en la escena, ya que hacía el Gazte Eguna de Zamudio y me movía bastante en el entorno de la programación. Ahí surgió la chispa, con Agus, que todavía tocaba en Urgabe y quería montar una empresilla. Él me lanzó la propuesta. Y tras chispa, me llevaron a Madrid unos años y entró Iker Aginaga como socio. Después de mi regreso, tiramos los tres con el trabajo.

Tres kamikazes.

(Risas). Así es, pero con mucha ilusión y ganas. Se juntó todo, el sello casi con la creación de Korrontzi, que sacó ya el segundo disco con Baga Biga; el primero en Madrid, con Nube Negra. El impulso del proyecto llegó con la propuesta de management de Los Moñas. Aunque sacaron el disco con Oihuka, firmaron con nosotros como oficina para los conciertos.

Llegar a 20 años, tal y como tal la industria musical, quizás haya sido posible a esa faceta que va más allá de la edición de discos, la de organizar conciertos y giras.

Es que tenemos como tres apartados, de ahí que la llamemos Bulego 360. Está la discográfica, pero también la labor de management y la contratación de conciertos con Ayuntamientos en casi la mayoría de nuestra agenda de directos. Esa base nos dio una gran fuerza, ya que habría sido imposible con la venta de discos actual, que es mínima. Con esos beneficios no puedes mantener una plantilla, igual una persona… y, claro, debería ocuparse de todo.

¿Qué balance hace de este recorrido?

Bueno, pero como los discos no se venden hemos tenido que trabajar que los músicos y artistas los lleven después a los escenarios. Con ese trabajo llega la solvencia económica necesaria para seguir. Cuando salimos había discográficas potentes como Oihuka o Gor, pero vimos un hueco suficiente para un montón de grupos emergentes que necesitaban apoyo para publicar. La verdad es que abrimos la puerta a muchos músicos emergentes. Todavía los tenemos, que conste, aunque algunos se han hecho grandes.

Esa sería la base del proyecto, servir de apoyo a la música euskaldun ¿no?

Claro. Tener un grupo como Gose y luego Etsaiak, que eran bastante conocidos, fue un gran triunfo para Baga Biga. Empezábamos a pensar que algo estábamos haciendo bien aunque empezáramos con músicos emergentes. Luego llegaron Gatibu, Esne Beltza, Vendetta…

Sin ellos, ni ETS últimamente, todo habría sido más complicado.

No sé, es cuestión de buscar un equilibrio. Las ventas de discos no dan, está claro, ni con ellos. Incluso hay pérdidas, en ocasiones, y sin tener en cuenta las horas de trabajo. Lo compensamos con la contratación y los directos. El equilibrio se da así.

¿Nos habla de números?

Andamos en torno a 190 discos publicados en estos 20 años. En uno, hasta 16, no lo recuerdo bien. Fue en torno a 2006 o 2007.

En este balance, ¿qué les enorgullece más?

Ilusión sincera nos hace haber apoyado a ETS desde casi el principio, aunque ahora sean muy grandes. Es la banda que más tiempo lleva con Baga Biga y con nosotros ha publicado toda su discografía, a excepción de la maqueta primera. Hemos vivido todo el proceso natural de su crecimiento, de los inicios a lo que es ahora. Estos hitos llegan con el trabajo compartido de varias partes: la banda, la oficina y otra mucha gente.

Hay otros sin tanta suerte, que se quedaron por el camino.

Claro, no tenemos varitas mágicas. Al final, aunque todos hagamos un buen trabajo, esto depende del público, de su respuesta.

¿Les duele alguna apuesta concreta por la que apostaron y no dio fruto?

Suelo poner el ejemplo de Enkore, una banda vizcaina joven e impresionante en lo musical. Era toda una bandaza y tenían una visión muy clara de lo que se hacía en Estados Unidos en su momento. Y fue curioso porque tenían buenos números en redes y sonaban, pero luego no les contrataban para los directos. Sí, Enkore me dio pena que lo dejase. Todos trabajamos, pero se quedaron en la estancada.

Baga Biga nunca ha abogado por apoyar un sonido o un estilo concreto.

Al tener apartado de contratación, nuestro territorio natural es Euskal Herria y sabemos qué se vende. Por ello, intentamos jugar con esos estilos, que han ido variando, claro. Nuestra oficina ha sido de grupos variopintos, de todos los estilos y colores. Creo que eso nos da valor.

¿Cómo encaran el futuro, les asusto?

De momento, no. Sí veo una burbuja en la programación, con tanto festival en un país en el que había cuatro o cinco solo. La programación cultural estable sigue bien, en Euskal Herria siempre ha habido oferta constante, no solo la festiva y veraniega, la gratuita, que esa la tendremos siempre. Por eso no tengo miedo aunque a diario hay tanta oferta que la gente debe elegir porque la pela es la pela.

¿Qué tienen a corto plazo?

Seguir publicando proyectos aunque lo más fuerte de 2026 son los conciertos de ETS en Madrid y Barcelona del disco Konkista. Y luego está la celebración del aniversario.

A ver, cuénteme qué vera la gente este sábado en Euskalduna.

Habrá un acto institucional por la mañana y, ya por la tarde, un concierto en el que se repasarán los 20 años de Baga Biga. Hacer un resumen en una veintena de canciones ha sido difícil, pero será bonito. Cada artista o grupo hará una canción; en algún caso, dos. Será algo diferente y durará unas dos horas.

Actuarán gente histórica y valores actuales.

Sí, desde Los Moñas, Noizean Behin, Muted y Seiurte, pasando por los consolidados Doctor Deseo, Reincidentes, Mikel Urdangarin y Sorotan Bele, hasta llegar a Buhos, Zuriñe Hidalgo, Modus Operandi, Itziarren Semeak, Dientes de Luna y Aimar, para finalizar con lo más nuevo: Eider Saez, La Furia, Vazkez, Haize arrosa, Moonshine Wagon y ETS. 20 años dan para mucho.

De ahí saldría un buen recopilatorio doble.

(Risas). Si hubiéramos hecho todo lo pensado… Cara a Durangoko Azoka sacamos una caja de púas simbólica y con cada una de ella hay un QR que da acceso a listas de Spotify. Son unas 80 o 90 canciones.

Han elegido Euskalduna, pero no cobrarán entradas. ¿Kamikazes ahora también?

Hemos de decir que las invitaciones volaron en 10 minutos sin ninguna campaña abusiva en redes, pero también que nos ha ayudado la Diputación Foral de Bizkaia y Laboral Kutxa. Es bueno para la marca celebrar este evento y aunque seamos una empresa privada, trabajamos para la música y cultura de Euskal Herria, así que es bueno contar con ayudas. No es barato, es pasta, te lo aseguro, montar dos eventos, ya que por la mañana habrá un acto institucional. Mi suegro me decía que cómo celebrábamos el 20 aniversario, en lugar del 25. No sabemos si estaremos aquí en cinco años (risas). 20 es una buena cifra.