“La FP Básica de Cocina me ha reconectado con los estudios”. Unai Tajer sabe de qué habla cuando se refiere a esta formación. Abandonó la ESO porque “apenas iba a clase” pero ahora ya está cursando el Grado Medio de Formación Profesional, en el centro Peñascal. Esta opción la eligió tras su paso por la FP Básica. “Elegí Cocina porque en mi familia trabajan en este sector, aunque al principio fue como excusa pero es un ámbito que también usas en casa”, explicó ayer este joven durante la presentación del balance de Hetel (la Asociación de Centros de Formación Profesional de Iniciativa Social de Euskadi). La experiencia de Unai se completó con un Erasmus de un mes en Palermo (Italia) y la posibilidad que le brindó la FP Básica la ha aprovechado ya que tiene intención de comenzar a trabajar y, posteriormente, lograr el título de Técnico en Química.
Unai es sólo uno de los miles de ejemplos de estudiantes que encuentran en estos estudios una vía laboral y de inclusión social. Según los datos que han aportado Julen Elgeta, presidente de Hetel, y Roberto García, director del centro Peñascal de Bilbao, desde 2020 a 2025 el número de alumnos que han optado por la FP Básica se ha incrementado en un “20%”, pasando de unos 2.000 estudiantes en 2020 a los 2.482 el año pasado.
"Me hizo ilusión cuando me ofrecieron ir de Erasmus a Palermo"
Ese primer paso formativo tienen continuidad en el Grado Medio ya que el “20% del alumnado” de estas enseñanzas provienen de la FP Básica. Según ha expuesto Elgeta, estos estudios son cada vez “más importantes y cuentan con una mayor diversidad” de escolares. Los perfiles que recalan en los centros de Formación Profesional Básica son muy diferentes pero tal y como precisaron ayer “el 15% del alumnado presenta necesidades educativas especiales, el 22% de ellos no ha estado escolarizado previamente en la ESO y el 18% recibe atención de los servicios sociales”.
Cada alumno tiene su “itinerario personal” porque el “28% no sabe ni euskera ni castellano” por lo que la función de la FP Básica adquiere otra realidad: ya no es sólo formarse a nivel académico, sino obtener los recursos para desenvolverse en el día a día. “Es una herramienta social”, ha asegurado García quien detalló que este curso ya no habrá los problemas que hubo en anteriores cursos porque “por razones de edad o por extranjería, el 21% del alumnado no podía realizar prácticas en las empresas”.
Experiencias
Si Unai es un ejemplo para estudiantes que debutan en el primer curso de la FP Básica todavía lo es más Osarobo Osunde, que a sus 21 años continúa formándose en el Grado Superior de Diseño de Fabricación Mecánica. “Comencé con la Básica y continúe con el Medio, todo de fabricación mecánica”, ha explicado el joven estudiante de Maristak Durango, que durante su trayectoria en el Grado Medio pudo participar en el programa de Formación Dual, experiencia que espera repetir a la hora de hacer las prácticas de la etapa superior.
"Comencé con el Grado Básico, continué con el Medio y ahora estor con el Grado Superior de Formación Profesional de Diseño de Fabricación Mecánica"
Osarobo ha continuado con la rama de formación que comenzó hace unos años. Y la Formación Profesional Básica de Mecanizado también fue la puerta de entrada para Garoa. “Me gustó mucho esa formación pero no me veía trabajando de eso”, ha expresado la joven que buscó otra salida para encontrar unos estudios que se adaptaran mejor a sus expectativas. Y ahí apareció el Grado Medio de Gestión Administrativa, que cursa en Maristak de Durango.
Las voces de los alumnos también las representó Sugoi, que se decantó por la Formación Profesional Básica de Cocina, impulsado por la experiencia que tenía en casa. “Mi aita tiene un bar y cuando termine mis estudios quiero trabajar con él ayudando a preparar los pintxos”, ha detallado el joven.
Heterogeneidad
La diversidad es una realidad en las aulas de los centros que imparten Formación Profesional Básica. “En los centros que están en Hetel dependiendo de qué centro hablemos puede que el alumnado del grado básico sea en un 60% de procedencia migrante y el 40% autóctonos. En otros puede que el 100% de los estudiantes sean autóctonos”, han precisado Elgeta y García, quienes también incidieron en la realidad de franjas de edades ya que “antes la FP era una vía de menos prestigio pero ahora es una salida para el aprendizaje a lo largo de la vida” por lo que en las clases hay gente muy joven y alumnos más mayores, que encuentran en la FP Básica una vía de reinclusión laboral.
No en vano, los 21 centros de Formación Profesional Básica de Hetel ofrecen 81 líneas de estudio. Y esta posibilidad de reciclarse profesionalmente es una buena opción ya que el 20% de los alumnos accede directamente al mercado laboral y de ese porcentaje, el 54,3% logra la inserción laboral seis meses después de haber finalizado sus estudios. “Queremos minimizar el abandono escolar y propiciar un mayor porcentaje de alumnado que pase a Grado Medio y así mejorar en su futuro la inserción laboral”, ha sentenciado Julen Elgeta.