La especialista en ciberseguridad María Aperador (@mariaperador) ha lanzado una advertencia a través de su canal oficial de Instagram sobre una nueva oleada de estafas que circula en Facebook e Instagram. Según ha explicado la experta, los ciberdelincuentes están "diseñando páginas web que suplantan a marcas de moda locales". Estas webs presentan una apariencia totalmente profesional, pero Aperador ha sido tajante al afirmar que "ninguna de ellas existe en la realidad". Los delincuentes utilizan "descuentos increíbles y testimonios falsos para atraer a las víctimas, llegando incluso a emplear fotografías generadas por inteligencia artificial" que muestran fachadas de tiendas inexistentes para dar una falsa sensación de seguridad.

El peligro de estas plataformas no reside únicamente en la pérdida del dinero de la compra. María Aperador ha señalado que, en caso de realizar un pedido, lo más probable es que el cliente reciba un producto que no tiene relación con lo anunciado o, directamente, no reciba nada. Sin embargo, el riesgo mayor es el robo de información sensible; la experta ha alertado de que estos sitios "se quedan con el nombre, los apellidos, la dirección y los datos bancarios" de los usuarios, lo que abre la puerta a futuros fraudes mucho más graves.

Detectar estas estafas a simple vista es, según sus palabras, "muy difícil", ya que están diseñadas para replicar la estética de los comercios legítimos. Por este motivo, la especialista ha recomendado "no fiarse de las apariencias y ha sugerido el uso de herramientas de verificación".

Chica usa el móvil Freepik

Finalmente, la experta ha animado a los consumidores a estar más alertas que nunca ante ofertas que parezcan demasiado buenas para ser ciertas en redes sociales.

¿En qué fijarse?

A la hora de determinar si una web es fiable, es importante prestar atención a varios aspectos que pueden marcar la diferencia entre una fuente rigurosa y otra poco fiable. En primer lugar, conviene identificar quién está detrás del sitio, es decir, si existe una autoría clara, una organización reconocible o datos de contacto verificables, ya que las páginas anónimas o sin información corporativa suelen ser menos fiables. También es clave analizar la calidad del contenido, observando si el texto está bien redactado, sin faltas de ortografía o errores graves.

Otro punto fundamental es comprobar si la información está actualizada y respaldada por fuentes, es decir, si incluye enlaces a estudios, documentos oficiales o medios reconocidos que permitan verificar los datos. Asimismo, el diseño y la seguridad de la página pueden dar pistas: una web fiable suele contar con protocolo seguro (https), una estructura clara y no abusa de la publicidad intrusiva o engañosa. Además, es recomendable revisar si el sitio distingue entre información y opinión, separando claramente los contenidos editoriales de los publicitarios. Por último, un buen hábito es contrastar la información con otras fuentes para ver si diferentes medios coinciden en los datos, ya que esto refuerza la credibilidad. También puede ayudar comprobar la reputación del sitio en internet o ver si ha sido citado por otras páginas de confianza.