“Hay que mostrar historias humanas. Nadie empatiza con una cifra”
El director de Cáritas Haití recuerda que el país caribeño tiene “una gran necesidad de ayuda”. “Haití está en una situación de olvido”, asegura
El padre Yvel Germain, director Nacional de la red de Cáritas Haití, ha estado en Bilbao para señalar lo que se está viviendo en su país. Además, en su visita a Cáritas Bilbao, ha observado varios de los trabajos sociales que se realizan y tiene el deseo de implantar en Haití algunas de estas iniciativas.
¿Cómo surge la oportunidad de asumir este puesto?
Yo estudié tres años en Francia Desarrollo Local y el director anterior concluyó su mandato. Es ahí cuando presenté una candidatura junto con otros directores de Cáritas Diocesanas. Es un enfoque por competencias y yo fui elegido como director.
¿Este es el reto más difícil de su carrera profesional y también a nivel personal?
No, en absoluto. Ser director de Cáritas es un servicio. Podrían haber pedido a cualquier padre ofrecer este servicio y cuando me lo pidieron a mí no lo dudé en ningún instante.
Haití es un país que sufre en muchos aspectos. ¿Cuales son las prioridades que hay que brindar a la población?
Se parte siempre de un diagnóstico comunitario. También hay que destacar que Cáritas tiene una presencia permanente y un conocimiento profundo de la gente y de las vulnerabilidades que tiene. La población desplazada es acogida por las comunidades a las que llegan, y así también se manifiestan las necesidades que tienen.
Respecto a otras entidades, ¿reciben o esperan recibir la colaboración suficiente?
Por una parte, está la red Cáritas. Es una confederación en la que las Cáritas hermanas se unen. Aparte de eso, contamos con ayudas de fondos europeos o ayudas de empresas privadas. También tenemos proyectos con financiadores públicos. Aún así seguimos en la búsqueda de nuevos socios y nuevos fondos para financiar las ayudas necesarias porque la situación se va volviendo más grave.
Sólo va a pasar un día en Bilbao. ¿Ha sido útil la visita para captar nuevas ideas de cara a crear iniciativas en Haití?
—Sí, totalmente. Ha sido muy interesante ver el trabajo con el departamento de infancia que tiene Cáritas Bilbao. En Haití hay un problema muy grave, hay muchos niños abandonados y queremos profundizar en esa cuestión. Asimismo, el acompañamiento psicosocial me ha resultado muy bueno no solamente para las enfermedades mentales, sino para el apoyo a esas personas que han sufrido. Ahora mismo hay mucha gente que ha sido desplazada y que está sufriendo mucho. Este apoyo psicosocial sirve para ayudar a estos damnificados para que no caigan en depresión y puedan seguir adelante con sus vidas. Otro de los sectores que se trabaja bien aquí es con gente que está en situación de calle. En Haití hay muchos casos y cada vez más con la crisis actual, una crisis de violencia que, como he dicho, ha tenido como consecuencia muchos desplazados. Estas personas se han encontrado automáticamente sin hogar. Por último, necesitamos un apoyo que sea sostenido en el tiempo, a largo plazo. Cáritas Bilbao, afortunadamente, está planificando un apoyo así este año y los dos próximos. Esto nos da solvencia a la hora de planificar varios programas y de hacer proyectos con más impacto.
¿Cree que la sociedad europea se debe implicar más?
Sí. Creo que la clave para lograr esto es exponer el caso. Es decir, las personas que están en la calle, los niños abandonados, gente que no puede ir al hospital, etc. Hay que sensibilizar acercando las historias humanas y conocerlas de cerca, mediante testimonios. Siempre hacemos hincapié en conocer la historia de alguien, porque nadie empatiza con una cifra. Hace dos años las personas desplazadas eran 300.000, hoy en día son un millón. Es una cifra sobrecogedora, pero si conoces la historia humana de una sola familia, realmente hace que empatices más. Nosotros utilizamos cifras porque creemos que son importantes para informar, pero no es lo mismo. Eso hacemos en Cáritas, estar cerca de las personas vulnerables y conocer su historia. Por eso estamos realizando esta visita, porque es una forma de acercar a una persona que te muestra una realidad. Muchas veces si lo vemos en las noticias, nos deja un poco indiferentes.
¿Tiene usted algún mensaje que mandar a modo de conclusión?
Sí, primero pido a la comunidad internacional que fije su mirada en Haití, que como he comentado está peor que nunca. Por otra parte, es necesario un apoyo para la formación de la conciencia de las personas, tanto de las nuevas generaciones como de las adultas. Creo que el cambio viene de la formación y la transformación individual. Por último, toda contribución que se haga es bien recibida. Al final, Haití es un país muy pequeño, tiene la superficie de Galicia y viven 11 millones de personas. No se entiende cómo puede estar en esa situación cuando en realidad debería ser fácil lograr una solución para que las personas que lo habitan puedan llevar una vida digna. Pero por un motivo o por otro, no hay un interés real, es como un abandono por parte de la comunidad internacional.