Desde este lunes, las estaciones de servicio de Bizkaia están viendo cómo se forman largas colas de vehículos ante el temor de conductores de que el conflicto bélico en Oriente Medio, centrado en la escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán, dispare los precios de los carburantes.
Y es que, el precio del petróleo se disparaba más de un 8% antes de la apertura de las Bolsas europeas tras el ataque lanzado este fin de semana por Estados Unidos e Israel sobre Irán y su impacto en el estrecho de Ormuz, por donde circula en torno a una quinta parte del petróleo mundial. Aunque apenas el 5% del petróleo y el 2% del gas natural licuado (GNL) que llega al Estado transita por el Estrecho de Ormuz, el impacto indirecto podría ser relevante.
Aún así, la incertidumbre por lo que pudiera pasar ha hecho que tanto la jornada del lunes como la de este martes estén marcadas por imágenes de largas filas de coches en una gran cantidad de gasolineras, con muchos conductores esperando para repostar ante la posibilidad de que los precios suban de manera significativa. Algunas subidas ya han comenzado a notarse, ya que muchas estaciones de servicio han visto aumentado el precio del litro en cinco céntimos. Por ello, las estaciones de servicio más baratas están viendo cómo crece su clientela.
Desde el Gobierno español, el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha asegurado que están haciendo un seguimiento de los precios para evitar movimientos especulativos, aunque ha insistido en que aún es pronto para saber el efecto que la guerra en Irán va a tener en el día a día de los consumidores.
Estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz es la principal ruta de transporte de petróleo y gas del mundo. Por ahí transita alrededor de uno de cada cinco barriles de petróleo, y cualquier interrupción en esta vía tiene un impacto inmediato sobre la economía mundial, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés). Tras el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán, el estrecho de Ormuz se encuentra en el centro de atención de la economía global, y reaparece la pregunta de qué ocurriría si su cierre se prolongase en el tiempo.
En la práctica, Ormuz funciona como una puerta muy estrecha por la que debe pasar casi todo el petróleo y el gas que sale del golfo Pérsico hacia el resto del mundo, partiendo desde este punto las exportaciones de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos e Irán, los grandes productores de la región. La mayoría de los volúmenes que transitan por el estrecho no dispone de rutas alternativas para salir de la región, según la EIA.