Es frecuente identificar el salón como el lugar de más riesgo de la casa en caso de incendios con víctimas mortales. Sin embargo, el informe elaborado por el Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes (OPRA) y Lagun Aro refleja que es el dormitorio el lugar donde se producen los siniestros con más fallecidos: un 40%, seguido del salón (un 33%) y la cocina (un 23%).
Además del cambio de usos –“hasta hace no muchos años los dormitorios tan solo se usaban por la noche”, se indica–, también ha aumentado la electrificación de estos. “La electrificación de los dormitorios se limitaba a una lámpara en el techo y a una lámpara de reducida potencia en cada mesilla. Ahora, en ellos se encuentran, además de alumbrado, calefactores de gran potencia, televisiones, equipos de música, la manta eléctrica y el lugar preferente de la casa para cargar el teléfono móvil o la tablet. La instalación de una casa antigua no está preparada para soportar tanta carga eléctrica. Esto provoca que se generalice la utilización de regletas con peligro de ser recargadas en su capacidad”, advierten los autores del informe.
Atención a los caseríos
Aunque la mayoría de víctimas mortales de incendios se registran en viviendas colectivas (un 58%), el informe dedica un capítulo específico a los caseríos. Y es que prácticamente la mitad de las personas fallecidas en hogares unifamiliares encontraron la muerte en estas viviendas tradicionales.
La intoxicación por gases y humo es la principal causa de muerte (58%), seguida por las quemaduras (31%) y los traumatismos (13,10%). "Es importante trasladar a la población que los gases del incendio producen muchas de las muertes para que, en un incendio, intentando escapar del mismo, no se aventuren a atravesar vías de evacuación o escaleras que estén invadidas por humo o gases pues les puede provocar la muerte, aunque no haya fuego", se recomienda.
Respecto a las causas, el 60,5% de los incendios se generan por fumar, por causas eléctricas y por los aparatos productores de calor.
El 20% de las personas fallecidas en incendios de viviendas tenía alguna discapacidad, una condición que repercute tanto en una menor percepción sensorial como en una menor movilidad.