MADRID. Cuatro años después del primer filme, la saga Crepúsculo llega esta semana a su fin con el esperado desenlace de la historia del vampiro Edward y Bella, un romance que saltó a la realidad para delicia de sus millones de fans y que en el cine atrajo a espectadores por valor de casi 2.000 millones de euros. Mientras centenares de fanáticos de la épica saga acampan ya en el exterior del Teatro Nokia de Los Ángeles, donde esta noche se celebrará la premier de Amanecer: Parte 2, el resto de los espectadores tendrán que esperar al viernes, día programado para el estreno en todo el mundo. Ese día será el principio del fin de un fenómeno que ha salido de las pantallas y que ha hecho de los protagonistas de las películas auténticos ídolos de adolescentes.

A ello ha contribuido sin duda el romance mucho tiempo anticipado de Robert Pattinson y Kristen Stewart, que tras mucho negarlo, confirmaron una relación que se rompió antes del verano cuando la actriz reconoció haberle engañado con Rupert Sanders, director de la película Blancanieves que protagonizó junto a Charlize Theron.

Desde entonces, la ruptura de la pareja se convirtió en el culebrón del año, que culminó con la reconciliación hace pocas semanas, aunque hay informaciones que se plantean si todo esto no formará parte de la promoción del filme.

Aunque no parece que la película necesite mucha más promoción dada la expectación generada por su estreno, con ventas anticipadas récord en Estados Unidos y con expectativas que apuntan alto en lo que a taquilla se refiere. Producida por Lionsgate y con un presupuesto estimado de 131 millones de dólares (103 millones de euros), el objetivo es superar los 709 millones (558) de recaudación conseguidos por la entrega más exitosa de la saga hasta el momento, Luna nueva (2009).

Para ello, esta última parte de la historia se ha cuidado hasta en los más mínimos detalles -incluso se ha encargado el tema principal a uno de los grupos más prestigiosos actuales, Green Day.