Más de 73.000 personas padecen glaucoma en Euskal Herria y cerca de 30.000 no lo saben. La cifra refleja la dimensión de una enfermedad silenciosa, que puede avanzar durante años sin provocar síntomas, y que constituye la primera causa de ceguera irreversible en el mundo.

En la CAV se estima que viven con glaucoma más de 56.000 personas, de las cuales unas 22.500 no estarían diagnosticadas. En Nafarroa hay alrededor de 17.000 afectados, con unos 7.000 casos sin detectar.

El glaucoma es una enfermedad neurodegenerativa que daña progresivamente el nervio óptico, encargado de transmitir la información visual desde el ojo hasta el cerebro. En muchos casos está asociado a un aumento de la presión intraocular, aunque también puede aparecer con niveles considerados normales.

El oftalmólogo Iñaki Rodríguez Agirretxe, especialista en glaucoma del Instituto Clínico Quirúrgico de Oftalmología (ICQO), explica que no es fácil diagnosticar: “Cuando el nervio óptico se daña, las neuronas se mueren, reduciendo progresivamente el campo visual. Al principio el paciente no nota nada, pero con el tiempo deja de encontrar objetos, se cansa al leer y puede incluso no reconocer rostros” 

El glaucoma no surge de manera aislada. Existen múltiples factores que aumentan el riesgo de desarrollarlo. Entre los más relevantes se encuentran la miopía, la hipertensión ocular, la diabetes y la exposición prolongada a corticoides. Además, las personas con familiares de primer grado afectados —padres, hermanos o hijos— presentan un riesgo superior de sufrir la enfermedad. Sin embargo, esto “no significa que vaya a tener la enfermedad”, apunta el doctor Agirretxe.

“Si se detecta a tiempo, podemos evitar que evolucione hacia situaciones de ceguera”

Iñaki Rodríguez Agirretxe - Especialista en glaucoma del ICQO

Tratamientos

Aunque el daño provocado por el glaucoma no puede revertirse, los tratamientos actuales permiten frenar o ralentizar su avance en la mayoría de los casos. El objetivo principal es preservar la visión útil el mayor tiempo posible y evitar la progresión hacia estadios de discapacidad visual severa.

Las opciones terapéuticas incluyen colirios hipotensores para reducir la presión intraocular, tratamientos con láser y cirugía, en casos avanzados o cuando el tratamiento farmacológico no es suficiente. En este último caso, “se hace un drenaje en la pared del ojo para que el líquido salga, baje la presión y se estabilicen las células”, explica Rodríguez Agirretxe.

Según el especialista del Instituto Clínico Quirúrgico de Oftalmología, “hoy disponemos de tratamientos muy eficaces para frenar la enfermedad. El verdadero problema es el diagnóstico tardío. Si detectamos el glaucoma a tiempo, podemos evitar que evolucione hacia situaciones de ceguera”.

Iñaki Rodriguez Agirretxe está especializado en el estudio y tratamiento del glaucoma.

Iñaki Rodriguez Agirretxe está especializado en el estudio y tratamiento del glaucoma. ICQO

Evitar la ceguera

Los especialistas insisten en que la única herramienta eficaz frente al glaucoma es la detección precoz. Las revisiones oftalmológicas periódicas permiten identificar la enfermedad antes de que cause daños irreversibles en el nervio óptico. Entre las pruebas más habituales se encuentran la medición de la presión intraocular, la exploración del nervio óptico, los estudios del campo visual y diversas técnicas de imagen que analizan su estructura.

“Se recomienda realizar controles periódicos a partir de los 40 años y, especialmente, en personas con antecedentes familiares de glaucoma, miopía elevada, diabetes o hipertensión ocular”, declara Rodríguez Agirretxe.

Más allá de las consecuencias físicas, el glaucoma suele provocar una fuerte carga emocional en quienes lo padecen, sobre todo, al principio. “Entras como persona sana y sales enferma, con la idea de que tendrás que ponerte gotas o incluso operarte, y eso genera muchísima incertidumbre”, explica Delfina Balonga, vicepresidenta de la Asociación de Glaucoma para Afectados y Familiares (AGAF).

“El objetivo de la asociación es que las personas diagnosticadas con glaucoma no se sientan solas frente a la enfermedad”

Delfina Balonga - Vicepresidenta de la Asociación de Glaucoma para Afectados y Familiares

Vivir con glaucoma

Delfina lleva conviviendo con la enfermedad toda su vida. "Yo tengo glaucoma desde que nací. Me operaron cinco veces en 1958 y salí de allí habiendo salvado un 30% de vista en un ojo y un 15% en el otro. El pronóstico era horrendo, de ceguera absoluta", relata.

Durante años logró mantener parte de la visión, aunque la enfermedad siguió avanzando. "El último ojo lo perdí hace cinco o seis años. Ya veía muy poquito porque en mi caso el glaucoma era degenerativo y tenía muchas patologías asociadas”, cuenta.

Algo similar les ocurre a muchas de las personas que acuden a la asociación. La mayoría de los pacientes llegan con miedo y, sobre todo, muchas dudas. “Hay personas que llegan mentalmente muy mal, con mucha ansiedad e incertidumbre y desconocimiento de la enfermedad. Su principal preocupación es saber si se van a quedar ciegos. Parar esa cabeza, que va como una montaña rusa, es muy difícil”.

Datos clave


CAV

Se estima que hay más de 56.000 personas afectadas por glaucoma. De ellas, alrededor de 22.500 no estarían diagnosticadas. En el caso de la población mayor de 65 años, el número de afectados ascendería a 32.500 personas. Por territorios históricos, la distribución aproximada sitúa a Bizkaia con unos 29.000 afectados, Gipuzkoa con 18.500 y Araba con 8.500.

Nafarroa

Hay unas 17.000 personas afectadas, de los cuales alrededor de 7.000 desconocen que tienen la enfermedad. El número de afectados entre mayores de 65 años asciende 8.500.

Estado

El glaucoma afecta a 1,3 millones de personas, aproximadamente el 2,5% de la población. Cerca de 500.000 no están diagnosticadas, según datos de la Sociedad Española de Glaucoma. La cifra se eleva hasta el 6% en mayores de 65 años. Además, aproximadamente el 40% de los afectados desconoce que padece la enfermedad.

Apoyo asociativo

El acompañamiento y la información son fundamentales para afrontar la enfermedad, más allá de los tratamientos. Con ese objetivo nació en 2005 la Asociación de Glaucoma para Afectados y Familiares fundada entre otras personas por la propia Delfina Balonga: “Nuestro objetivo es que las personas diagnosticadas no se sientan solas frente a la enfermedad.

Desde la asociación subrayan la importancia de un apoyo integral que aborde tanto el aspecto físico como el emocional de quienes conviven con glaucoma. “Los pacientes necesitan acompañamiento psicológico y un apoyo constante para procesar la noticia”. Para ello, ofrecen apoyo psicológico, asesoramiento social y orientación tecnológica para facilitar la vida diaria de las personas con discapacidad visual.

Delfina Balonga es una de las fundadoras de la Asociación de Glaucoma para Afectados y Familiares. DB

Además, realizan otra serie de actividades, como explica Delfina: “organizamos jornadas y encuentros por Zoom cada quince días donde la gente comparte sus experiencias. Es un espacio muy bonito donde se ayudan unos a otros”.

La asociación intenta transmitir un mensaje de esperanza: “Siempre intentamos decirles que no tienen por qué quedarse ciegos, que hay tratamientos y que el glaucoma suele avanzar despacio”. Además, subraya que la ceguera no supone hoy aislamiento social ni incapacidad absoluta: “También les explicamos que hoy un ciego no es una persona marginada o incapaz de hacer nada, que existen apoyos y herramientas para seguir viviendo con autonomía”.

Sin embargo, reconoce que el proceso de adaptación es complejo: “adaptarse es muy difícil cuando has visto toda la vida, porque sabes que ya no podrás contemplar un paisaje o la cara de tus hijos”.

"El glaucoma es una enfermedad seria. Lo que parece ser inofensivo, puede convertirse en algo importante"

Delfina Balonga - Vicepresidenta de la Asociación de Glaucoma para Afectados y Familiares

No subestimar la enfermedad

Te puede interesar:

Por otro lado, la vicepresidenta de la vicepresidenta de la Asociación de Glaucoma para Afectados y Familiares hace un llamamiento a los enfermos potenciales y advierte de que no se debe subestimar un diagnóstico incipiente. “Sin obsesionarse, hay que entender que es una enfermedad seria”, señala, recordando que el glaucoma exige atención constante.

Delfina insiste en que la única forma de combatir la enfermedad es cumplir el tratamiento al pie de la letra, “porque lo que al principio parece inofensivo, con el tiempo puede crecer hasta convertirse en algo importante”. Por eso recomienda asumir la enfermedad con responsabilidad desde el primer momento.