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Crean un monolito a gudaris y milicianos en el monte Kolitza

La iniciativa la impulsa la asociación memorialista Balmaseda 1937

Crean un monolito a gudaris y milicianos en el monte KolitzaCEDIDAS POR BALMASEDA 1937

Se calcula que en las batallas que se libraron en el monte Kolitza perdieron la vida alrededor de 700 gudaris y milicianos, “200 de ellos en los tres últimos días de combate”, reproduce el libro que Balmaseda 1937 dedicó a la Guerra civil y la dictadura franquista en la comarca. Al cumplirse el 88 aniversario de aquel “contraataque lanzado por la República y el Gobierno vasco a finales del mes de julio, aprovechando el estancamiento sublevado y, en parte para distraer de otro ataque de mayor envergadura en Asturias”, la asociación memorialista ha impulsado la creación de un monolito compuesto por piedras en las que las personas asistentes pudieron escribir palabras o frases relacionadas con la memoria histórica. Pasado y presente se unieron el pasado sábado en una jornada en la que se exteriorizaron muestras de afecto con el pueblo palestino.

En el entorno de la ermita de San Sebastián y San Roque.

A las 9.00 horas se unieron en la plaza de San Severino tanto los participantes en la ascensión a pie como los de la marcha ciclista organizada desde Balmaseda Bike Elkartea. Reunidos ambos grupos en el entorno de la ermita de San Sebastián y San Roque, siguieron atentamente las explicaciones de integrantes de Balmaseda 1937 acerca de los pormenores y antecedentes de la batalla de Kolitza.

En julio de 1937 la batalla de Brunete hizo que los franquistas desplazaran “aviones, armamento y tropas”, lo que provocó que el frente se estabilizara en Enkarterri “a lo largo de mes y medio”. Los golpistas aprovecharon para “fortificar las cumbres con artillería, ametralladoras, profundas trincheras, parapetos, sacos, alambradas y centinelas en posiciones adelantadas armados con fusiles y granadas”.

Fue el momento en el que la República y el Gobierno vasco lanzaron una ofensiva “desde Ontón (Cantabria), pasando por el monte Alen (Sopuerta), hasta La Garbea y Kolitza”. Una operación que parecía condenada al fracaso “debido a la escasez de combatientes, a que los batallones estaban formados por una amalgama de soldados de distintas unidades, a que el personal estaba desmoralizado y agotado por los meses de guerra y que no contaban con equipamiento ni armamento adecuados”. Pese a todo, el 27 de julio se agudizaron las hostilidades. “Varias veces” estuvieron cerca de conquistar la simbólica posición de la ermita, pero tras varias jornadas “la aparición de la aviación franquista precipitó el abandono del plan sembrando las faldas del monte Kolitza de sangre y muerte”. Aunque la mayoría de las víctimas fueron enterradas por sus compañeros en cementerios de la zona, “parece que otras recibieron sepultura en el campo de batalla”. La ermita quedó completamente destruida, “cuentan que con algunas de sus piedras, que rodaron monte abajo, se repararon caseríos dañados por los combates”.

Resignificar una placa

Una placa instalada por autoridades franquista recordaba su reconstrucción entre 1947 y 1948, testimonio que ha sido resignificado con otra nueva para contextualizar las circunstancias. Hablaba de “una supuesta guerra de liberación que en realidad fue una respuesta violenta y profundamente antidemocrática de una derecha empeñada en acabar con un gobierno legítimo, con sus partidarios y sus políticas para alcanzar una sociedad más justa y moderna”.

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Monolito en memoria de milicianos y gudaris caídos.

“El acto salió muy bien, subimos alrededor de 100 personas de casi todos los municipios de Enkarterri y representación del Ayuntamiento de Balmaseda”, valora Zunbeltz Matabuena en representación de Balmaseda 1937”. Además, “de esta experiencia ha salido un grupo de trabajo más amplio para continuar con ganas de continuar plantando cara a esta ola reaccionaria que recorre el mundo”.