La juventud vasca vive inmersa en una situación paradójica. La percepción que tienen de su bienestar personal está como nunca y la expectativa de encontrar empleo roza el 80%. Son parámetros que, a priori, se antojan como una buena base sobre los que edificar un proyecto de vida. Sin embargo, son muchos los jóvenes residentes en Euskadi que no ven nada clara la posibilidad de poder emanciparse en breve, pese a desearlo. Y otro tanto ocurre con la opción de crear una familia. Casi tres cuartos de los menores de 30 años quieren tener descendencia en un futuro, pero están resignados a que eso ocurra más tarde de lo que les gustaría. Son estas las principales conclusiones del informe Aurrera Begira 2025 elaborado por el Gobierno Vasco, dado a conocer este lunes.

La consejera de Bienestar, Reto Demográfico y Juventud, Nerea Melgosa, y el director de Juventud y Emancipación, Adrián López Sarachaga, han presentado los resultados de encuesta anual sobre las percepciones y expectativas de futuro de la juventud vasca de entre 15 y 29 años, realizada del 2 al 26 de diciembre de 2025 con la participación de 2.727 jóvenes.

La sensación de bienestar personal es uno de los puntos fuertes de este estudio, en el que alcanza una nota de 73 puntos sobre 100, uno más que en la edición de 2024. Es el tercer año consecutivo en el que se registra una mejora, lo que habla de una consolidación de la recuperación posterior al hundimiento que supuso la pandemia. Aspectos como la familia, los estudios, la salud o las amistades son valorados de forma "cada vez más positiva" por la juventud, que mayoritariamente pone una mejor nota a su situación personal que a la realidad colectiva del entorno. Frente a los 73 puntos del bienestar personal, la valoración de la situación en Euskadi alcanza el 64, calificación que baja hasta el 58 en el caso de la juventud como colectivo. En cuanto a la Valoración del Presente, que el año pasado se elevó hasta los 67 puntos sobre 100, se desinfla levemente para regresar a los 65 que registraba dos años antes, en 2023. "Las personas jóvenes confían más en su trayectoria personal que en la evolución del entorno compartido", ha subrayado López Sarachaga.

Familia y salud mental

Desglosando por ámbitos, la familia y la salud mental son a los que la juventud concede mayor importancia, con 89 puntos en ambos casos. Le sigue de cerca la salud física, con 87 puntos, y las amistades, los estudios, el dinero y el tiempo libre, todos ellos por encima de los 80. Pero no todo es de color de rosa y también hay focos de frustración, con el dinero disponible a la cabeza, que presenta una diferencia negativa de 19 puntos entre la importancia que se le concede (83) y la satisfacción percibida (64). Tras él se sitúan la salud mental, con un decalaje de 15 puntos, y la salud física, el tiempo libre y el trabajo, con diferencias de entre 11 y 12 puntos.

Empleo

Pero si en algún terreno ha habido una mejora sustancial de la percepción por parte de la juventud, ese es, sin duda, el del empleo. Así, la expectativa de encontrar un puesto de trabajo entre la juventud en paro ha subido 9 puntos en solo un año, pasando del 70% registrado en 2024 a un 79% en el estudio de 2025. Otro dato especialmente positivo es que la expectativa de empleo encajado, el relacionado con los estudios realizados, se mantiene en el 82%, el techo histórico alcanzado ya en 2024. También permanece inalterable en el 41% el índice de percepción del riesgo de pérdida o precarización del empleo tras lo peor de la pospandemia. Todo ello hace que, según López Sarachaga, la juventud perciba hoy un mercado laboral más dinámico y con más oportunidades que unos pocos años atrás. Esto se refleja en la expectativa de emigración forzosa, que baja del 10% en 2024 al 9% en 2025, manteniéndose en niveles muy reducidos y situando la alternativa de trabajar en el extranjero cada vez más como una opción vinculada a la experiencia o al desarrollo profesional.

Emancipación e hijos

Con todo, el escenario global de alta incertidumbre social y económica generada por la creciente tensión geopolítica a nivel mundial hace que se resienta la confianza de los jóvenes en el futuro. Por ello, la expectativa de emancipación truncada sigue al alza, pasando del 44% en 2024 al 45% en 2025. Se trata de una subida ligera, pero "suficiente para confirmar que el acceso a una vida autónoma continúa siendo el principal cuello de botella para buena parte de la juventud vasca", apuntan desde el departamento. Al hilo de ello, el director de Juventud y Emancipación prefiere ver la botella medio llena y destaca que un 55% de los jóvenes vasco sí considera que se va a poder emancipar a "corto plazo, en los próximo cinco años" y "a la edad deseada".

Íntimamente ligado al de la emancipación esta el índice de maternidad y paternidad postergada, que se sitúa en el 31%, un punto por debajo del 32% registrado en 2024. El dato sigue siendo elevado, pero introduce una evolución algo más favorable que la del año anterior. Al mismo tiempo, el deseo de tener hijos e hijas en el futuro alcanza al 74% de la juventud, el porcentaje más alto desde 2018, y la edad ideal para tener el primer hijo o hija se mantiene en 30,2 años.

La principal variación a la baja del informe aparece en el índice de confianza en el futuro, que desciende de 56 puntos en 2024 a 53 en 2025. El retroceso no responde tanto a una pérdida de confianza en la evolución personal como a una mirada más prudente sobre la situación futura de Euskadi y de la juventud como colectivo.

Juventud solidaria

Para Nerea Melgosa, "Aurrera Begira es una herramienta imprescindible para escuchar de manera directa a la juventud vasca", a la que ha definido como "solidaria". "No son tan individualistas y egoístas como queremos contar que son", ha dicho la consejera de Bienestar, Reto Demográfico y Juventud, destacando que los menores de 30 años "no solamente piensan en su situación, sino también en la del colectivo y dan importancia a la familia, a las amistades, a la salud física, pero también a la mental, y a lo que está pasando en el mundo".