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Otxomaio a través de la historia de sus gigantes y cabezudos

Las primeras figuras surgieron en la década de los 50 y han sido recuperadas y se ha ampliado su número gracias al empeño de Bihotza Konpartsa

Otxomaio a través de la historia de sus gigantes y cabezudosAyuntamiento de Orduña

Orduña está de fiesta. Las calles de la ciudad son, desde el pasado jueves, un hervidero de actividad, alegría y animación en una edición de los populares Otxomaio que, más que nunca, tienen a la cultura y al patrimonio como protagonistas. El pregón fue leído por la Santa Escuela de Cristo, en reconocimiento a sus 350 años de historia; el txupinero fue Txomin Robina a título póstumo por su aportación al cuidado y preservación de los gigantes y cabezudos; y Bihotza Konpartsa, encargada de sacar y hacer bailar a estos personajes festivos, está celebrando sus Bodas de Plata.

Según la documentación de la exposición conmemorativa que se puede ver hasta el 17 de mayo en la Alhóndiga, el origen de estas emblemáticas figuras orduñesas se remonta al 18 de agosto de 1954 cuando el Consistorio , en sesión plenaria extraordinaria, decide sacar a concurso la adquisición de una pareja de Gigantes Reyes para los festejos del 9º Aniversario de la Coronación de la Virgen de la Antigua. Es así como el 5 de septiembre de ese año tiene lugar su presentación pública y oficial.

Una segunda pareja fue encargada por en 1971, esta vez caracterizada como baserritarras de la zona y vestidos con trajes típicos regionales con el objetivo de contrarrestar el carácter regio de los primeros. A partir de ese momento, esta cuatro figuras conviven conjuntamente protagonizando pasacalles por el casco urbano de Orduña hasta la década de los 80.

Sin embargo, la pareja de Gigantes Reyes fue perdiendo fuelle, por su deterioro y mayor peso, hasta quedar relegada al olvido y guardada en dependencias municipales. Por contra, los baserritarras van cobrando mayor protagonismo en diferentes eventos, hasta que en 1991 sufrieron graves destrozos a causa de un acto vandálico y desaparecen de la vida pública y festiva de Orduña.

Recuperación con Bihotza Konpartsa

Un punto de inflexión para la recuperación de este patrimonio llegó en 2001 con el nacimiento de la asociación socio-cultural Bihotza Konpartsa. Su primer cometido fue la recuperación de la pareja de Gigantes Reyes que fueron sometidos a una primera restauración en el taller Kukubiltxo que se completó en 2005 en el taller de Xabier Garate donde se modificó íntegramente su vestuario.

En ese segundo estudio de recuperación artística y artesanal, Bihotza Konpartsa decide adquirir, en 2004, su propia pareja de gigantes baserritarras con trajes vascos representativos de los bailes ‘ezpata-dantza’ y ‘arku-dantza’. La familia de figuras festivas de gran tamaño se amplió en 2016 con una nueva pareja de dantzaris de los bailes tradicionales ‘makil-dantza’ y ‘zintza-dantza’.

El icónico Bihotza

Mención aparte merece Bihotza. Es en el año 1978 cuando la Comisión de Fiestas decide instaurar a Don Pantaleón Aguinaga Olabarria, último txistulari municipal conocido popularmente con el sobrenombre de ‘Bihotza’, como figura representativa de los Otxomaio. De ahí surgió la creación y confección de un muñeco para ser paseado por las calles de la ciudad y que fuera quemado en fin de fiestas.

Bihotza Txiki

Así fue hasta 2005. Para evitar la construcción todo los años de un nuevo gigante, Bihotza Konpartsa decide encargar una figura más txiki que aparece, desde entonces, en la balconada de la Casa Consistorial durante el lanzamiento del txupinazo y es convertido en ceniza en el acto de clausura de los festejos.

Comparsa de cabezudos

Hay constancia documental de que en la década de los 50 existían en Orduña un grupo de cabezudos: Oremo, Negro Rafael y sus consortes ‘Tinita’ y ‘Tilma’. Fiel a su objetivo fundacional de defensa y recuperación de la imaginería festiva orduñesa, Bihotza Konpartsa encarga en 2013 la recuperación de estos personajes al Taller de Xabier Garate.

Los cuatro antiguos cabezudos fueron recuperados en 2013

Pero, la creación de una comparsa propia de cabezudos comenzó una década antes con el diseño de la figura de ‘El Sereno’ con la imagen del recientemente fallecido Txomin Robina Eguiluz, antiguo bibliotecario municipal y verdadero germen de la agrupación Bihotza Konpartsa. Fue un reconocimiento a su dedicación al cuidado y mantenimiento de las figuras festivas.

Txomin Robina con su cabezudo 'El Sereno'

El grupo de cabezudos ‘de carne y hueso’ se ha ido completando con ‘Zazpi Zapi’ en recuerdo a Benita Calleja Arcedo, una singular mujer conocida como ‘Siete pañuelos’. Beata y solterona, no dudaba en liarse a bastonazos para defender la moralidad y la decencia de la época.

La simpática Benita 'Zazpi zapi'

Este simpático cabezudo salió, por primera vez, en 2013 y en 2017 fue presentado en sociedad ‘Morrillo’, una colaboración con la Comisión de Fiestas de San Roque para honrar a Joaquin Ibañez Aguinako, alma mater de las fiestas de este barrio de Orduña. A todos ellos hay que sumar a ‘Batibomba’, la mascota infantil que surgió en 1997 y fue recuperada en 2004 y ‘Sabina’, la bañista del Balneario