Fue una mañana agitada la de ayer en Bilbao. Agitada en lo cultural. Y que da buena medida de que el Botxo lo es cada vez menos.
Un día después de que fuera inaugurada la impactante reforma de Euskal Museoa en el Casco Viejo, el Ensanche era escenario de la primera visita, la de personalidades, a la nueva sala Alkar Contemporary. Techos muy altos, espacios amplios, metal, piso de hormigón pulido, estudiada iluminación y distintas alturas para albergar una colección impactante. El espacio acoge la muestra inaugural ‘On Being Human’, una cuidada selección de más de 50 obras de creadores vascos e internacionales. El proyecto, que nace de la iniciativa de los fundadores Yolanda Zugaza y Fernando Arriola tras dos décadas de coleccionismo, ofrece visitas guiadas a partir del 16 de junio.
Durante la mañana de ayer pasaron por las salas la vicelehendakari Ibone Bengoetxea; la presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, Ana Otadui; la diputada foral de Cultura, Euskera y Deporte, Leixuri Arrizabalaga; el concejal de Obras, Planificación Urbana y Proyectos Estratégicos, Asier Abaunza; el concejal de Cultura y Gobernanza del ayuntamiento de Bilbao; Gonzalo Olabarria; o directora general de Cultura de la Diputación Foral, Begoña de Ibarra.
Estuvieron Miguel Zugaza, director del Museo de Bellas Artes; Miren Arzalluz, directora del Guggenheim Bilbao ;Amanda de la Garza, subdirectora del Museo Reina Sofía; Mikel Chillida, de Chillida Leku Museo; Beatriz Herráez, directora de Artium Museoa; o Maribel López, directora de ARCO, entre otras muchas personas dedicadas al arte la gestión cultural, además de Juan Herreros, arquitecto responsable de la reforma del espacio.
Otón de Habsburgo
Poco después, en la clásica primera planta de la Sociedad Bilbaina, toda madera, alfombrón y pinturas al pastel de Manuel Losada, recuperaban la vida y legado de Otón de Habsburgo. El encuentro fue impulsado por la fundación que mantiene la memoria del príncipe centroeuropeo. Un hombre enamorado de Lekeitio, donde creció como exiliado junto a sus hermanos y su madre, la emperatriz Zita. El acto, que contó con el apoyo de la embajada de Hungría y el consulado, reunió a buen número de personalidades.
El doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Deusto, José Luis Orella, disertó sobre la figura del protagonista del acto, centrándose en su importancia histórica, su conexión personal con Euskadi, su participación en el inicio del europeísmo en España y su función como puente entre la Europa occidental y oriental tras la caída del telón de acero.
Tuvieron un papel central en el evento el archiduque Jorge de Habsburgo-Lorena, hijo de Otón, así como el cónsul honorario de Hungría e Bilbao, Juan Carlos Pérez Unzueta, y su esposa María Kovesdi , a quienes acompañó el presidente de la Sociedad Bilbaina, Juan Ignacio Goiria. Junto a ellos, Laura Balasz, Judith József, Szilveszter Dékány, Bence Kocsev, Józseg Balázs y Fejérdy Gergely.
Acudieron la teniente de alcalde Amaia Arregi y el concejal Iñigo Zubizarreta. Estaba prevista la asistencia de los diputados forales Amaia Antxustegi y Ager Izagirre.
El cuerpo consular se dejó ver en las personas de Tomás González, de Brasil; José Manuel Zaldo, de Marruecos; y Carlos Lerchundi, de Sudáfrica; así como Juan Borregales, adjunto al cónsul de Venezuela.
También se acercó el presidente del Bizkai Buru Batzar, Iñigo Ansola.