El bienestar personal de la juventud vasca sube a 73 puntos en 2025 y la expectativa de empleo alcanza el 79%, frente al 70% de 2024, mientras que el 45% expresa su deseo de emanciparse, pero no considera probable hacerlo en un plazo de un año, y un 74% quiere tener descendencia en un futuro, pero el 31% cree que tendrá que postergar la maternidad o paternidad más allá de la edad deseada, que de media se sitúa en los 30,2 años, según las conclusiones del informe Aurrera Begira 2025.
La consejera de Bienestar, Reto Demográfico y Juventud, Nerea Melgosa, y el director de Juventud y Emancipación, Adrián López Sarachaga, han presentado este lunes los resultados de la edición 2025 de Aurrera Begira, la encuesta anual sobre las percepciones y expectativas de futuro de la juventud vasca de entre 15 y 29 años. Realizada del 2 al 26 de diciembre de 2025, el estudio ha contado con la participación de 2.727 jóvenes y ofrece una visión global del bienestar juvenil, el empleo, la emancipación y la confianza en el porvenir.
Según han destacado, el informe Aurrera Begira 2025 confirma que la juventud vasca mantiene una percepción "sólida" de su situación personal y "consolida" la recuperación iniciada tras la pandemia, especialmente en el ámbito del bienestar y de las expectativas laborales. Al mismo tiempo, han apuntado, el estudio vuelve a señalar que la emancipación sigue siendo el principal freno en los proyectos de vida juveniles y que la confianza en el futuro colectivo se "resiente en un escenario global de mayor incertidumbre social y económica".
Uno de los principales indicadores del estudio, el Índice de Bienestar Personal, alcanza en 2025 los 73 puntos sobre 100, un punto más que en 2024, cuando se situó en 72. El dato confirma una mejora por tercer año consecutivo y consolida la recuperación progresiva observada desde los descensos registrados tras la crisis sanitaria. La evolución refleja una juventud que valora de forma "cada vez más positiva" su situación cotidiana en aspectos como la familia, los estudios, la salud o las amistades.
También en el ámbito personal se mantiene una pauta estable, de forma que las personas jóvenes valoran mejor su propia situación que la realidad colectiva. En 2024, el Índice de Valoración del Presente alcanzó los 67 puntos sobre 100, dos más que en 2023, mientras que en 2025 ese indicador se sitúa en 65 puntos, de modo que retrocede respecto al repunte anterior, pero se mantiene en el nivel de 2023. Más que "un giro brusco", el dato apunta a "una estabilización tras la mejora del último ejercicio", han valorado los responsables del Gobierno vasco.
En paralelo, el informe vuelve a mostrar que la juventud valora mejor su situación personal que la realidad colectiva. El Índice de Valoración del Presente se sitúa en 65 puntos sobre 100, frente a los 67 de 2024. La situación personal recibe 73 puntos, mientras que la valoración de Euskadi alcanza 64 y la de la juventud como colectivo, 58.
El dato supone una corrección respecto al repunte registrado el año anterior, pero mantiene una pauta estable, que "las personas jóvenes confían más en su trayectoria personal que en la evolución del entorno compartido", ha señalado Adrián López.
En el detalle del bienestar, el informe identifica con claridad las principales fortalezas y retos a futuro. Así, la familia y la salud mental son los ámbitos a los que la juventud concede mayor importancia, con 89 puntos en ambos casos. También destacan la salud física, con 87 puntos, y las amistades, los estudios, el dinero y el tiempo libre, todos ellos por encima de los 80.
En términos de balance entre importancia y satisfacción, el dinero disponible sigue siendo el principal foco de malestar, con una diferencia negativa de 19 puntos entre la importancia que se le concede (83) y la satisfacción percibida (64). Tras él se sitúan la salud mental, con un decalaje de 15 puntos, y la salud física, el tiempo libre y el trabajo, con diferencias de entre 11 y 12 puntos.
EMPLEO
En materia de empleo, la comparación con el año anterior deja un saldo positivo. El riesgo de pérdida o precarización del empleo se mantiene en el 41%, el mismo nivel que en 2024, lo que sugiere estabilización tras los años más duros de la serie.
Más favorable es la evolución de la expectativa de empleo entre la juventud en paro, que sube del 70% en 2024 al 79% en 2025, alcanzando su mejor dato del periodo posterior a la pandemia. A ello se suma que la expectativa de empleo encajado se mantiene en el 82%, igualando el máximo histórico ya registrado el año anterior.
En esa línea, López ha indicado que la juventud percibe hoy un mercado laboral más dinámico y con más oportunidades que en los años inmediatamente posteriores a la pandemia. Ese "mayor optimismo" también se refleja en la expectativa de emigración forzosa, que baja del 10% en 2024 al 9% en 2025 y se mantiene en niveles muy reducidos.
De esta forma, ha apuntado Nerea Melosa, cada vez son más las personas jóvenes que contemplan trabajar en el extranjero como una opción vinculada a la experiencia o al desarrollo profesional, y no como una salida "forzosa".
EMANCIPACIÓN
La expectativa de emancipación truncada pasa del 44% en 2024 al 45% en 2025. Se trata de una subida ligera, pero "suficiente para confirmar que el acceso a una vida autónoma continúa siendo el principal cuello de botella para buena parte de la juventud vasca", han apuntado.
En ese sentido, Adrián López ha apuntado que un 55% de la juventud sí considera que se va a poder emancipar a "corto plazo, en los próximo cinco años" y "a la edad deseada".
MATERNIDAD
El Índice de Maternidad y Paternidad Postergada se sitúa en el 31%, un punto por debajo del 32% registrado en 2024. El dato sigue siendo elevado, pero introduce una evolución algo más favorable que la del año anterior. Al mismo tiempo, el deseo de tener hijos e hijas en el futuro alcanza al 74% de la juventud, el porcentaje más alto desde 2018, y la edad ideal para tener el primer hijo o hija se mantiene en 30,2 años.
La principal variación a la baja del informe aparece en el Índice de Confianza en el Futuro, que desciende de 56 puntos en 2024 a 53 en 2025. El retroceso no responde tanto a una pérdida de confianza en la evolución personal como a una mirada más prudente sobre la situación futura de Euskadi y de la juventud como colectivo.
JUVENTUD SOLIDARIA
La consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, Nerea Melgosa, ha subrayado que "Aurrera Begira es una herramienta imprescindible para escuchar de manera directa a la juventud vasca", a la que ha definido como "solidaria". "No son tan individualistas y egoístas como queremos contar que son", ha dicho.
En ese sentido, ha destacado "la valoración positiva respecto a tejido comunitario que tienen las personas jóvenes, que no son egoístas". "No solamente piensan en su situación, sino también en la del colectivo y dan importancia a la familia, a las amistades, a la salud física, pero también a la mental, y a lo que está pasando en el mundo", ha remarcado.