Si es cierto que nunca llueve a gusto de todos, menos aún cuando se trata de establecer un tributo como el impuesto turístico que llegará a Bizkaia este año. Los municipios del territorio, sobre todo los que soportan una mayor presión turística, han recibido con satisfacción el inicio de su tramitación, porque les ayudará a sufragar los gastos extraordinarios que les generan los visitantes; desde el sector, los establecimientos recelan de una nueva carga impositiva a la que no ven un objetivo concreto y no consideran necesaria en el territorio.
Bermeo es uno de los municipios con mayor presión turística de Bizkaia. Con 1.385 plazas de alojamiento, por encima de Sopela (1.140) o Getxo (1.188), más del doble de las de Bakio (625) y el triple que en Lekeitio (572), recibe cada verano a unos 15.000 visitantes, sobre una población de algo más de 17.000 vecinos. No es de extrañar que esperaran como agua de mayo este impuesto. “Estamos deseando que se ponga en marcha”, reconoce su alcaldesa, Nadia Nemeh. Y es que, pese a reconocer que “en los lugares donde se ha puesto en marcha no ha conseguido frenar la presión turística, porque suelen ser tasas relativamente pequeñas”, sí valoran muy positivamente el “repago” que estará obligado a abonar el turista “por los servicios que utiliza cuando está aquí”.
“No es justo que a los vecinos se les duplique o triplique la tasa de basuras y los turistas no hagan una aportación”
Lo ilustra con un ejemplo. “En 2022 los ayuntamientos tuvimos que modificar la tasa de basura, entre otros, por el principio de que el que contamina paga. En muchos municipios se ha duplicado e incluso triplicado la tasa que se estaba cobrando hasta ahora. A mí me parece poco justo que a nuestros vecinos se les duplique o triplique la tasa y el que viene de fuera, utilizando los mismos servicios, no hagan una aportación”, razona. En el caso de esta localidad costera, a los que pernoctan en ella se une “muchísimos” turistas que solo pasan el día recorriendo sus calles o el cercano Gaztelugatxe. Y aunque es “muy temprano” para saber cómo se plasmará en su propia ordenanza proporcional, Nemeh considera vitales tanto la proporcionalidad como las bonificaciones. “No tiene la misma capacidad económica una persona que viene a un hotel de cinco estrellas que a un camping; la cuantía debe ser diferente dependiendo de la capacidad económica del turista. Y a través de las bonificaciones, cada municipio va a poder determinar qué tipo de turismo quiere o puede promocionar. Aquí apostamos por el familiar y el relacionado con el deporte y la naturaleza; están establecidas unas horquillas pero deberían ser más abiertas. No vale el café para todos porque cada municipio y comarca tiene sus características turísticas propias”, argumenta.
Barakaldo y Bilbao
Barakaldo, la segunda gran plaza alojativa del territorio solo por detrás de Bilbao, con 2.510 camas, lo va a abordar en la Mesa de Turismo que conforman el propio Ayuntamiento, la Diputación, Bilbao Metrópoli 30, BEC, el Hotel Puerta de Bilbao o las asociaciones de comercio. El Consistorio bilbaino también va a “estudiar bien” el anteproyecto que se ha sometido a exposición pública. Otros municipios, como Igorre, lo harán en el seno de la ADR Gorbeialde, en la que también participan Arantzazu, Arakaldo, Areatza, Arrankudiaga, Arrigorriaga, Artea, Basauri, Bedia, Dima, Etxebarri, Galdakao, Lemoa, Otxandio, Orozko, Ubide, Ugao-Miraballes, Orduña, Zaratamo, Zeanuri y Zeberio, según confirmó su alcaldesa, Olatz Urkiza.
Desde la Asociación de Municipios Vasco Eudel se remiten a la valoración “positiva” que ya realizaron el pasado mes de octubre, destacando principalmente la autonomía local a la hora de “modular” el tipo impositivo en función de su realidad socioeconómica y el retorno a las arcas municipales de ingresos por una actividad que también les genera “gastos por conceptos como limpieza, seguridad o mantenimiento urbano. Los ingresos derivados de la actividad turística se destinarán a los servicios e infraestructuras de nuestros pueblos y ciudades, para seguir mejorando la calidad de vida de sus vecinos así como la experiencia de quienes visitan nuestras ciudades”, según su presidenta, Esther Apraiz.
"Pérdida de competitividad"
Una satisfacción que choca frontalmente con la sensación que este nuevo tributo ha generado en el sector. Con toda la “cautela”, al “no saber de momento cuál va a ser el texto final”, el gerente de la Asociación de Hostelería de Bizkaia, Héctor Sánchez, recuerda que ya en su momento mostraron su desacuerdo con el establecimiento del impuesto. “En un territorio en el que no existe una masificación turística supone una pérdida de competitividad respecto a otros territorios limítrofes que no lo tienen implantado”, advierte, aunque entiende que ese incremento en el coste de la estancia “no va a afectar a un establecimiento pequeño, con clientes que ajustan más el precio, que a un hotel de mayores dimensiones que tiene más capacidad para repercutir”. Asumiendo que la norma foral saldrá adelante y que el impuesto se terminará aplicando, desde el sector entienden que los ingresos que se recauden “deberían destinarse al ámbito turístico” y que esa distribución “no solo debería decidirlo la Administración, sino que también deberían participar las empresas privadas que son los que van a hacer de recaudadores”.
“Supone una pérdida de competitividad respecto a otros territorios limítrofes que no lo tienen implantado”
Su redacción actual les genera dudas, por ejemplo, entorno a que también los vizcainos estarán obligados a abonar el impuesto en su propio territorio e incluso localidad, “no debería ser así”, o los viajes vinculados a los congresos y la actividad empresarial. “¿Por qué tienen que pagarlo?”, cuestiona. Por no hablar de lo difícil que puede ser “controlar en una vivienda turística cuántas personas están alojadas”, o los viajes por motivos de salud. “Si un hotel recibe un justificante, no cobra el impuesto y luego no es válido, ¿a quién se le van a pedir cuentas?”, se pregunta.
"Reflexión profunda"
Los hoteles comparten muchas de esas consideraciones. El director del Ercilla, Iñaki Etxeguren, cree que este proceso debería marcar un “punto de inflexión” para abordar un debate “global, una reflexión profunda, sobre qué proyecto turístico queremos para Euskadi. Nos hemos saltado un paso”. Sobre el tributo en sí, advierte de que en Bizkaia existen diferentes flujos de turismo –el corporativo, el de los grandes eventos y el individual– y cada uno de ellos tiene una realidad diferente, “y se está tratando a todos igual. Quizá al individual sea al que menos le va a doler el bolsillo pero el corporativo tiene una tarifa cerrada y normalmente está pactada con las empresas que tienen presencia aquí. Pagar más no les va a hacer mucha gracia porque encarece unos viajes que ajustan muchísimo a presupuesto”.
En el ámbito de los alojamientos rurales brilla la “resignación” por lo que consideran “un impuesto más a los que pagamos, además de una carga administrativa extra”, explica Jaione Arriaga, de la casa rural Ikestei, en Markina Xemein. Para los campings es “una manera más de recaudar” que no consideran necesaria “porque el turista, cuando viene, ya genera ingresos. Si los impuestos no se usan para lo que se tienen que usar no deja de ser una manera más de recaudar dinero para las arcas”, critica Juan Luis Sáez, presidente de la Federación de Campings de Euskadi.