Elizabeth Strout retoma la vida de Olive Kitteridge

En 'Luz de febrero' reaparece la maestra jubilada a la que dio vida en la pantalla Frances McDormand

15.02.2021 | 01:26
La escritora norteamericana Elizabeth Strout.

Desde Nueva York, responde por correo electrónico a Efe la escritora norteamericana Elizabeth Strout, creadora del personaje de Olive Kitteridge, a quien en la pantalla dio vida Frances McDormand, y que ahora regresa en la novela Luz de febrero. Publicada en castellano por Duomo y en catalán por Edicions de 1984, el lector volverá a contactar con esta irascible mujer, pero de una honestidad inquebrantable, quien ha enviudado de Henry (a quien puso cara el actor Richard Jenkins) y quien sigue en el ficticio pueblo de Crosby, en la costa de Maine.

La novelista, autora también de Me llamo Lucy Barton, asevera que Olive, la jubilada maestra setentona, ha vuelto porque le apareció un día, de nuevo, en su cabeza y "una debe tomarla tal como viene". En esta ocasión, quien se adentre por las páginas de Luz de febrero la verá añorando a Henry, pero conociendo al antiguo profesor de Harvard Jack Kennison, un viudo con quien acabará intimando, en una historia en la que no se obvia ni el amor, ni la pérdida, ni la soledad, ni los inesperados instantes de felicidad que ocurren en toda vida. No esconde que siempre que escribe, ya sea una novela o un relato, no sabe cómo acabara, pero "quiero a todos mis personajes y cuando me parece oportuno que vuelvan a aparecer me gusta que lo hagan".

En concreto, sobre Olive destaca que la ama, "la amo desde que apareció hace unos años. En este segundo libro he sentido que la conocía un poco más, pero ella, por las razones que sea, supongo que porque es tan Olive, también ha sentido que yo la conozco muy bien". En su deambular por las calles del pueblo y en sus encuentros con los diferentes vecinos que allí habitan, la protagonista volverá a vivir situaciones increíbles como la que la lleva a convertirse en "comadrona".

Amor imperfecto
 

Elizabeth Strout rememora que hace años acudió a una fiesta baby shower y allí pensó que podría describirla desde la perspectiva de Olive, pero fue más allá, y ha creado el momento de la novela en el que su personaje llega a "ayudar a parir a una mujer joven". Asimismo, vuelve a crear escenas en las que las protagonistas son la enfermedad, la infidelidad o las relaciones entre madres e hijos, que "para mucha gente son un amor imperfecto, aunque ya está bien porque es amor de todas maneras".

Tampoco obvia la muerte y hace que el personaje de Kitteridge llegue a pronunciar que morirse le da "un miedo de miedo". A la pregunta de si ella también lo siente y cómo vive el paso del tiempo, la escritora responde que "es interesante porque a menudo constato que tengo miedo a la muerte. Pero no tanto como el miedo que tengo a estar muy débil y a no vivir plenamente. Eso me preocupa mucho más".

Sobre cómo ocupa el paso del tiempo, señala que "cada día celebro estar viva, y trabajo, y estoy con mi marido, y doy una vuelta, ahora con distancia de seguridad, con los amigos, y toco el piano, más o menos una hora a diario". Novela con un título que lleva a pensar en Faulkner y su Luz de agosto, Strout desvela que le encanta la luz de febrero de Maine –de donde es originaria– porque es "espléndida, diferente a la de otras partes de EE.UU., porque Maine está tan al norte que la luz llega con un ángulo diferente. Y siempre he querido escribir sobre esa luz, y me di cuenta que Cindy (uno de los personajes de este libro) se fijaría en ella y le gustaría mucho, igual que a Olive".

Respecto a si cree que habrá una nueva serie o temporada sobre su personaje a partir de Luz de febrero, piensa que tanto Frances McDormand como Richard Jenkins hicieron un trabajo "fantástico, pero no hay planes para continuarla".

Elizabeth Strout, por otra parte, considera que estos últimos meses debido a la pandemia han sido "tiempos horribles y aterradores" y lo siente mucho por la gente que "ha perdido a personas queridas por culpa del virus". A su juicio, es una de las "épocas más extrañas" de toda su vida y cree que "lo ha sido también para la mayoría de las personas".

En cuanto a si quedará reflejada de alguna manera en sus nuevos títulos, confiesa que está escribiendo ya un libro sobre la pandemia porque "me resulta imposible escribir sobre alguna cosa que no sea esta cuestión". Además, acaba de entregar a su editorial norteamericana una nueva historia que "pasa entre Maine y Nueva York" y bromea con que, después, espera escribir más sobre la ciudad de los rascacielos, en la que reside. "¡Ya he escrito suficiente sobre Maine!", concluye.