Hasta que llegó el momento de encender las bengalas azules junto a la ría, andaba todo el personal saludándose. Y jugando. El monitor Iván Sainz supervisaba el ‘encesta bolas’, las grandes mesas del ‘quién es quién’, los aros de colores que se lanzaban a los pivotes y los paneles del cuatro en raya. El air-jokey era de lo más demandado.
Entre 200 y 250 mujeres y hombres de todas las edades, la mayoría procedentes de 30 centros distribuidos por Bizkaia, lo pasaban en grande en el espacio señalizado por llamativos globos azules. Había quienes reciben los servicios de la Asociación de Familias de Personas con Trastorno del Espectro Autista de Bizkaia (APNABI), así como personal de la entidad y familiares.
El motivo del encuentro, los globos, la zarabanda y el humo que teñiría el cielo de un azul brillante era que celebraban el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo. En los calendarios está fijado el 2 de abril, pero este año cae en fiesta y la organización que preside Mikel Pulgarín decidió adelantar el evento un día..
Maru Iglesias, Mario Martínez, Agurtzane Ostolazaga y Angel Gonzalo aprovechaban para posar con cascos, sombreros y boas de colores en el espectacular fotomatón que manejaban Jon Sendoa y Mireia Navarro.
Todo sucedía a los sones de la incansable comparsa Sama Siku que bailaba Zaira Cortés con aire rumbero. Tocaban trompetas, tubas, trombones y atabales Zuriñe Benítez, Alberto y Cristóbal Asla, Oskar Rodríguez, Jon Olabarrieta, Mikel Pildain, Egoitz Trebolazabala, Asier Bilbao, Jennifer Martínez y Cristina Moreno Ruiz. “Hasta las una del mediodía o así estaremos animando”, dijeron. Y se arrancaron con una de Kortatu. Lo llamamos comparsa porque somos de Bilbao, pero se trata de una brass band en toda regla.
Lo pasaron en grande Tomás Zuazola, Julen Mesa, Adrián García, Aitor Butrón, Adrián Usía o José Félix Baranda.
La diputada foral de Acción Social, Amaia Antxustegi, asistió al acto central, que consiste en el encendido de llamativas bengalas azules.
Prestaban atención trabajadoras y trabajadores de APNABI como Amaia Fernández, Tatxen Múgica, Haydee Lobato, Paula Scheroff, Ohiane Vázquez, Sheila López, Ainhoa Basarrate, Aretha Dearman, Ariane Cenicero, Paula Santos, y un Pablo Guerrero que puso este trabajo muy fácil.
Estuvieron en el evento las psicólogas June Peña e Isabel Expósito. Y familiares como Mireia Varela y Victoria Vivar.
Acudieron la diputada foral de Acción Social, Amaia Antxustegi; el ya citado presidente de APNABI; y el gerente de la entidad, Natxo Ruiz; así como la directora financiera, Mireia García Blave; además de integrantes de la junta directiva como Manu Ibáñez de Aldecoa y Manuela Sánchez, quien formó parte del área de Necesidades Educativas Especiales del departamento de Educación del Gobierno Vasco; o Eguzkiñe Etxabe, anterior directora educativa de APNABI y colaboradora voluntaria.
Apoyaron el acto, entre otros, Valeria García-Landarte, directora de FEVAS-Plena Inclusión Euskadi; Elías Leguina, gerente de ASPACE y José Hilario Castillo, vicepresidente de la misma entidad.
A las doce del mediodía prendieron una decena de bengalas. El aire sobre el Arenal se volvió de un azul muy intenso. Un instante llamativo. Pero lo importante es el mensaje a favor de las personas con Trastorno del Espectro Autista que comunica esa enorme columna azul.
Para recalcarlo, APNABI organiza una jornada divulgativa el 15 de abril en la Universidad de Deusto, que contará con la participación del doctor Joaquín Fuentes y la profesional de la educación Leire Flor.
Como broche final a este mes de sensibilización, el domingo 19 de abril se celebra en Santurtzi la gran marcha solidaria Autismoa Martxan! . La cita comenzará a las 10:30 en el Puerto Pesquero. Con esta iniciativa APNABI aspira a reunir a 1.500 personas para reivindicar el sentido de pertenencia al colectivo e impulsar su visibilidad y plena inclusión en la sociedad. La inscripción se puede formalizar, hasta el próximo 15 de abril, a través de la web de la asociación.
APNABI, que pronto cumplirá 50 años, ofrece apoyo y oportunidades a más de 2.200 personas con autismo y 2.000 familias asociadas, gracias a un equipo que supera los 450 profesionales y la colaboración de centenares de agentes del entorno.