Fue una de las personalidades más relevantes de finales del siglo XV. Conoció personalmente al rey Fernando el Católico, Cristóbal Colón o Hernán Cortés, y participó en las expediciones que se adentraron en el recién descubierto continente americano. En la República Dominicana la figura de Francisco de Garay sigue siendo muy recordada. Sin embargo, hasta hace poco se desconocía dónde comenzó su historia. Ahora, la investigación que ha llevado a cabo el escritor Goio Bañales ha desvelado que el que algunos consideran el primer gran explorador vasco vino al mundo en Sopuerta. Un libro editado por las Juntas Generales de Bizkaia, el Museo de las Encartaciones y el Ayuntamiento de Sopuerta repasa su apasionante vida.

La comarca es cuna de muchos personajes que alcanzaron lo más alto en diversos campos. "Cada vez existe más preocupación por recuperarlos con la colaboración de las instituciones. Antes había más vacío en ese sentido", agradece Goio Bañales. El propio Museo de las Encartaciones, el Centro de Documentación Trueba o apasionados de la historia como Bañales suelen consultar legajos históricos para aprender más sobre el pasado de la comarca.

En esas exploraciones, Goio Bañales solía tropezarse con un nombre: Francisco de Garay. "Es un personaje que mencionan con frecuencia las crónicas sobre la época del descubrimiento de América, pero aparece como si su papel hubiera sido secundario", explica. No le prestó mayor atención hasta que un día dio, por casualidad, con el testamento de su hijo, Antonio de Garay, fechado en 1586. El documento resolvía el enigma sobre su lugar de nacimiento al mencionar su descendiente que Garay era originario del valle de Sopuerta.

Fue lo que Bañales necesitaba para plantearse indagar más sobre él. "Según iba accediendo a la información, más interesante me parecía. Llegué a pensar en escribir una novela porque Francisco de Garay tuvo a su alrededor todos los ingredientes. Desde acción, hasta un antagonista o las personalidades más significativas de la época que le tocó vivir... No desmerece en absoluto a Legazpi y Elcano y, sin embargo, nos han quedado menos referencias", expone. Seguramente habría sido un best seller, pero al final el escritor optó por darle un formato de ensayo. "En una novela hay cosas que son verdad y otras no y quiero que quede claro que todo lo que aparece en el libro es cierto", argumenta.

De mercadillo a América Reconstruir la figura de Francisco de Garay supuso todo un desafío, teniendo en cuenta que "ni siquiera se han conservado retratos suyos y el dibujo de la portada del libro es una recreación que he hecho yo". Bañales decidió empezar por el principio y buscar el sitio en el que vino al mundo. "Aunque tampoco se sabe a ciencia cierta, es muy posible que naciera en torno a 1475 en la casa torre del linaje de los Garay que está en el barrio de Mercadillo", indica.

Los primeros años de su vida están prácticamente en blanco. Se le pierde la pista hasta que en 1493 se embarca al nuevo mundo en el segundo viaje de Cristóbal Colón. Su relación con él fue tan estrecha que contrajo matrimonio con su sobrina, Ana Muñiz de Perestrello. El descubridor enseguida advirtió sus cualidades. "Le nombró su escribano y obtuvo un cargo de representación política en Santo Domingo. Según algunas fuentes, Garay habría elegido la ubicación de la capital", precisa Goio Bañales.

Regresó a España para entrevistarse con el rey Fernando el Católico en calidad de representante de los colonos. Terminó proponiendo al monarca la solución a los problemas de abastecimiento que sufrían los barcos que cruzaban el Atlántico. El rey le concedió la isla de Jamaica, donde se crearían asentamientos para que las embarcaciones pudieran hacer acopio de alimentos. "Así se convirtieron en socios", narra Goio Bañales.

El negocio le ayudó a amasar la mayor fortuna de América. Ganancias que invirtió en seguir descifrando los secretos de ese territorio desconocido. "Era un hombre del Renacimiento. Culto y que creía que la riqueza debía contribuir a un fin común. Por ello, se dedicó a financiar flotas que exploraran la zona", asegura. Los barcos de Garay navegaron por el golfo de México y Florida. "Dibujó el primer mapa de toda esa área y es probable que fuera de los primeros en ver el río Grande y todo su entorno. Pidió al rey la gobernación de todo ese terreno, que se conocería durante mucho tiempo como la tierra de Garay. Si esa toponimia no hubiera desaparecido, igual habrían llegado hasta nosotros más referencias sobre Garay", cuenta el escritor.

'Guerra' contra Hernán cortés Mientras, comenzaba otra expedición paralela, la de Hernán Cortés, y una rivalidad que duraría hasta la muerte de Garay. "Cortés empezó a explorar la costa y en cuanto se dio cuenta de que había oro se dedicó a conquistar. Diego Velázquez, -que fue el gobernador de Cuba-, se sintió traicionado", revela Bañales.

En México, Cortés se encontró con unos recursos que no esperaba. "Allí estaban los barcos que había fletado Francisco de Garay y Cortés no dudó en aprovecharse. El problema es que Garay no se enteraba de lo que pasaba y seguía mandando provisiones y armas", comenta.

Al final la situación llegó a sus oídos y se defendió con todos los recursos que tenía a su disposición. "Contrató a los mejores navegantes, formó un ejército de más de 600 soldados y se fue a por él. Para que nos hagamos una idea, basta con decir que el capitán de ese particular ejército era Juan de Grijalva, el descubridor de la península de Yucatán".

En realidad, había mucho más en juego que unas tierras: se enfrentaban dos formas de entender la conquista de América. "Francisco de Garay era partidario de instruir a los nativos y de llevar a cabo una exploración progresiva fundando asentamientos. Hernán Cortés defendía todo lo contrario, el sometimiento a sangre y fuego", compara Goio Bañales.

¿Envenenado por cortés? Hernán Cortés aplastó a las tropas de Garay y probablemente también su memoria. "Nunca sabremos si su figura se empequeñeció de forma deliberada, pero sí creo que si el resultado de la batalla hubiera sido otro, la historia de América habría cambiado radicalmente", aventura.

Tras su derrota, Francisco de Garay fue apresado y enviado a México a entrevistarse con su enemigo. Ambos acordaron cerrar las hostilidades con una alianza matrimonial. "Casarían a la hija de Cortés con el hijo de Garay", prosigue el escritor.

Todo iba aparentemente bien. Sin embargo, un día Garay se sintió repentinamente indispuesto al salir de misa y murió de forma fulminante. Demasiado sospechoso para su primogénito, que denunció a Cortés. "Puede ser que pretendiera librarse de la carga que suponía Garay y al mismo tiempo asegurarse el control sobre su riqueza gracias al enlace entre sus hijos. Eso nunca se ha aclarado", elucubra Goio Bañales.

El fallecimiento de Francisco de Garay en 1523 causó conmoción en los dos lados del Atlántico. "Fue muy trabajador e imaginativo y la gente le apreciaba realmente. Por ejemplo, fray Bartolomé de las Casas, que no era muy dado a los elogios, dijo sobre él que siempre fue persona honrada", revela. Entre su legado destaca la casa más antigua de América construida por un europeo, la que fue su residencia de Santo Domingo.

A su muerte sus hijos quedaron bajo la tutela de Diego Colón, el hijo del descubridor. Al final, el mayor no se casó con la hija de Hernán Cortés y siguió los pasos de su padre en Perú. Pese a que alcanzó el grado de capitán, es más conocido por una relación extramatrimonial con una cacique de los indios mashcos.

Fruto de aquella unión nacieron Diego y Jerónima de Garay. Ella adoptó el sinónimo de Amarilis y se convirtió en poetisa de gran fama. Incluso envió a Lope de Vega una composición en la que le hablaba de su familia. Siglos después los Garay de Sopuerta vuelven a gozar de reconocimiento.