Bad Bunny cobrará cero dólares por el medio tiempo del Super Bowl LX, pero el llamado “efecto post-show” podría disparar su catálogo hasta 1,7 millones de dólares semanales, superando los récords de Rihanna y Kendrick Lamar, ante una audiencia récord que se prevé superior a 130 millones de espectadores.
Se trata de la operación financiera más rentable de la industria musical global, dado que aunque la NFL financia solo parte de la producción del descanso, entre 10 y 20 millones de dólares, cada segundo en pantalla del artista se convierte en un multiplicador de riqueza sin precedentes.
Según estimaciones de Billboard basadas en Luminate, su repertorio ya factura 788.500 dólares semanales solo en EE.UU., cifras que podrían elevarse a 1,7 millones tras su actuación en la Super Bowl, con un aumento histórico de 115 %, muy superior al promedio del 60 % que experimentan otros artistas tras el evento.
Apple Music y la estrategia del “Conejo Malo”
Detrás de este despliegue financiero está Apple Music, con un patrocinio estimado en 50 millones de dólares, que busca aprovechar el mercado latino y consolidar la marca personal de Bad Bunny.
El artista es considerado un “caballo de Troya” para captar suscriptores frente a la competencia en América. Su ascenso meteórico se sustenta también en sus datos de Spotify, donde ha sido Artista Global Top por cuarta vez consecutiva, con 19.800 millones de reproducciones en 2025, y ganador del premio al mejor álbum mundial con DeBÍ TiRAR MáS FOToS.
Canciones como “BAILE INoLVIDABLE”, “DTM” o “NUEVAYoL” formarán parte del carrusel musical del descanso del Super Bowl.
Con un patrimonio de 66 millones de dólares en 2025, según Forbes, gran parte de su músculo financiero proviene de los más de 30 conciertos en Puerto Rico que sirvieron como antesala de su gira mundial.
Un Super Bowl histórico y controvertido
Lo que hace único este espectáculo es que Bad Bunny excluirá EE.UU. de su tour, en protesta por las políticas migratorias y el temor a redadas de ICE, convirtiendo su paso por el Levi’s Stadium de Santa Clara en su única actuación en suelo estadounidense en 2026, lo que eleva la expectación a un nivel histórico.
La elección del artista ha generado críticas políticas en sectores republicanos y conservadores por cantar en español, mientras que él ha defendido su postura en los Grammy, diciendo: “No somos salvajes, no somos animales, somos humanos y somos americanos”. Incluso el expresidente Donald Trump confirmó que no asistirá a la Super Bowl por estar en contra del cantante. Aunque otros artistas latinos como Shakira, Enrique Iglesias y Jennifer Lopez han encabezado el espectáculo antes, Bad Bunny será el primer latino en presentar un repertorio íntegramente en español ante el público anglo.