El compromiso antinuclear del arte vasco recala en el Bellas Artes con un gran mural

La obra de Ameztoy, Zumeta y 'Arrastalu' en contra de la central de Lemoiz ha sido donada a la pinacoteca bilbaina

09.11.2020 | 14:57
Iskandar Rementeria, Bingen Zupiria, Carlos Zabala 'Arrastalu', Usoa Zumeta, Virginia Ameztoy y Miguel Zugaza, ayer, durante la presentación de la obra.

Cuatro décadas después de su creación, el mural Lemoiz gelditu llega al Bellas Artes como testimonio de la lucha antinuclear vasca. La obra de gran escala, de cerca de 5 por 8 metros sobre paneles de madera, fue pintada en 1980 de manera conjunta por Vicente Ameztoy, José Luis Zumeta y Carlos Zabala Arrastalu durante unas jornadas para mostrar el rechazo a la construcción de la central nuclear de Lemoiz que nunca se puso en marcha. Almacenada hasta ahora en diferentes espacios, el mural fue restaurado por Zumeta antes de que el movimiento antinuclear lo donara a la pinacoteca. "Que acabe aquí es un lujo. Todos los movimientos sociales merecen un lugar como este", expuso ayer Arrastalu, el único de los artistas que permanece vivo.

"No es un cuadro más", acertó a decir Miguel Zugaza, director del Museo de Bellas Artes, durante la presentación de la obra que pone de manifiesto el compromiso de muchos artistas vascos con la actualidad. A su juicio, se trata de "un cuadro de historia", como lo fue en su día Guernica, a la que se hace alusión en la obra presentada ayer donde se copió la bombilla con forma de ojo del cuadro de Picasso. Por su parte, Bingen Zupiria, consejero de Cultura, consideró que "vivimos en un país que intenta permanentemente hacer las paces con su historia" y señaló que el mural representa "el recuerdo de unos hechos convulsos que ocurrieron en esta sociedad hace 40 años". El mural forma parte de Lemoiz gelditu y formas del paisaje, una pequeña exposición comisariada por Iskandar Rementeria, investigador en arte de la UPV/EHU, que se presenta en la sala 32 de la pinacoteca.

La obra fue creada durante los días 8 y 9 de noviembre de 1980 en unos encuentros organizados por diferentes agrupaciones del movimiento antinuclear en la Feria Internacional de Muestras de Bilbao bajo el nombre Herrikoi Topaketak. Los tres artistas, subidos a un andamio, pintaron la obra en directo frente a los cerca de 40.000 asistentes que se sumaron a la consigna de paralizar la central nuclear de Lemoiz.

Tras los encuentros, el mural permaneció en los locales sindicales de Erandio hasta que, a principios de los años 90, la Fundación Gezia de Bilbao se hizo cargo de él. En 2016 fue cedido a la Fundación Andikona 1936 de Otxandio y, después de que Zumeta lo restaurara, quedó en la escuela de la localidad hasta que ha pasado a formar parte de la colección del Museo gracias a la donación del movimiento antinuclear. "Tenemos que celebrar que la pintura se haya conservado", máxime porque fue "una obra que en apariencia se realizaba con carácter efímero", expuso Miguel Zugaza.

El mural


"Parece muy complicado unir tres estilos tan diferentes pero fue muy fácil. Hubo una gran voluntad, creíamos en lo que hacíamos", relató Carlos Zabala en la presentación a la que también asistieron Usoa Ameztoy y Virginia Zumeta, hijas de José Luis Zumeta y Vicente Ameztoy. "Nos juntamos en Villabona, en casa de Vicente. Cada uno eligió un tema e hicimos un pequeño boceto. Nos pusimos de acuerdo en seguida", explicó el pintor gipuzcoano.

En palabras de Rementeria, en la obra "que articuló tres visiones o lenguajes propios, se puede distinguir la trayectoria artística que tenía cada artista". Doce personajes masculinos ataviados con trajes y uniformes militares están en una reunión presidida por el entonces presidente del Estados Unidos, Donald Reagan, en representación de los poderes político, económico y militar. "La pintura de José Luis era muy crítica, sobre todo se centraba en las personas", señaló Arrastalu sobre el estilo de su compañero, que mudó de la abstracción a la figuración en estos personajes expresionistas. "En el centro, las serpientes simbolizan el juguete de todas esas autoridades", indicó sobre el elemento con tintes surrealistas pintado por él. En cuanto al paisaje del que Ameztoy se encargó, expuso que la sociedad civil queda reflejada. "Nosotros somos todos esos pequeños personajes que representan el movimiento popular. Con los medios que están en nuestras manos hacemos lo que podemos para oponernos a las fuerzas mayores del Estado", puntualizó.