La web Paradores.es publicita textualmente: “De norte a sur y del este al oeste. En cada rincón de España encuentras un Parador para ti”. Sin embargo, Bizkaia, como en el año 1936 en Elorrio, Durango o Gernika, se resiste a lo autocalificado como “nacional”. De hecho, es el único territorio histórico del Estado que no cuenta con esta oferta de turismo.

Según el Instituto Cervantes, un Parador Nacional de Turismo es un hotel español de alta calidad, gestionado por una empresa pública, que se distingue por situarse en edificios de alto valor histórico-artístico (castillos, palacios, monasterios) o en enclaves naturales singulares. La red busca preservar el patrimonio, potenciar el turismo cultural y gastronómico, y ofrece alojamiento de tres a cinco estrellas. El primero se abrió como tal en 1928; esto es, la cadena cumplirá un siglo en el plazo de dos años. Su patrimonio actual es de 320,5 millones de euros. Tiene como propietario a Patrimonio del Estado y más de 5.000 personas empleadas. Tras la inauguración del primer establecimiento el 9 de octubre de 1928, se constituyó la denominada Junta de Paradores y Hosterías del Reino. Aquel primer Parador Nacional lo impulsó el Marqués de la Vega-Inclán en la sierra de Gredos.

Palacio Iturri

La última Vizcaya que existió así con esta grafía, es decir, la franquista, proyectó un Parador Nacional en Elorrio en los años 60. El BOE lo reflejó y el propio Fraga Iribarne, al frente del Ministerio de Información y Turismo, acudió a la villa a informar de que se invertirían 12,5 millones de pesetas para tal empresa. El edificio de titularidad municipal señalado fue el denominado entonces como Yturri. Los plazos avanzaban hasta que aquello se volatilizó. Ocurrió a diez años de la muerte del dictador.

Aquel proyecto frustrado del Palacio Iturri –hoy Casa de Cultura abierta al pueblo– fue también reflejo del desarrollismo clasista franquista y de la utilización del patrimonio histórico como escaparate turístico promovido desde el Estado. La declaración de Elorrio como Conjunto Monumental Histórico-Artístico en 1964 impulsó la operación. Un año después, la revista local Arguiñeta anunciaba ya la compra del edificio para instalar un “Hostal o Parador Nacional dentro de una estrategia institucional de lanzamiento turístico” de la villa.

El Palacio Iturri, uno de los principales ejemplos de arquitectura civil barroca de Elorrio y ligado históricamente a familias enriquecidas por el comercio del hierro y las rutas mercantiles con Sevilla y América, pasó de manos parroquiales al Ayuntamiento y posteriormente al Estado con la condición de que las obras concluyeran en un máximo de cinco años y el uso hotelero se mantuviera durante al menos tres décadas. El proyecto llegó al BOE en 1969.

Jesús Iruarrizaga con uno de los camiones de la empresa. Archivo familiar

Sin embargo, las obras avanzaron lentamente durante los años setenta entre retrasos, dificultades económicas y cambios administrativos hasta quedar paralizadas definitivamente. El edificio permaneció abandonado durante décadas y el Parador nunca llegó a existir. En ese contexto, el elorriarra Javier Iruarrizaga y su madre, Pilar Landaburu, recuerdan a DEIA las consecuencias económicas del proyecto. Explican que la empresa familiar Tomás Landaburu trabajó en las primeras fases de la obra, adelantando incluso dinero para materiales en la construcción, el gasto de gasolina en viajes o pagar a sus empleados, entre otros: “Hacían portes con sus camiones e, incluso, adelantaban el dinero de materiales como arenas utilizadas en la construcción. Y de pronto se paró el proyecto y el Ministerio dejó un pufo a mi familia de 100.000 pesetas de las de entonces, que estamos hablando de los años 60”.

Su hijo, Javier Iruarrizaga, añade que la firma tuvo que reclamar el dinero en Madrid y en Bilbao, donde solo lograron recuperar una parte: “Consiguió en Bilbao, en Gobernación Civil, únicamente que le devolvieran el 25% de lo gastado, un total de 25.000 pesetas. Por lo que le dejaron un cañón de 75.000 pesetas”, lamentan.

Iruarrizaga recuerda además la determinación de María Uribarrena, conocida en Elorrio como María Lebrón, que incluso viajó “ella sola” a Madrid para reclamar lo adeudado y se reivindicó en distintas instancias: “Presionó tanto allí como en Bilbao”. Y apostilla la frase con la que ella solía reaccionar al ver a Fraga en televisión: “Andas demasiado recto para el dinero que debes”. El relato familiar se completa con una reflexión más amplia sobre el alcance del caso: “Como a nuestra familia, a otras muchas, porque el parador se hizo, pero no se llegó a abrir”. Con el paso del tiempo, el inmueble acabó teniendo un destino distinto al previsto: regresó a titularidad municipal en 1996 y, tras ser rehabilitado, abrió en 2007 como Casa de Cultura Iturri.

En el presente, el debate sobre Paradores vuelve a escena. En 2025, se conoció que el Senado aprobaba en Madrid un proyecto de Parador Nacional en la villa. La iniciativa contó con los votos a favor del PP y del PNV y la abstención del PSOE. Se barajaron tres posibles edificios: Pinondo Etxea –que según el PNV será una Casa de Cultura tras existir ya un anteproyecto en marcha–, el antiguo Hospital de Durango –recién impermeabilizado– y el Palacio Garai. Los tres inmuebles están actualmente cerrados. El objetivo político fijaba su apertura en 2028.

Bizkaia continúa así siendo el único territorio del Estado sin Parador y uno de los edificios más emblemáticos de Elorrio terminó convertido no en un hotel institucional para visitantes de paso pudientes, sino en un espacio cultural abierto a toda la ciudadanía.