Hubo un tiempo en que Bilbao tenía un cine casi a la vuelta de la esquina. Las primeras proyecciones se realizaron en agosto de 1896 en un local de la calle Jardines y el Teatro Arriaga, pero la primera sala estable y construida específicamente para ello fue el Salón Olimpia, inaugurado en la Gran Vía en 1905.

Al Olimpia le seguirían muchos más: el Cinema Abando, Mickey, Actualidades... La actividad cinematográfica se expandió con la apertura de numerosos cines por toda la ciudad en la década de los cincuenta y los sesenta, que permanecerían abiertos hasta que, a partir de 2010, la fuga de espectadores y el desplome de taquilla abocaría a la mayoría de ellos al cierre. En la actualidad, sólo existen cuatro en la capital vizcaina.

Los amantes del séptimo arte tienen una interesante exposición en la sala Ondare de la Diputación foral de Bizkaia con 49 carteles de películas proyectadas en Bilbao, todos ellos expuestos en las carteleras de las salas cinematográficas de la capital vizcaina. Son imágenes muy populares del pasado, que cuentan la historia de una época, concretamente de 1935 a 2000, y que hablan de la importancia social que tuvo el cine en la villa.

Los carteles provienen de la colección privada de Iñaki Mitxelena, que ha conseguido reunir auténticas obras de arte que nos hablan de la importancia que daban los estudios cinematográficos a estos gritos visuales que se convirtieron en piezas fundamentales para atraer a las y los espectadores al séptimo arte 

Obras de arte

Los nombres de Renau, Raga, Peris Aragó, Soligó, MCP, Jano, Mac, Cruz Novillo, Iván Zulueta, Prieto, Mariné y Juan Gatti quizá no suenan tan conocidos como Almodóvar o Víctor Erice pero ellos fueron verdaderos artistas que utilizaron tipografías llamativas, imágenes impactantes y otras muchas veces diseños simples, pero coherentes, para enganchar al público antes de la era digital. 

Los carteles que se pueden ver en la Sala Ondare están vinculados a la memoria cinematográfica de Bilbao y son una mirada amplia al universo visual que ha acompañado a generaciones de espectadores desde el viejo Hollywood hasta hace 25 años. La exposición recoge la obra de los 12 diseñadores más destacados de este periodo, constituyendo un recorrido por el arte gráfico del cine que se articula en diferentes corrientes. La primera, una fase de renovación estilista desarrollada hasta los 40, una segunda de carácter naturalista hasta los 60 y una posterior, simbolista y marcada por corrientes como el pop art, el expresionismo, el surrealismo y el posmodernismo.

Pasión por el cine

Iñaki Mitxelena confiesa que siempre ha tenido una gran pasión por el cine. “De ahí nació mi necesidad de coleccionar carteles: era una forma de tener algo de la película que tanto me había gustado. En Bilbao había sedes de las principales distribuidoras, como Warner Bros, Metro Golden Mayer, Paramount Films... Todas tenían oficinas y almacenes en los que se podía encontrar un material con el que yo soñaba desde niño, carteles de películas como El Cid o Ben-Hur, folletos... Recorría una ruta que iba por la calle Buenos Aires, Gran Vía, Indautxu..., que me podía llevar toda la mañana, para poder conseguirlos. Esta pasión me ha acompañado toda mi vida”, confiesa Mitxelena, que ha conseguido reunir una de las colecciones privadas más importantes del Estado con más de 1.000 piezas de publicidad cinematográfica. 

'Amor de madre' , el más antiguo

El cartel más antiguo que se puede ver en la exposición es el de Amor de madre, diseñado por Josep Renau para la película francesa de 1934 Maternité. El artista valenciano hizo soñar con los colores de sus gouaches a toda una generación de espectadores que veían el cine en blanco y negro. “Fue un autor que admiraba el constructivismo ruso y trajo a España esa estética. Estos carteles son como cuadros”, explica Mitxelena. 

Renau ha dejado una obra inmensa. En la exposición se puede ver también otro cartel de la película Morena clara, con Imperio Argentina, entonces una estrella del celuloide. “La gitana a la que representa Imperio Argentina tiene una sonrisa un tanto picarona porque ha engañado a la pareja de la Guardia Civil que venía a pedirla cuentas”, explica Mitxelena.

La obra de este diseñador estuvo marcada por su ferviente militancia política que le llevó a exiliarse tras la Guerra Civil, primero en México y, más tarde, en Alemania Oriental. No volvió a su país hasta 1975, aunque siguió haciendo carteles en el exilio.

'Pinocho', 'Locura de amor'...

Otro de los carteles que se puede ver en esta exposición es el de Pinocho, que se estrenó en 1940 en Bilbao. “Hubo que mandarlo a Hollywood para que lo aprobaran. Controlaban todo”, apunta el coleccionista.

El Fantasma y Doña Juanita (1944) fue diseñado por Peris Aragó, “quizás el cartelista que más denota el uso del pincel, nada de aerógrafos”. También se puede ver el de Locura de amor (1948), todo un taquillazo en Bilbao, con Aurora Bautista, Fernando Rey y Sara Montiel. De El vaquero y la dama, se sacaron 6.000 ejemplares, de los que solo se conserva el que se puede ver ahora en la exposición. Y el colorido Rashomon, la primera película japonesa que triunfó en Europa, realizado por el catalán José Soligó. 

Y llegó el Cinemascope

El cine Ayala fue el primero en ofrecer en Bilbao el sistema Cinemascope. En 1954 se estrenó La túnica sagrada, con una gran expectación entre los cinéfilos. Iñaki Mitxelena posee el objetivo que se utilizó en esta proyección y que ahora se expone en la Sala Ondare. “Fue una gran revolución; por su historia, es una pieza muy querida para mí”, asegura. 

Posteriores son los carteles de Ama Lur (1968), realizado por Nestor Basterretxea; Ana y los Lobos (1973), con Geraldine Chaplin; El espíritu de la colmena (1973), en el que se introduce ya la fotografía, La familia de Pascual Duarte (1976), El sur (1983)... 

Diseñadores vascos

Destacan también los realizados por Iván Zulueta con su universo particular. Un, dos, tres al escondite inglés (1969) es pura psicodelia pop. Zulueta dirigió la película Arrebato, y destacó como diseñador de carteles de películas como Furtivos, que fue también otro exitazo en Bilbao. También diseñó los de las primeras películas de Almodóvar. 

El único cartelista bilbaino que trabajó a nivel estatal fue José Antonio Prieto, que se asoció con Pedro Olea para formar Durango Films, productora con la que se llevaron a cabo numerosos trabajos publicitarios. El anuncio que le dio fama fue el de Las muñecas de Famosa se dirigen al portal... En la Sala Ondare, se pueden ver sus diseños para El hombre lobo, La casa sin fronteras, Pim, pam, pum... ¡Fuego!

La exposición, comisariada por Iñaki Mitxelena y Bernardo I. García de la Torre, se puede ver en Bilbao hasta el 28 de febrero.